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Acaba de morir
1) Siguió: El otro día escuché esto y me llamó mucho la atención: El billonario en un jet privado echa de menos su juventud, el millonario en primera clase, sueña con tener un jet; el empresario en un coche deportivo quiere ser millonario; el empleado en un coche viejo, quiere un súper deportivo; el ciclista desempleado solo quiere un trabajo y un coche; y el peatón desearía tener una bicicleta; el hombre en sillas de ruedas daría cualquier cosa por volver a caminar. Siempre hay otro nivel y otra cosa que perseguir. Hay gente que dice “Cuando tenga eso seré feliz”. La felicidad está en lo que no tenemos porque si nunca aprendes a apreciar lo que ya tienes pasarás tu vida persiguiendo lo que sigue, porque la felicidad no está en conseguir más, sino más bien en estar agradecido por lo que ya Dios te dio y está en seguir andando en el camino.
2) Hemorragias: La otra vez un alumno del colegio me dijo que quería ser influencer. Y me dice “es porque lo hace todo el mundo”. Le dije: “Parece que los que salen en la pantalla son los protagonistas del cine, pero no, no hace falta que todos seamos influencers. Porque alguien tiene que curar enfermos, alguien tiene que enseñar a los niños, alguien tiene que conducir un taxi, alguien tiene que escribir libros, y no son personajes secundarios sino que son la razón para que la película funcione. Yo hago videos, pero no lo hago para que me conozca la gente o por tener más seguidores, sino que los hago porque me apasiona”. Los hacía cuando no había aplausos ni el like ni siquiera de mi mamá, lo que quiero decir con esto es que, si mañana desaparece el millón de seguidores me levantaré al día siguiente siendo el mismo y con las mismas ganas de hacer cosas, por el simple hecho que me apasiona y es propósito como así también vocación. El propósito es traicionero, porque no siempre te lleva donde va todo el mundo, a veces te lleva en la dirección opuesta. Por eso, deja de sangrar con tu vida por cosas que no tienes o que no te salieron o que te quitaron, porque podés aportar mucho en la vida de los demás. Hay profesores que nadie reconoce, pero 20 años después un alumno lo para por la calle, porque sigue acordándose de él y sus clases. Hay médicos cuyo nombre no sale en ningún periódico, pero hay familias que existen gracias a ellos. Capaz que nadie los conoce, pero les da igual, porque ellos saben quiénes son y eso vale más que un millón de seguidores. Sería muy triste que te conociera todo el mundo por hacer algo que ni siquiera vos te lo crees, pero sería maravilloso que te conocieran solo unas pocas personas, por hacer exactamente aquello para lo que naciste.
3) Duerme: Los momentos difíciles pueden hacer que una persona cambie y que lo que era declarado algo muerto por una crisis puede convertirte en un paso. Date la oportunidad de dar un paso y no declararte muerto ante la dificultad. Algo bueno está por venir.
Agobiados
1) Alabo: Hay muchas personas que en tu vida te pueden tener atrapado en tu pasado y tienes que estar dispuesto a soltar para avanzar hacia tu futuro. El pasado es algo más que lo que hemos hecho, que dónde hemos estado y hasta incluso quiénes somos. Cada día vas a tener que escoger, o vivir en el pasado (que es lo que conoces) o crear un futuro con el Señor. El gran peligro radica en el camino fácil, porque aferrarte a lo que conoces, aferrarte a lo que tienes y hacer del futuro una extensión del pasado te puede llevar a no alabar a Dios, sino a contrariarte en Dios. Es entregar todo lo que tenemos con la promesa de un futuro que no conocemos. He visto a mucha gente vivir en la gloria de sus éxitos pasados. Hay hasta curas que viven atrapados en el ‘86 o en el ’98 y dicen: “¿Te acordás lo que era la parroquia?”, pero ya estamos en el 2026. Es momento de avanzar a un futuro nuevo, pero hay una diferencia entre prender fuego al pasado y quemar puentes. Nunca subestimes al pastor de ovejas de hoy, porque mañana puede ser tu rey (David). Para ello hay que tener cuidado, porque puede que estés hablando demasiado y no escuchando lo suficiente.
