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Ser felices en Cristo
1) Una mujer: La intuición femenina qué grande es. Hoy me pongo a pensar en tantas mujeres que forjaron la fe de la Iglesia en tantos lugares. En esa abuela que enseñó a rezar a sus nietos, en esa mujer catequista que se da el tiempo para enseñar sobre Jesús. Gracias a tantas mujeres que hoy dan su espacio y recuerdan a tantos que vos y yo somos Iglesia.
2) Feliz quien te llevó: Es un halago a María, no tan solo por lo material y la labor maternal, sino por esa fe que María contagia. En María aprendemos a confiar y a tener fe, a ser esclavos del Señor para vivir en esa misma libertad que el mismo Señor nos da.
3) Escuchar y practicar: Estamos llamados a escuchar, aprender a escuchar y saber que uno debe callar. Por eso, para darse el tiempo de escuchar, uno debe callar. Por ahora esperemos. Baja un cambio y aprende a escuchar. Date tu tiempo pero, pero en ese tiempo que te das, déjate escuchar escuchar por Dios y por vos. Date esa oportunidad de escuchar a Dios y escucharte. Algo bueno está por venir.
El espíritu de división
1) Satanás: Es la figura del mal, es la división. Es aquel sacado del cielo por su misma soberbia. Una soberbia que termina llevando a la división. Hoy Satanás tienta tu alma, no a través de cosas malas, sino a través de la soberbia y por apariencias de cosas buenas, que parecen muy lindas pero en el fondo solo alimentan tu ego. Como enseña San Ignacio de Loyola «el diablo se disfraza de ángel de luz». En esto, cuidado, porque las personas que se consideran virtuosas caen muy seguido en estas tentaciones.
2) Expulsa: Hoy Jesús quiere liberarte de aquello que puede poseerte, quiere sacar de vos todo aquello que te lleva a provocar la división en vos y de vos en los demás. Para ello necesitamos el contacto con Él. Ese contacto para expulsar eso que hace tanto en tu persona y a los demás, es a través de la oración y desde la interioridad. Hoy pedí a Dios que saque de vos las vanidades y la búsqueda de reconocimientos.
3) El Reino: Estamos llamados a construir el Reino. Para construir el Reino debemos ser personas de unidad, que quieren y buscan la unidad, no ser “metepúa”. Hoy vos y yo podemos lograr que este día sea un poco mejor para aquellos que nos rodean. El Reino de Dios es Jesús, es llevarlo con tus actitudes, con tus gestos y por último, con tus palabras. Hoy Jesús quiere hacer feliz a alguien. Ese alguien está muy cerca tuyo. ¿Te imaginas quién es? Empezá a buscarlo. Algo bueno está por venir.
La oración abre puertas
1) Un amigo: Es poder ver a nuestro Dios como el ser cercano. El Padre, el amigo, el que me orienta y me guía, que me anima. Y no ver a Dios como el comisario a quien debo firmar planilla. Es poder lograr relaciones con mi Señor y mi Dios, pero de una manera distinta, gozosa y fluida. Es por ello que el primer paso que debemos dar es un paso en la relación con Dios sabiendo que está más en vos que vos mismo.
2) Súplica: Sabemos que nosotros somos limitados. A todos nos cuesta algo en la vida, y es allí cuando debemos recurrir a la oración, sabiendo que Dios es tu Padre que te acompaña e ilumina en cada cada paso que realizas. Hay momentos en los que nos sentimos vencidos, caídos y cansados, es allí donde debemos volver a la oración. Tómate esa vitamina, la vitamina espiritual de la oración.
3) La confianza: Recordá que Dios te ama infinitamente. Él desea tu bien y vos también debes buscar tu bien. Porque si vos estás bien, los que te rodeamos también vamos a estar bien. No decaigas, hay que seguir y luchar por aquello que te hace feliz, pero para ello no dejes de pedir ayuda sobrenatural. Dios estará siempre con vos. Algo bueno está por venir.
No dejar de orar
1) Cierto lugar: Cuán importante es el momento de oración, por eso no tenés que dejar nunca de buscar ese momento y también ese lugar, que sean totalmente tuyos. Incluso cuando vos no sientas nada o que parece que estás sentado y nada más. La oración no es tan solo un constante decir de mi parte, sino también un escuchar, y Dios habla en el silencio. Deja que actúe en tu corazón. Hay veces que nos olvidamos de esto que es tan esencial como es la oración y el mismo Jesús nos da ejemplo de ello.
