Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano episodes

  • Mateo 13, 54-58
    La falta de fe lleva a no ver los milagros.      
    1. ¿Quién es este?: La gente, los que te rodean siempre buscan posicionarte. Es como que ya se te rotula desde el principio. Lo mismo le pasa a Jesús, lo rotulan. Parece que de dónde venís y tu estado social, dónde vivís, implican mucho, en vez de si vivís o no en la verdad. Esto nos lleva a convertirnos en una sociedad enfermiza, donde hay veces que se acepta más la mentira de un rico que la verdad de un vagabundo. Vos no bajes los brazos, viví y anuncia la verdad, que el bolsillo y de donde venís no te condicione en la misión por la cual viniste a este mundo. Te paso un dato: la gente siempre habla. Por lo tanto a seguir sembrando, que juntos disfrutaremos de la cosecha.
    2. Motivo de tropiezo: Si vivís en la verdad claro que serás tropiezo para muchos. Si brillas en lo que haces muchos buscarán liquidarte. Lamentablemente la envidia está en nuestra sociedad y también en la iglesia, como en cualquier institución. Pero no dejes de mirar nunca al crucificado, porque allí está tu esperanza de que vas a resucitar. Lucha por tu vida y por lo que sos, a lo demás le demos batalla. La clave es tu convicción.
    3. Desprecio: Seguramente no vas a recibir el abrazo o el aliento de los tuyos, pero recordá que a Jesús le pasó lo mismo. Seguramente que cuando todo te sale bien te aplaudirán varios de tus cercanos, hasta te alentarán, pero cuando te va mal o te falta plata, o estás en una situación complicada, hasta te bloquean del WhatsApp.  Vos recordá que nuestra vida es un constante caminar.  Algo bueno está por venir.
    4 min
  • Mateo 13, 47-53
    Se tira al mar.
    1) Toda clase de peces: Cuando escucho esto en el Evangelio me acuerdo de un señor que conocí en mi parroquia: “Don Arce”. Era súper servicial. No era el presidente de la Acción Católica, ni de Caritas, no era catequista y mucho menos monaguillo. Don Arce era quien limpiaba el templo, ayudaba a recoger la limosna, era quien tocaba las campanas y era el que siempre estaba disponible para ayudar. Era ese cristiano que no necesita ser agente de pastoral ni tener cargos parroquiales, solo necesitaba servir. Antes de entrar al Seminario me fui a despedir de él y charlamos largo y tendido. Me dijo que era alcohólico anónimo, que le costaba mucho luchar con su adicción, pero que iba ganando la batalla y en la parroquia encontró el lugar para servir y sentirse útil, lo hacía feliz preparar todo para que cuando la gente llegue disfrute de la misa. Su clic fue un día que, cuando estaba borracho y tirado en la calle, un grupo de jóvenes con un joven sacerdote se acercaron para ayudarlo, lo higienizaron y lo ayudaron a que no quede en la calle. Ese gesto, solo ese gesto bastó para no irse más de Jesús. Cuántas veces somos prejuicios y nos olvidamos que la Iglesia es para todos y no para algunos. Hoy vos y yo tenemos la tarea de meternos en este mar que es el mundo, donde hay olas de mentiras y engaños, de angustias y soledades, de ideologías y de fundamentalismos. Vos y yo traemos a Cristo, un Cristo que es de todos y no para algunos.
    2) Recogen: Siguiendo la línea del Evangelio también hay un segundo punto: el proceso cristiano, en donde una vez recogido, tomado por Dios, debes tomarte el tiempo para ver qué dejas en tu vida y qué tenés que sacar de tu vida. Hay muchas cosas que en tu conciencia y en tu corazón están, pero solo haciendo peso. Ya es hora que te plantees si realmente querés seguir la vida llevando esos pesos que ya no son necesarios llevarlos y que hasta incluso no te conviene llevarlos. Tarde o temprano tendrás que ver qué cosas siguen con vos y que cosas ya no siguen con vos porque simplemente no aportan a tu vida y no te ayudan a seguir creciendo en tu vida. Déjalos.