2) Dado: Alguien dijo una vez: “Si persigues dos conejos, ambos se te van a escapar”. Uno no puede perseguir dos conejos por la vida, por eso la gente más sabia y exitosa que conocí son aquellos quienes aprendieron a decir “no” a casi todo. Los que se permiten el no, sin importarle el qué dirán y quitándose de encima el “no quiero ofender a nadie”, son quienes alcanzan la efectividad en su asignación. Sin embargo, los que dicen sí a todo (y me pongo como ejemplo, porque es un gran error mío) son aquellos que se meten en problemas, asisten a reuniones que no querían asistir, pierden tiempo en cosas que no son necesarias. Por eso la clave de ver a Dios es saber tener capacidad de poner límites al tiempo que dedicas a cada cosa, porque un “No” para algo es un “Sí” para alguien.
3) Vengan: Cuando se descubrió petróleo en Dubai, allá por el 60, su Emir dijo: “Mi abuelo montaba en camello, mi padre montaba en camello, yo conduzco un Mercedes, mi hijo un Land Rover, su hijo conducirá un Land Rover, pero el hijo de mi hijo volverá a montar un camello”. Obvio que le preguntaron por qué, y aquí viene lo interesante: “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles”. Algo bueno está por venir.
Ayunan
1) Respondió: El amor no es lo que uno espera conseguir, sino lo que uno da sin esperar. Una vez escuché una anécdota de una artista reconocida: cuenta la historia que estaba María ansiosa por ir al circo. Su papá la llevó y, mientras esperaban para sacar los boletos, entre la boletería y ellos había una familia. Estaba el papá, la mamá y 8 niños, los hijos. Mientras esperaban los niños hablaban con ilusión del circo y de lo que iban a ver: los payasos, los artistas. Se veía que eran de condición humilde. El papá pidió al boletero 10 boletos, 8 para niños y dos para grandes. Cuando el boletero le dijo el precio, el señor se desfiguró y se puso nervioso y también triste. En ese momento el papá de esta actriz, que estaba atrás, vio la situación, vio a los niños, a la pareja y en ese momento, con mucha picardía, hizo caer un billete de 50 dólares al piso. Se agachó y le dijo: “Señor, señor, se le cayó el billete. Tome, así paga.”. Al darle, el señor lo miró emocionado a los ojos y le dijo: “No sabe lo que significa lo que está haciendo para mí y mi familia”. Luego de ello pagó las entradas y entró con los niños. Mientras el hombre entraba, estaba llorando. El papá de la actriz con la actriz, María, no entraron al circo, pero fueron a la casa contentos, felices, cantando ambos. La actriz cuenta que nunca se va a olvidar ese gesto de su papá, porque el amor es eso: no se espera nada. La verdadera felicidad está en dar más que en recibir, diría san Pablo.
2) Esposo: Una vez un cura me dijo: “¡Cuidado, Luis, que la gente es como una esponja!”, porque yo asumía la parroquia más grande de la arquidiócesis de Tucumán, “Llega un momento que la gente no absorbe más”. La única forma de restaurar la absorbencia es estrujarla. Y la Iglesia puede perder la capacidad de absorber: si dejamos de servir, si dejamos de salir, si dejamos de decir, “esto es la Iglesia” dejamos de crecer. No podremos absorber más verdad hasta que no nos estrujemos, entonces recuperamos nuestra absorbencia. Pero, cuando se terminan las vasijas, se termina el aceite, y esto se extiende a otros aspectos de la vida. Hay veces que tenemos miedo de dejar la rutina. Hasta a mí me pasa, que preparo charlas o temas, pero no me dedico a meditar la palabra de Dios o a estar una hora frente al sagrario.
3) Género: El amor de hermano no siempre es perfecto: discutimos, fallamos, nos herimos, pero, cuando la vida golpea, ahí estamos. Un hermano conoce tu peor versión y aún así se queda. En las buenas celebra contigo y en las malas se convierte en tu refugio. No me refiero a los hermanos de sangre tan solo, sino a los que tienen lealtad con vos, los que resisten tormentas. Es ese abrazo que no pide permiso y esa mano que no te suelta cuando el mundo se oscurece. Eso es hermandad: “amor que no se rinde”. Algo bueno está por venir.
