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Las parábolas de la vida
1) El mensaje: Es lo que Dios te quiere anunciar hoy. Es la capacidad de anunciar lo que llama la atención, esa creatividad de Jesús de hacerte pensar y que vos saques el mensaje, que salga de vos, que lo internalices y lo saques de vos. Es por eso que a la Palabra de Dios no la tenés que leer, sino más bien rumiar, internalizar.
2) Trigo y cizaña: Es lo que encontrás en tu corazón. Es en tu interior donde viven la sencillez y el egoísmo. Es por ello que tendrás que ir haciendo un trabajo interior y sincero para descubrir tus malezas y tus males, pero también tus frutos que sacian a los demás.
3) Grano de trigo: Es aquello chiquito que Dios puso en vos para forjar la vida de los demás. Vos estás llamado a brillar y a vivir en los otros, pero para ayudar y hacer el bien en y a los otros. Da vida y vida en abundancia. Algo bueno está por venir.
María Magdalena, de pecadora a misionera
1)Todavía estaba oscuro: Es la situación cuando no todo está claro. Cuando no se puede ver con claridad, pero sabes que algo pasa. Es lo que te ha de pasar en la vida, luchar por encontrar la claridad, pero tendrás que caminar entre oscuridades. Las oscuridades están, hay que pasarlas.
2) Fue corriendo: Es la unión de emoción, sentimiento, amor y entrega. María manifiesta ese encuentro con Jesús que la lleva a convertirse en anunciadora. Ella sale y manifiesta. Si vos te encontraste con Jesús, salí porque hay muchos que aun no saben que Cristo vive y Cristo está.
3) Rabbí: Son las palabras al decir de aquel que la llama por su nombre. Ella lo reconoce a Jesús desde el trato. Es desde ese trato que vos tenés con Dios desde donde reconoces a Dios en los demás. Date cuenta que todo pecador puede convertirse en testigo de amor. No te quedes mirando de lo que la gente te acusa o habla de vos. Quédate mirando a Cristo resucitado para salir a mostrarlo. Algo bueno está por venir.
Lo que se permite y lo que me permito.
1) El legalismo: Es la actitud que muchas veces usamos los que estamos metidos en las cosas de la Iglesia. Nos basamos más en el Código del Derecho Canónico que en el Evangelio. Es allí cuando nos convertimos en policías de la Iglesia, más que en testigos de Cristo. Por eso, mira a tu hermano con la mirada de Jesús y no con la del inciso, la del código.
2) Servir a Dios: Es con tu servicio de corazón donde crece tu fe; y a su vez, tu fe crece en ese servicio de corazón. Y entonces tu accionar es producto de esa actitud de enamoramiento y encuentro con Jesús. No tengas miedo de servir con amor, aunque otros te cuestionen y te pongan palos.
3) Servirse de Dios: No caigas en esto, pues el diablo es muy astuto y toma esa tentación sutil de meter a Dios en lugares y cosas donde no está, haciéndonos creer que lo servimos, cuando en el fondo es solo nuestro narcisismo. Serví a Dios, sin servirte de Dios. Algo bueno está por venir.
Él lleva tus cargas
1) Afligidos y agobiados: Hace unos días me pedían unos amigos que le compartiera cómo andaba mi vida y qué me andaba pasando. Capaz que te pasa hoy lo mismo que a mí: primero es que amo lo que hago y es lindo ver cómo se retribuye, los mensajes en las redes, la cantidad de personas en Córdoba hace un tiempo, los cariños de los Misioneros Digitales, etc. Tengo unos padres tremendos que a pesar de que asumen sus límites físicos le ponen toda la actitud y me sorprende ver que una silla de ruedas no los detiene, o un andador no los limita a vivir. Pero en mi cabeza está este Luis que se pelea con el otro Luis, el Luis del futuro o el Luis amenazante que le dice “disfrútalo mucho, porque queda poco”. Porque algo que aprendí en estos años es que hay que prepararse para que las cosas se terminen y no caer en una depresión o en una nostalgia o en un negacionismo. Va a llegar que ya uno se aburra de los audios, que ya no entre nadie a los vivos, que nadie vea los videos de Facebook, que nadie lea los libros, etc. A todos nos llega y a mí también me va a llegar. Cuando lo hablo con mi guía espiritual capaz que aparece el temor excesivo en mí de prepararme para estar equilibrado cuando llegue ese día, pero capaz que así me estoy perdiendo un montón de cosas lindas que hoy están apareciendo. Aprendí a mirar que nada es para siempre. Por eso te invito a que disfrutemos del hoy porque todo pasa, menos Dios. Entonces a seguir y a ponerle todo lo que se pueda hoy, que mañana capaz que ya no sea.
2) Aliviar: Viene de la etimología de “quitar peso”. Eso significa Jesús en tu vida y en la mía. Porque es ver así a la fe y a la misma religión, como un alivio ante tantas cosas que te pasan en la vida y en el día. Hoy Jesús quiere proponerte la oportunidad de encontrarte con Él y que sepas dejarle en manos de Él aquello que ya no puedes o aquello de lo cual ya hiciste todo desde lo humano y debes dejar lugar a lo divino. Como diría San Francisco de Asís “hago lo que puedo y encomiendo a Dios lo que no puedo”.
3) Yugo: Vos y yo, todos, tenemos algo que nos tira muchas veces para abajo o algo que no lo podemos controlar y aparece ese peso mayor: “la tristeza”. Es ella la que genera el peso máximo porque nos ahínca la cabeza y nos hace mirar el suelo y no mirar al frente. Hoy ponete en manos de tu Dios y verás que tu vida se alivia en el Dios de la vida. Algo bueno está por venir.