2) Enséñanos: Hay dos tipos de oración: la mental y la oral. La mental es que en tu mente dirijas conversaciones con Jesús y si te cuesta puedes hacer repetición de jaculatorias, algo corto como “en vos confío” o “todo tuyo” y repetirlo varias veces. Otro elemento es la oral: donde hablo o escribo lo que siento y vivo, para que Jesús me escuche. El rezar no es lo mismo que orar, ya que orar es hablar con Dios con tus propias palabras, mientras que el rezar es repetir oraciones ya formuladas por la Iglesia. El orar es cuando estás con el wifi con Dios súper bien y sale de vos todo. El rezar es cuando estás en esa sequedad interior que no te dan ganas de nada, es allí cuando usamos el rezar y siempre sugiero que tengas una oración de algún santo o de la misma Iglesia que identifique lo que te pasa. Te comparto mi oración, que la hizo Charles de Foucault, la cual hago cuando no tengo ganas de orar.
3) La oración que es mi rezo en sequedad:
Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.
Amén.
Algo bueno está por venir.
No te inquietes
1) Lo recibió en su casa: En esta vida vos decidís quién entra en tu vida y quién no; cuál es la persona que puede conocer lo más íntimo de vos y quién no. Incluso el mismo Dios, Dios es respetuoso de tu libertad. Ahora bien, si Dios es respetuoso y prudente de tu propia libertad, te pido que no dejes que nadie manosee lo más íntimo de tu corazón y aprende a conocer bien a quien dejas entrar a los secretos de tu vida. Deja que Dios entre y mantené un diálogo con Él, siempre.
2) Escuchaba: Una de las cosas que más te cuesta y me cuesta es escuchar, escuchar significa que estoy dispuesto a aprender y conocer, escuchar significa que yo no tengo la última palabra y también significa que el otro también puede aportar en mí. Si hay algo en que caí en estos últimos tiempos es creer que por hacer mucho, logro mucho y comprendí que cuando más escucho y pongo mi atención a lo importante, puedo atender lo esencial de mi vida. Como cura, muchas veces cometo el error de avocarme a cosas que ni siquiera son necesarias que las haga yo, pero me permito hacerlo, atendiendo lo urgente y descuidando lo importante.
3) Inquietas: Cuántas cosas giran en la cabeza de uno, de las cuales muchas no son importantes. Tu cabeza se va de aquí para allá y dejas de lado el presente. Atendés las cosas mirando el futuro pero descuidando el presente. Es por eso que te invito a que veas si todas esas preocupaciones que habitan en ti valen la pena. No dejes de mirar lo esencial de tu vida, pues como dice el principito “lo esencial es invisible a los ojos”. Algo bueno está por venir.
Amar y seguir
1) Hacer: Hay veces que creemos que la vida está compuesta por mucho hacer, pero te vas dando cuenta que en la vida tenés que hacer una cosa: “amar” y ese amar a Dios es una implicancia a disfrutar cada cosa que haces y tienes. Deja de llenarte de cosas para lograr algo que no sabemos que sucederá, pero aprende a amar lo que está entre tus manos y posibilidades como lo es el mismo Dios y la gente que te rodea.
2) Prójimo: Es aquel próximo, el cercano que está a tu lado. Es enfrentar algo que vos tenés que enfrentar dentro tuyo: el perjuicio. Los prejuicios que aparecen en tu mente y saber luchar por ser una persona de bien. No dejes que los prejuicios que hay en ti te cierren a lograr que alguien crezca y se levante en su vida. Tu ayuda puede lograr que alguien tenga vida y vida eterna, pero también que pueda vivir la vida. Hay mucha gente herida y lastimada, lo sé, pero también hay gente ignorada, incluso ignorada por los que estamos dentro de la religión. Bájate de tu acelere y mira a aquel que está cerca tuyo y no la pasa bien.
3) Se fue: El samaritano se fue y encomendó, sí, porque ayudar no significa poseer. Ayudar no significa que me convierto en salvador. Ayudar no significa que esa persona ayudada es un dependiente de mi. Ayudar no es que esa otra persona tiene una deuda conmigo de por vida. Ayudar no es que desde ahora yo soy responsable de esa persona. Ayudar significa fortalecer una vida y seguir mi camino y dejar que esa persona siga haciendo su vida y construyendo su camino. Algo bueno está por venir.
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