Santo Tomás
1) Sobrenombre: Te voy a compartir una técnica que me han enseñado y en algún momento me ha servido. Imagínate que alguien habla mal de vos, una persona que está encarnizada y habla todo el tiempo mal de ti a tus espaldas. Si lo enfrentas, le estás validando su hablar, por lo que te recomiendo “una disonancia cognitiva”. Empieza a hablar muy bien de él o a ella a sus espaldas, porque tarde o temprano le llegará. En el momento que le llegue que vos hablas muy bien de esa persona, no hay ningún daño que vos puedas hacer a esa persona superior al daño que se puede hacer a sí mismo, porque se dirá “Qué mala persona que soy”. He visto gente quebrarse por ello.
2) Visto: No puede ser que todo te de lo mismo. Porque, si no deseas nada, es porque no hay motivación. Mira, cualquier brindis puede ser el último; por eso, mirémonos, porque puede ser que no nos veamos nunca más. Hay momentos que tenemos que volver a trascender y saber que todo se valora desde lo cotidiano.
3) Dedo: La fe es lo que nos fortalece y es por ello que debemos caminar hacia la verdad. La fe ayuda a vivir y a la vida con fe se la ve distinta. Esto que decían los Padres de la Iglesia: “Entiendo para creer y creo para entender”. Algo bueno está por venir.
Paralítico
1) Tendido: Una vez estaba escuchando un reportaje por la radio, entre un periodista y un psicólogo. El periodista le preguntó al psicólogo cómo se hacía para perdonar a los padres. El psicólogo le contestó: “No tienes que perdonarlos, tienes que agradecerles”; y le dijo: “¿Por qué llegaste a ser un gran periodista, tienes premios, me estás entrevistando, etc.?”, y le tiró otra pregunta: “¿Tus hijos tienen eso?”. El periodista le dijo que sus hijos no habían logrado eso. El periodista le replicó: “Entonces tus padres vienen ganando, ¿eh?”. Quizás lo que no te dieron o no reconocieron o lo que te quitaron fue lo que te hizo resiliente y te trajo hasta acá, si tus hijos no lograron lo que tú vienes ganando. Eso me dejó pensando. Hay algo en vos y en mi que tenemos que seguir trabajando en nuestro interior. Creo que hay cosas que también mis padres vienen ganando.
2) Confianza: Conozco sacerdotes y religiosas que han leído la biblia por años, llegando a leerla ya de manera profesional más que devocionalmente. Son como “dueños de huerta” que levantan la cosecha o el fruto para darle de comer a los demás y ellos se mueren de inanición. Por eso, más allá de que escuches estos audios, te invito a que medites la palabra de Dios y reflexiones lo que te dice a vos un versículo. Porque no necesitas estos audios, sino a Dios. Muchas veces ese es el problema de tu agotamiento, necesitas experimentar la presencia de Dios, su paz. Necesitas que su gracia renueve tu alma cansada y que su gracia actúe en tu debilidad. Hay veces que uno se pierde a sí mismo y pierde su dirección, es algo que me pasa muy seguido también a mí. Dios no se encuentra en lo extraordinario, sino en lo ordinario. Dios está en la calma, por eso busca estar quieto. Dios te habla en los lugares más comunes: conduciendo, cocinando o cambiando el pañal al bebé. Dios susurra, porque quiere que nos acerquemos a Él. Si estás al borde del agotamiento busca el susurro en la tranquilidad. Dios promete la paz perfecta, no la paz circunstancial. La paz perfecta es la paz cuando todo es imperfecto a tu alrededor. Encontrá a Dios enfocándote en Dios.
3) Perdonados: Es saber que muchas veces lo que nos paraliza y no nos deja caminar en la vida es el sentimiento de culpa. Esa culpa que nos lleva a la vergüenza, la vergüenza que nos lleva a la tristeza. Por eso, hoy pedí a Dios mirar tu vida desde su perdón y misericordia, y no desde tu legalismo, que te hace imaginar un dios que no es Dios. Algo bueno está por venir.