    3) Lo nuevo y lo viejo: Es curioso porque el Evangelio dice “un escriba”. Refiere a personas cultas e instruidas en la fe. Cuando te encontrás con Cristo hay un cambio, en donde vas a tener que dejar de lado muchas cosas de tu vida, pero también deberás asumir lo que ahora implica tu vida. Es ir paso a paso sabiendo que tenés que lograr aquello para lo cual viniste a esta vida. Algo bueno está por venir.
    5 min
  • Mateo 13, 44-46
    El tesoro eres tú
    1) Lo escondido: Nada es fácil en esta vida y todo tiene un precio. La felicidad tiene un precio y es que implica pasar dolores. La calma tiene un precio y es enfrentar conflictos y guerras. La alegría tiene también un precio que es superar el conflicto de superar tristezas. Porque para lograr lo que uno quiere debe pasar por cosas que muchas veces uno no quiere. Pero la clave está en tener en claro qué es lo que uno quiere para luego buscarlo.
    2) Lleno de alegría vende: Cuando encontrás eso que te motiva, te hace soñar y hasta ilusionar. Podés ser capaz de renunciar a muchas otras cosas, las cuales te das cuenta que ya no son necesarias para tu vivir. Pero es hasta que hagas el click de darte cuenta que es esto lo que te mueve y te hace feliz. No dejes de buscar eso que te genera alegría y vida. Toda renuncia no cuesta nada cuando ves lo que ganas luego de esa renuncia. No te pongas a ver lo que dejas, sino más bien lo que ganas. Pero eso sí, no podés tenerlo todo.
    3) Compra el campo: Cuando en tu vida ves que hay realmente cosas que te mueven y te ilusionan, invertís tiempo, te genera entusiasmo. Por eso hoy volvé a mirar tu vida por tu vida. Hacé cosas por vos, anímate a invertir en tu vida y deja de estar siendo obrero de la vida de otros. No podés pasarte la vida portereando la vida de otros, controlándoles qué hacen, quién entra y quién sale de la vida de ellos, como “portero de edificio”. Sos una persona que tiene que jugarse por su juego y por su torneo; por tu vida y no por la vida de otros. Hoy Dios te propone que veas qué estás dispuesto a perder para ganar. Algo bueno está por venir
    3 min
  • Mateo 13, 36-43
    Mt. 13, 36-43: Señor, ¡explícanos!
    1) Volvió a su casa: Es ese lugar donde Jesús está con los suyos, donde comparte. El evangelista nos muestra esta parte humana de Jesús. Es esa parte que vos no tenés que perder nunca. Volvé a tu casa, compartí con tu familia, desenchúfate de ese acelere que tenés, que cuando llegas de laburar seguís laburando en tu casa, limpiando, lavando, etc. Compartí con los tuyos, sentate a tomar unos mates o un café. Habla de lo que te pasa, de lo que sentís, explica la vida con tu vida, compartí.
    2) Le pidieron que le explique: Hoy vos y yo también le pedimos a Jesús que nos explique, porque hay cosas en esta vida que no entendemos. No entiendo por qué al que hace lo liquidan, no entiendo por qué personas buenas se van rápido de este mundo, no entiendo por qué hay tanta injusticia…. Tantas cosas que ni vos ni yo entendemos. Pero sé que algún día nos sentaremos con Jesús y nos va a explicar todas las cosas. Eso te lo aseguro.
    3) La semilla: Hoy mira tu vida, fíjate qué tipo de semilla hay en tu corazón, qué es aquello que te mueve a vivir, a darte a los demás. Qué es aquello que te identifica y te lleva a dar fruto para los demás. Vos y solamente vos sabes lo que podés dar y generar en los otros. Necesitamos que nos sacies de tus frutos, de esa semilla que vos tenés y que con el tiempo la fuiste y la vas trabajando. ¡¡Sacia!!   Porque hay gente que te necesita y solo vos sabes el fruto que puedes generar. Algo bueno está por venir
    4 min
  • Mateo 17, 22-27
    Doctrina Social de la Iglesia.
    1) Quedaron apenados: Nunca olvides de dónde venís, pero también recordá que los dolores en tu corazón vienen de tus más cercanos. Porque claro que es doloroso cuando te toca vivir la traición de alguien que es familiar tuyo o que te crucifique con su lengua tu propio compañero o colega. Claro que vas a sentir la muerte cuando te toca cuidar a tus padres y ves que tus hermanos te dejan solo con todo. Es duro y también triste cuando tenés que pasar la angustia de sentirte solo, sumado a que quienes son tus más cercanos te liquidan más que te animan. Pero el discípulo no es más que el Maestro, y de esto vas a resucitar. Te lo aseguro.