Te alabo Padre
1) Te alabo: La vida es eso, una alabanza a Dios, porque es tu lucha y tu verdad. Es lo que enfrentas día a día, porque hoy estás con vida y podés seguir adelante. Hoy plantéate porqué podés alabar a Dios. Pensalo. No dejes que los errores del pasado ahoguen tus logros del presente. Es ahí donde entra la lucha cotidiana y diaria.
2) Los pequeños: A lo largo de la vida me voy dando cuenta que nadie es más que nadie y que un título universitario no te hace un gigante de la vida. Voy entendiendo que ser cura no es que soy de otra dinastía o de una realeza, sino que soy un misericordiado por Dios ante tantas miserias que tengo y que vivo. Es por eso que mira tu vida y aprende a aceptar quién sos, con lo que sos. Que la vida es un constante luchar y un constante enfrentar, no con enemigos que van apareciendo, porque siempre aparecerán, sino un enfrentar con vos, con tu vida y con tus miedos, que son esos mismos miedos que te llevan a claudicar tus sueños y proyectos. Hoy aprende a asumir lo que sos y es allí donde asumirás tu grandeza.
3) Revelar: La vida es ir paso a paso y enfrentarte en la verdad y aceptar a este Dios vivo que quiere llenarte de su amor y bondad. Deja de tirarte basura a vos mismo cuando hay un Dios que viene a sanar y aprende a recibirlo para cumplir con una sola cosa: “cambiar”. Siempre tenemos algo que cambiar y algo que lograr para ser mejores personas y nunca dejar de ayudar. Algo bueno está por venir.
Siempre Dios viene a entregarse
1) Convertido: Me gustaría detenerme en algo que me compartieron de Alcohólicos Anónimos: Cuando uno se presenta nunca se le permite que diga “mi nombre es Pepito y yo era alcohólico y estoy curado”. Lo que te enseñan es que no podés decir “ya no soy alcohólico”, porque, aunque no hayas bebido en años, aún uno debe identificarse con esa debilidad. Porque al negar esa debilidad te podés terminar convirtiendo en su victima. San Pablo enseña que “quien se cree firme tenga cuidado de no caer”. En Alcohólicos Anónimos todos están en el mismo nivel, nadie engaña a nadie y por eso están ahí. En muy pocas instituciones y parroquias se encuentra ese amor y esa comprensión. En Alcohólicos Anónimos en una hora los poderosos descienden, los humildes ascienden, piden perdón y fortaleza a Dios y piden apoyo a los que los rodean y cuentan “esta semana tome una compita, ayúdenme, por favor”. Nadie finge nada y muestran que son reales. En la Iglesia las relaciones se profundizan cuando la gente que está es real, cuando nos sinceramos. Todos luchamos con un pecado, pecado de la carne o del espíritu. El Espíritu Santo solo fluye en la transparencia. Por eso cuando entramos en la zona de la sinceridad y dejamos de fingir, recién ahí podemos estar llenos del Espíritu de Dios. Aquí no importa que te caigas sino qué haces cuando vos te levantas después de una caída. No importa si hablas mucho en lenguas sino en qué haces con tu lengua cuando no estás diciendo palabras raras, ahí está la buena conversión.
2) Milagros: La misma vida está llena de milagros y tu mismo día está lleno de milagros. Es por ello que tenés que tener la capacidad de mirar tu vida sabiendo que siempre hay una oportunidad de cambiar y una nueva oportunidad de vivir. Que los problemas son problemas y que tarde o temprano se van, pero que luego de un problema viene otro, pero que luego de una vida no viene otra, sino que solo llega la eternidad. Entonces anímate a vivir la vida como un milagro. Viví el día. Comprende que es un milagro que vivas.
3) Riguroso: Aprende a mirar lo que tienes y deja de llorar por lo que no tienes. Toma valentía para decidir por tu vida y comprende que todo implica riesgo, nada se logra sin riesgo. No se crece sin errores, pero la clave es aprender de los errores que luego te van a permitir crecer más en tu vivir. No sé por lo que estarás pasando, pero se que tu vida se va pasando. No dejes hoy de pedir a Dios que te dé la fuerza para seguir y decidir pero, por sobretodo, que puedas asumir. Como dirían los Padres de la Iglesia “no se redime lo que no se asume”. Redimí tu vida y deja de andar crucificando tu vida. Algo bueno está por veni
Sé digno de Dios
1. Enfrentar: Es un enfrentamiento íntimo, no institucional. Es la pelea interior que uno tiene entre lo que uno quiere y ver lo que Dios quiere. Es el enfrentarte con vos mismo, porque entras en duda, porque te empiezas a enfrentar con vos. Hay veces que quieres dos cosas que no son compatibles. Es allí donde tenés que mirar bien, tomarte tu tiempo, ver todo, lo que se pierde y lo que se gana.
2. Renunciar: Es lo que vos tenés que dejar, morir a vos. Aprender a no ser tan narcisista y no empacharte de todo lo que hay alrededor tuyo. “Todo te está permitido pero no todo te conviene”. Es allí donde tu corazón tiene que trabajar la renuncia. No todo se puede tener en la vida. Vos tenés que ser consciente que cuando decís sí a una cosa estás diciendo no a otra.
3. Dignidad: Cuando haces una opción de vida, y te aseguras en esa opción y tenés convencimiento de ello, vale para saber crecer en esa dignidad que Dios te dio como un verdadero “hijo de Dios”. Poné todas las fichas en lo que elegiste, seguí y si realmente lo pensaste y lo rezaste allí va a encontrar paz. Sé fuerte y valiente para renunciar, porque es eso lo que te va a dar dignidad y paz. Si no te da dignidad y no te da paz, no viene de Dios. Algo bueno está por venir.
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