Endemoniados
1) Orilla: A lo largo de los años muchos de mis alumnos jóvenes, especialmente los de la secundaria, del colegio, me han preguntado cómo pueden tener una vida como la que yo tengo, porque algunos dicen: “¡Uy, padre, qué lindo que tiene que ir a Paraguay o a Uruguay o aquí o allá!”. Pero comprendí que quieren la vida, pero no quieren recorrer el camino. Algunos quieren mi vida sin mis heridas, quieren mi vida sin mis cicatrices. Entonces no quieren las críticas que me tuve que comer de la gente de la comunidad, el ataque que me tuve que comer de mis pares durante años. Y no ahora, que tengo 41 años, sino desde mis 24 años, porque cuando era seminarista ya me liquidaban y hasta lloraba amargamente porque no me querían. Entonces, hay gente que no quiere mi vida, sino la recompensa. Por eso mira ahora tu vida, porque hay gente que quiere lo que tenés en tu vida, pero ellos no quieren cruzar la otra orilla. No te rehúses a ser la audiencia de tu vida y trabaja por tu propia vida, y no por lo que la gente opine o piense. La vida no es para observarla, sino para trabajarla, y debes ganarte la vida en buena ley. Aprende a enfrentar tu propia decisión, porque si no estás donde quieres estar, ¿por qué sigues decidiendo quedarte en donde estás?
2) Gritar: Descubrir cuál es nuestro plan en la vida antes de que la misma se nos acabe. Es necesario anunciarlo y acentuarlo. David pudo vencer al gigante con su honda y sus sandalias y con lo que él sabía utilizar y con lo que se había entrenado en la vida, porque sabía pelear a su forma. Pero, cuando andamos con la armadura de alguien más, se nos termina haciendo pesada la misma vida, porque el principio de la sabiduría es reconocer las limitaciones. Incluso es necesario decir: “Yo para esto no sirvo”. Esto te evita desgaste. Por eso siempre te insisto que tengas un proyecto de vida. Por supuesto que Dios puede cambiar tus planes, pero siempre es bueno tener tus proyectos, buscar ese camino, porque determinan lo que quieres ser. Un plan evita el desgaste y ayuda a que no vivas bajo los gritos de otros.
3) Encuentro: Había leído una frase que era muy buena, “Cuando veas la sombra de un gigante no te asustes, más bien fíjate donde está puesto el sol. Porque puede ser la sombra que proyecta un enano”. Es por ello que mira bien a tu alrededor y no vivas en un infierno con cosas que pueden apuntalarte a vivir en un cielo. Date cuenta que los problemas son oportunidades y las batallas son para enfrentarlas más que para tenerles miedo. Algo bueno está por venir.
Cubrían la barca
1) Desató: Creo que ahora que me escuchas debemos dar gracias a Dios que estamos unidos, pero llegará ese momento cuando capaz ya no me escuches más o que tu vida de un giro o tal vez la mía. Es parte de la vida saber que hay temporadas y temporadas. Hoy es importante que mires en tu corazón cosas que debes soltar y cosas que debes dejar, elementos que debes ver para tu vivir y ver qué es parte de tu deber para vivir. Jesús tenía un círculo de amigos, al menos 72, a quienes llamó discípulos y a quienes además mandó a predicar y curar. Pero después tenía otro circulo, de 12, a quienes llamó apóstoles, seleccionados por Él mismo, y después un “círculo íntimo” llamado Pedro, Santiago y Juan. Incluso después tenía un segundo círculo. Y si Jesús tenía estos círculos de amistades distintos, ¿que nos sugiere a nosotros?. Capaz que te tenga que ayudar a vos el tema del vínculo y dejar de estar renegando por los celos que te presenten.
2) Despertaron: Conocí el caso de un muchacho fue a trabajar a una familia, cortaba el césped y le daban un dinero por esa tarea. Siempre se lo veía sucio y un poco descuidado. Hasta que la familia le preguntó dónde vivía y dijo que no tenía dónde ir. Cuando se enteraron de que era un muchacho de la calle y que sobrevivía con el dinero que hacía con el trabajo de cortar el césped, le dieron un espacio en la casa. Lo curioso era que siempre tenía el bolso o la maleta armado por si tenía que irse. Aunque se sentía parte de la familia, nunca desempacaba. Claro, lo habían rechazado tantas veces en la vida, que había aprendido a ser cauteloso, porque tenía miedo de que en cualquier momento lo corrieran. Él estaba en la casa, pero no en el “hogar”. Estaba bajo el techo, pero no bajo la promesa. Estaba con la familia, pero no se sentía un miembro de la misma. Por eso me dirijo a vos, querido amigo, querida amiga, que hace años no podés desempacar, para los que están en una iglesia, pero no se sienten parte. Para los que sirven, pero nunca se sintieron parte, porque está eso de:“¿y si Dios cambia de idea”? Pero no, te lo aseguro que no, porque yo también me sentí fuera o corrido, pero volvimos, porque lo que te quiero recordar es que Jesús te sigue mostrando que está. Por eso me pronuncio “un legalista en recuperación” porque comprobé que no es que Dios te ama si haces esto o aquello, si te vestís de esta manera o de la otra; si rezas el rosario de esta manera o de la otra.. Dios te ama y acompaña a pesar de no haber hecho esto o aquello.