    2) Cobradores: Hay personas con quienes te vas a topar que solo se dedican a cobrar impuestos, pero de la vida. Controlan si rezas de tal o cual manera, controlan cómo educas a tus hijos y hasta cómo te vestís. Hay gente que parece que tiene el don del control porque hasta saben manejar el VAR (como en el futbol) y hasta te muestran con su celular algún video tuyo que subiste en las redes y dicen “esto dijiste vos”. Pero no tengas miedo, porque la realidad es que hay que saber convivir con ellos. Son esas personas que conviven con vos en la familia, en tu trabajo, en el club y hasta en la parroquia. Nunca olvides tu centro: “Jesús, y hacer su voluntad”.
    3) DSI: La Doctrina Social de la Iglesia es una disciplina que está dentro de la moral cristiana. En donde se te llama a vivir en una sociedad como cristiano. Sus elementos son “solidaridad, subsidiariedad, participación y compromiso”. Es pasar de habitantes de un estado, a ser “ciudadanos”. Porque todos hacemos la patria. No me refiero a que te metas en política, sino haciendo cosas claves como ciudadano: estudiando, dejando limpia la casa, no tirando basura en espacios comunes, no contaminando el medio ambiente, etc. Te recomiendo un escrito del siglo II que se llama “Carta a Diogneto” (por si querés googlearlo). Te muestra cómo los cristianos viven en una sociedad anticristiana, pero con su ejemplo y testimonio de vida pueden mover montañas. Algo bueno está por venir.
    4 min
  • Mateo 13, 44-52
    Lo que se busca se encuentra.
    1) Vende todo: Cuando hay algo que te genera alegría y motiva, te permite hacer renuncias. La vida misma es renunciar y se te invita a que veas lo que ganas con tal de renunciar y no lo que dejas. Hoy busca en tu vida lo que querés, pero también aprende a mirar que en esta vida no se puede tenerlo todo y se exige una renuncia. Si estás dispuesto a soltar, entonces disponete a disfrutar.
    2) La perla: En esta búsqueda de tu vida fíjate a qué estás dispuesto y con quién estás dispuesto. Porque tu búsqueda por vivir bien te llevará a replantearte cosas de manera constante y exige de vos asumir que hay una búsqueda en el proceso de encontrar lo que querés, para vos, te permitirá vivir una mayor entrega, pero cerrando la puerta a otras cosas. Para ganar, hay que perder:
    3) Separar: Cuando vas descubriendo cosas en tu vida tienes que aprender que hay cosas que tenés que dejar de lado: personas situaciones. Hay cosas que te sirvieron y cosas que ya no te sirven. Personas que en cierto momento de tu vida estaban con vos y hoy no. Aprende a sacar lo que no te ayuda a vivir y a sumar lo que hoy te ayuda en tu modo de vivir. Algo bueno está por venir.
    2 min
  • Juan 11, 19-27

    El consuelo de Jesús

    1. Salió al encuentro: Marta sale al encuentro de Jesús. Es esto lo que vos y yo también viviremos. Ese proceso de que Jesús viene a tu vida y vos tenés que recibirlo. No podés ser indiferente. Cuando uno se encuentra con Dios le cambia la vida y es allí donde se forja tu corazón y se alimenta en Dios.

    2. Si hubieras estado: Es algo que nos pasa, a vos y a mí, cuando cuestionamos a Dios. Cuando le decimos que pudo haber otras opciones, que no comprendemos la labor de Dios en nuestras vidas y no lo entendemos cuando se lleva a nuestros seres queridos. Aparece esa lucha interior en donde solo está el signo de pregunta.

    3. Crees: Es allí donde Dios te propone un camino de fe, en creer en Él y saber que Él te propone algo mejor que con el tiempo lo vas a comprender. Solo el tiempo te va a ayudar a ver y de allí te va a consolar para que creas. Algo bueno está por venir.


    2 min
  • Mateo 13, 18-23
    Salir a sembrar.