3) Decían: Una cosa me ayudó a cambiar el pensamiento, porque antes vivía renegando, enojoso de cosas que me pasaban. Mi guía espiritual me ayudó con lo que llamó “las tres gracias”. No importa lo que pase, por ejemplo, que se te pinche la llanta camino a los cerros. Lo que tienes que hacer antes de lamentarte, renegar o enojarte, es pensar en tres gracias que tengan que ver con lo que te ha sucedido. Por ejemplo, gracias a Dios que tengo batería para llamar para que me ayuden, gracias a Dios que tengo una llanta de repuesto y gracias a Dios que está cerca la casa de doña Graciela, donde pueden darme una ayudita si se pone difícil el cambiar la rueda. Eso ayuda a que la mente y el corazón no lo puedan ver igual, y no estés siempre enojado. O, por ejemplo, te dejó tu pareja: gracias a Dios voy a tener más tiempo, gracias a Dios que tengo salud y gracias a Dios que puedo vivir sin depender. Puede ser cualquier cosa, incluso una pérdida familiar: gracias a Dios que lo tengo en el recuerdo, siempre con su sonrisa y sus chistes; gracias a Dios que lo he vivido en profundidad, y hemos podido compartir los últimos años con mucha alegría y gracias a Dios por haber sacado una enseñanza de la vida de él y cosas que he aprendido de él. ¿Ves? Cambia la mirada… y por lo menos yo he dejado de ser tan quejoso. Algo bueno está por venir.
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Santos Pedro y Pablo
1) Filipos: Alejandro Magno dijo: “No destruyas lo que otros construyeron, más bien demuestra que puedes superarlo”. Y eso lo dijo porque comprendió que destruir es fácil y cualquiera puede hacerlo. Criticar, señalar, derribar, eso no requiere talento, sino, más bien, rencor. Pero lo difícil y lo que realmente diferencia a alguien es tomar lo que existe y hacerlo más grande. Superar no significa borrar, sino más bien construir encima. Por eso hay personas que gastan toda su energía en hundir a otros y nunca llegan a ningún lado. Porque el que destruye solo demuestra que no sabe crear y el que supera, en cambio, no necesita que nadie caiga para él o ella poder subir.
2) Dicen: Hoy tenemos un presupuesto emocional limitado y una resistencia mental para enfrentarnos a una sola fuerza enemiga. Es como que solo podemos enfrentar una cosa a la vez, pero todos venimos de situaciones difíciles y duras. Hoy podemos soportar un jefe difícil, pero cuando a eso le sumamos problemas en el matrimonio y luego problemas con los hijos o un auto que se rompe, más los problemas económicos que se van acumulando, empieza a haber más estrés en tu vida y en tu matrimonio, que te lleva a un desequilibrio que incluso afecta tu sueño y tu estómago. No puedes dormir bien, los triglicéridos se te van a las nubes. Por eso, es importante que vuelvas a tu identidad y recuerdes que los problemas siempre están y que, para volver al equilibrio, es necesario soltar y volver a centrarte en tu identidad, en quién sos vos, y no depender de otros para ser algo o alguien; de una persona o de una pastilla.
3) Prevalecerá: Cuando entré al seminario, en el 2003, donde se estudia y prepara para ser cura, fui a un encuentro. Un sacerdote nos preguntó a los seminaristas cuál era nuestro plan. Me quedé pensando porque en mi cabeza creía que era seguir la vida con fe, dejarlo todo y esperar que desde la fe se me iluminaran las cosas, como que Dios me tenía que mostrar por dónde ir en el camino. Comprendí que esperar en la fe, para la guía de mi vida, esperar que Dios me ilumine por dónde ir, estaba disfrazando una cierta vagancia o pereza. Era depender de que alguien me dijera lo que tengo que hacer o por dónde ir (“Que mi obispo me diga por dónde tengo que ir”, “Cada cosa que hago se la voy a consultar al obispo, porque él es la voz de Dios”), pero comprendí que es uno quien debe generar un plan y un camino. Es uno quien debe seguir un armado de un horizonte en el diálogo orante con Dios. No conviertas tu “espero desde la fe” en un “depender de que Dios me haga y acomode todo”. Por eso hoy, en el día de los santos Pedro y Pablo, te propongo que pienses por dónde quieres orientar tu vida y tus días para que tus días y tu vida tengan un horizonte que alimente tu fe. Algo bueno está por venir.