    1) No la comprende: Cuando te dejas llevar en la vida por las opiniones de otros, cuando no te haces cargo de vos y siempre estás esperando que otros te resuelvan las cosas y estás a la espera, se te va la vida de las manos. Es como que buscas atarte a alguien porque por vos mismo no podés hacer nada, o por lo menos te pones el chip que tienes que ponerte pegado, como una garrapata, a alguien para que sientas seguridad en tu vida, y eso ya deja de ser vida o por lo menos deja de ser tu vida.
    2) Inconstante: Cuando tu vida se empieza a ir por los sentimientos, y no por la firmeza de las convicciones, todo empieza a declinar, porque no hay raíces. Si hay algo que voy aprendiendo en este tiempo de mi vida es que necesitamos correr los sentimientos y las pasiones para asumir las convicciones de lo que a uno le hace bien para su vida. Muchas veces dejé de lado mis convicciones por alimentar una pasión o un sentimiento, hasta incluso confundí amor con sentimiento y confundí entrega con pasión…. Y eso me salió mal. Aprendí a escuchar y eso me ayudó a volver a encauzar mi vida, hacia el objetivo que quiero, y comprender que todo tiene un desenlace desde mis inicios de mi vida, de mi historia. Hoy te invito a que mires tu caminar y que veas hacia dónde vas, fíjate si hay base en lo que estás haciendo y fíjate si no estás deambulando por la vida. Hoy mira tu vida y fíjate que es lo que está permanente en vos y quién está con vos.
    3) Escucha y comprende: Para hacer fértil tu vida se debe aprender a escuchar. Es necesario comprender que todo lo que te pasó en la vida es por algo y para algo. Incluso aquello que te hizo doler y sufrir te permite hoy ser más fuerte. Antes, en mis inicios de cura, me hice una persona fría y hasta de recta observancia, me escondía detrás de una sotana y detrás de un título. Pero cuando entré en mi crisis y cuando ví que cuando me quedé en la nada la vida no era como pensaba. Comprendí que estaba equivocado y que no era el dueño de la verdad. Hoy, al volver, después de dos años de crisis, y el poder ver desde afuera a mi Iglesia, puedo comprender que la vida es corta y que lo que te hace grande en esta vida es tu darte y donarte sin esperar nada de otros. Es mostrarte como sos y no como otros quieren que vos seas. Hoy da fruto desde tu escucha y entrégate desde lo que comprendiste, lo que sos vos y desde lo que quiere Dios de vos. Algo bueno está por venir.
    3 min
  • Mateo 13, 10-17
    Portadores de fuego y no adoradores de cenizas.
    1) Conocer el Reino: Algo que aprendí en mis años de cura es que si uno quiere congregar mucha gente tiene que decir: “viene un cura sanador” o viene un profeta que viene a decirte cosas… Porque buscamos personas que nos endulcen los oídos o que nos resuelvan nuestros problemas. Una iglesia puede no crecer por años y tener a los mismos 20 ó 30 miembros por años, pero jamás dirán que no tienen frutos. Son capaces de decir: “que tienen pocos y santos antes que muchos y pecadores”. Otros no salen a calmar el hambre del que está al lado porque no les importa, pero sí están haciendo ayuno por los que no tienen nada en Ucrania. Otros no trabajan, pero son devotos de ver las redes ajenas aconsejando dónde tendrían que trabajar o a quién deben destinar su dinero. Es decir que tenemos gente que no predica ni evangeliza, pero se la pasa dentro del templo. Esto me lleva a ver que no estamos haciendo el camino de los primeros discípulos que vemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Ellos hicieron algo y arriesgaron todo. Salieron y llevaron el mensaje fuera, porque lo que nos pidió Jesús no es que hagamos congresos o que estemos en tal o cual grupo, nos pidió que anunciáramos el Evangelio y que llevemos la gracia de Dios a todos.
    2) Felices: Es comprender que vos sos un elegido de Dios y que tenés mucha experiencia de vivir, porque vas llevando la vida como podés. Hay cosas que animan y desaniman, pero es aprender a quedarse con lo bueno de cada día. Es comprender que sos vos quien siempre debe darse una oportunidad por vivir y saber vivir. Es comprender que podés lograrlo todo si crees, y es aprender a construir la vida con piedras y no con ladrillos. Sí, con piedras, porque cada día es distinto como las piedras, pero es desde esa certeza y firmeza donde construís tu vida y no desde el ladrillo uniforme e igual. Porque cuando un ladrillo se resquebraja todos los demás se empiezan a quebrar. Cada día es distinto como las piedras. No hagas de tu vida una construcción de monotonías ladrilleras, porque cuando una cosa no te salga te podés venir abajo con todo.
    3) Ver y oír: La clave es que aprendas a ver y a oír. Deja de encerrarte en tu mundo y deja de pensar que solo vos tenes la verdad. Aprende a vivir la vida con la experiencia que el otro te cuenta y comprende que cuando alguien te dice algo es por algo. No te cierres a la escucha y no te enceguezcas con una persona llevándote a obsesionarte con ella, mucho menos te cierres a un fracaso, más bien asumilo y mira para adelante. Hoy Jesús te propone que aprendas a mirar, a vivir, a oír y a construir por vos. No te enceguezcas con una persona o una situación, si no te vas a morir en vida, no te hagas sordo, cerrado, por no querer escuchar la verdad para quedarte con tu parecer de verdad. Abrirte y disponerte a lo que viene es la construcción de tu realidad. Algo bueno está por venir.
    5 min
  • Mateo 13, 1-9
    Saber sembrar la vida.
    1) Salió de la casa: Hay dos cosas que tendrás que enfrentar en tu vida cuando querés seguir caminando por tu propia vida, cuando querés salir adelante: la melancolía y la depresión. Son los dos grandes riesgos cuando pierdes algo que amas. Uno puede quedar melancolizado o depresivo, y ya no quiere salir de ese mundo. Hoy Jesús te enseña que tienes que salir de tu zona de confort y hacer muchas cosas por tu vida y por la vida de otros. Y aquí aparece un elemento importante para salir de la melancolía y de la depresión, que es el duelo, porque el pase de este duelo ayuda a salir de la depresión y la melancolía. La melancolía te mantiene para afuera y por afuera de la vida. El melancólico es, como se dice muchas veces: “la viuda de…”, porque ya no tiene entidad propia, ya no tiene vida propia, sino que está aferrado o aferrada a una persona o a un cargo o a una situación que ya no está. Por eso ya no tiene sueños, ni amores ni proyectos, ya no hace nada por sí, porque cree que la vida ya le pasó. Viven tanto del recuerdo que hasta tienen el cuarto de su hijo acomodado como que su hijo ya está por volver, pero ya su hijo se fue hace 15 años y ya tiene otra vida, pero no quiere tocar nada. Mantiene ilusiones a un padecimiento que no se termina, es vivir en realidades inventadas por vos. Por otra parte, la depresión también te encierra y no te hace salir de vos, porque empieza con el enojo. El enojo te lleva a la tristeza. Se enoja con el mundo, se enoja con quien lo quiere ayudar, se enoja consigo mismo. En medio de la tristeza y del enojo no quiere construir nada y tampoco quiere salir. Por eso el duelo es la manifestación de la vida, no de la muerte. Es el camino de lucha de no querer morirte a lo que has perdido. El duelo es la batalla dolorosa por recuperar un equilibrio perdido, es la lucha entre tu deseo y la realidad. Borges decía: “morir es haber vivido”, y vivir es haber muerto muchas veces. Cuando naces hay algo que ya perdiste.
    2) Semilla: La semilla es lo que da sentido a tu vida y lo que te motiva a vivir y a encaminar tu propia vida. Es que tenés que pensar por qué y para qué vivís. Si no hay una mínima motivación en tu vida entonces es difícil encontrarle el sentido de tu vivir. Jesús vino a traerte vida y vida plena, pero también pone en vos esa semilla que le da sentido a tus frutos y es lo que genera en vos frutos: ¿cuál es hoy el motivo de tu vivir? Pensalo y respóndete esa pregunta.
    3) Las complicaciones: En tu vida habrá complicaciones, personas que como pájaros van a venir a picotearte la vida e irán tirándote abajo todo tu emprendimiento, picoteándote con comentarios negativos; y se van a ir. Otros te traerán la espina del dolor y te harán doler con sus comentarios sobre tu vida, y otros te harán poner duro porque te secarán la cabeza trayéndote sus problemas y absorbiéndote con sus vidas. Viví tu vida por la vida en Cristo y con Cristo y genera frutos con tu vida. Algo bueno está por venir.
    6 min

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La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor…

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