1) Tomar: Había una vez un hombre que se puso el objetivo de su vida: juntar un millón de euros. Era un hombre muy trabajador pero también inseguro, no quería pasar lo que pasó su papá de quedarse sin dinero. Tomó la decisión de trabajar duro para juntar un millón de euros y cada dos por tres se decía “cuando junte el millón de euros haré tal viaje, me compraré tal casa, visitaré a tal persona”. Esto claro que lo llevó a dejar de ver a sus amigos, dejó de divertirse y de disfrutar de una cena afuera; lo único que le importaba en la vida era juntar un millón de euros. Todos los viernes cuando llegaba a su casa hacía la suma de lo que tenía. Todo esto lo venía haciendo seguido. Llegó un día que logró llegar a 999.999.99 y le faltaba un euro para el millón. Se puso a buscar por todos los rincones de la casa. Al encontrar la moneda que le faltaba completó el millón. Saltó de gozo y empezó a festejar. En ese momento le golpearon la puerta de su casa. Era la muerte, le dijo: “llegó tu hora te debo llevar”. Él le dijo: "ahora no, tengo que disfrutar de mi familia y de mis amigos, debo hacer viajes y debo ir a eventos". La muerte le dijo: "no…."
Le empezó a ofrecer trato, le dijo “te doy la mitad de mi dinero y dame un mes”, la muerte le dijo "no hay trato". Le dijo: "te doy 700.000 y dame 10 días". "Tampoco", dijo la muerte. "Dame una hora y te doy el millón". "Tampoco…." "Entonces dame un minuto", la muerte le dijo: "te doy un minuto". Entonces agarró una hoja y escribió “lector que lees esto que escribo, ten cuidado con lo que haces con el tiempo. Porque yo no pude comprar ni siquiera un día con toda mi fortuna”.
2) Recibe: Te invito a que veas que la vida es sencilla y cada vez que me pongo a estudiar algo siento que la vida pasa por la sencillez, pero uno mismo es el que se la complica. Creo que la vida pasa por asumir las cosas como tal más que querer que sean como uno las quiere; hay cosas que suceden, e inherentemente van a suceder, pero quien le da el valor a las cosas que van a suceder es el ser humano y depende de nosotros cómo vemos ese hecho. Por eso, Jesús hoy te invita a que veas la vida desde la Cruz en camino a la Resurrección, mirar desde lo espiritual para ver las cosas con eternidad.
3) Beber: Hay gente que daría la vida por el problema que tenés vos hoy en tu vida; el mayor problema que vos tenés ahora, alguien diría “por favor te lo cambio” y si vos, al despertarte por la mañana, agradecés a Dios te va a ubicar en tu sitio. Algo bueno está por venir.
1) Parálisis: Está bueno escuchar, reconocer y aceptar los sentimientos de los demás, pero sin olvidar reconocer, aceptar y escuchar tus propias emociones. Si no lo tienes en claro, puede que entonces entres en una parálisis en tu vida y de tu vida.
2) Subalterno: Como diría san Ignacio de Loyola, si no te da sentido ni tampoco paz, ni mucho menos alegría o ese fuego interior, entonces no merece el tiempo, la energía y la concentración. Por eso pedí siempre a Dios que te guíe hacia aquello que te da paz interior.
3) Hace: Hay cosas y situaciones que nos generan llanto, hay cosas y situaciones que nos hacen llorar como adulto porque eso revela para qué fuimos creados. Uno tiene que trabajar en para qué nos eligió el Señor y una forma del para qué fuimos gestados es saber qué nos conmueve, que nos toca, y Dios nos da una carga para que la llevemos y no para que la arrastremos. Algo bueno está por venir.
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