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Una Iglesia para todos
1) Cananea: Refiere a una mujer que no está instruida en el judaísmo al 100% como religión, pero tiene un corazón creyente que la hace buscar a Dios ante una desesperación, la situación de su hija. Esto habla de vos y también de mí, de tantos que buscamos a Dios sin capaz estar metidos al 100% en un ámbito religioso. Cuántas personas buscan a Dios ante una desesperación, cuando esto se convierte en una oportunidad o una obstrucción en tu vida. La decisión la tomas vos.
2) Atiéndela: La insistencia de la oración ayuda. El buscar a Dios día a día también ayuda, por eso no bajes los brazos y seguí perseverando en la oración para que Dios te escuche. No bajes los brazos cuando parece que no hay resultado.
3) La fe: Es la fe lo que mueve y motiva. Esto te recuerda que no debes nunca perder la fe y anímate a vivir la vida con fe. Sé que hay momentos duros en donde parece que todo cae, pero la fe es lo que te lleva a vivir la vida y a implicarte en tu vida. No te desanimes por los malos resultados y el pasado tormentoso. Mira para adelante que hay un Dios que siempre te da una oportunidad. Algo bueno está por venir.
Ser como niños
1) Impusiera las manos: Cuán importante es este signo para los cristianos. En todos los sacramentos aparece, y con fuerza en el bautismo, en la confirmación y en el orden sagrado. Implica la infusión del Espíritu Santo, saber que la fuerza del Espíritu habita en vos y viene a vos. Qué mejor muestra en el sacramento de la penitencia, cuando el cura te absuelve mientras dice las palabras de absolución. Hoy busca esa fuerza del Espíritu Santo si no la tenés, si sentís que estás caído, porque la fuerza del Espíritu Santo habita en ti desde tu bautismo. Pero recordá que en vos está esa fuerza.
2) No impidan: Este mandato nos sigue dando Jesús. Vos y yo, que estamos metiéndonos en las cosas de Dios, no podemos impedir que personas se encuentren con Cristo. Muchos necesitan de Jesús, y no podemos impedir a nadie que se acerque a Él. Deja que se acerque a Jesús el que no piensa como vos o no vive como vos, déjalo porque lo está buscando y Jesús quiere encontrarse.
3) El Reino: El Reino de Dios es para aquellos que lo buscan con sencillez y humildad, en donde no hay avaricia o búsqueda de poder. Hay algo que da vuelta en los hombres cuando se meten en las cosas de Dios, una positiva y otra negativa, esto es en todo ámbito: carisma y poder. Jesús te recuerda que, al ser como niños, el carisma es darte al otro como sos y con lo que sos. Pero cuando dejas de ser como niño, a tu carisma lo usas para llegar al poder, y esto se ve en todo: en la Iglesia, en el estado, en tu casa y en todos lados. ¿Cuál es tu carisma y hacia adónde apunta tu búsqueda de poder? Algo bueno está por venir.
Dureza de corazón
1) Ponerlo a prueba: La vida también te pone a prueba. Es esa lucha constante y cotidiana en donde la clave es aprender. De las pruebas que nos pone la vida aprendemos y sacamos conclusiones para seguir viviendo. La universidad y la vida tienen dos cosas iguales y una distinta: la universidad es un lugar para aprender; en la vida también estás para aprender, no naciste sabiendo. En la universidad se te pone a prueba para seguir, en la vida también. Ahora bien, la diferencia es que en la universidad primero se te enseña y luego se te pone a prueba. En la vida es al revés: primero se te pone a prueba y de allí se saca la enseñanza.
2) El amor: Recordá que la clave del verdadero amor es que haya libertad plena y consentimiento pleno. Es por ello que, cuando te vas a casar, el sacerdote pregunta antes de la toma de juramento si sos libre. Hay veces que no somos conscientes de lo que hacemos y no somos libres, porque nos dejamos llevar. Una crisis que vivimos hoy es el miedo a lo eterno, a esto de «para toda la vida». Y claro que la vida matrimonial es difícil, totalmente. Como la vida sacerdotal también es difícil. Hay dos tentaciones fuertes que afectan a estas vocaciones: la rutina (el todo lo mismo, el todo igual) y el activismo (llenarte de cosas para no asumir y no ver la realidad). ¿Cuál de las dos está afectando más a tu vida?
3) La elección: Es bueno hacer un parate y preguntarte qué es lo que vos querés para tu vida verdaderamente. Fíjate si estás siguiendo tu interior o solo vivís para quedar bien con los demás. La dureza de corazón es poner solo la mirada en vos sin mirar el todo. Hoy Dios te invita a vivir. Algo bueno está por venir.
Perdonar de corazón
1) ¿Cuántas veces?: Es la pregunta de Pedro. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde pasas por misericordioso, y hasta dónde por tonto, por perdonar tanto? Jesús pone un punto: te dice “siempre”. Sí, tenés que aprender a perdonar siempre. A eso refiere lo de setenta veces siete. Tu tarea como cristiano es perdonar siempre a tu hermano. Si el otro sigue haciendo errores, ya es un problema de él y tendrá que rendir cuentas a Dios.
2) La situación: Vemos a un hombre que tiene una deuda y no corría riesgo tan solo él, sino también su familia. Te lo aclaro, cuando vos atentas contra alguien, cuando estás golpeando la vida del otro, no tan solo estás en riesgo vos, sino también tu familia, los que te quieren. Fíjate si por un error tuyo, hoy no la está pagando tu familia. Su deuda era tremenda, pero es perdonado. Tu deuda con Dios es grande y Él no deja de perdonarte. Vos estás llamado a hacer lo mismo. No te encapriches porque vos crees que no perdonándolo el otro lo sufre, porque no… lo terminas sufriendo más vos. El perdón sana.
3) Miserable: Vemos otro deudor, quien debía muchísimo menos. La exageración de este hombre es tremenda y lo manda a la cárcel por una tontera. Tené cuidado que vos podés terminar siendo un miserable, esa persona que no tiene nada en el corazón. Un miserable no tiene memoria y se olvida de las salvadas que tuvo, de las personas que lo han ayudado. Un miserable tiene el corazón tan duro, que ni siquiera le importa lastimar. Es esa persona ventajista a quien solo le importa él y solo él. Para no ser miserable, hay que compadecerse. Hoy mira tu vida y fíjate si te compadeces (padecer con el otro) o sos miserable (destruís si podés al otro y sacas ventaja de todo). Perdona de corazón y no de boca. Algo bueno está por venir.
Ganar un hermano
1) Si tu hermano peca: Jesús nos recuerda que en la vida comunitaria tendremos dificultades con los hermanos. Los que estamos en la Iglesia no somos santitos. Acordate que la Iglesia no es una casa de “puritos angelicales” sino más bien un “hospital de bacterias peligrosas”, en donde vamos con nuestra enfermedad, que en muchos casos es una epidemia, en donde recurrimos al gran Médico para que nos sane de todas esas bacterias que se nos pegaron en el alma.
2) Ganar un hermano: Esta es la finalidad de la corrección fraterna, no es liquidar al hermano, ni destruirlo o correrlo de la Iglesia, sino más bien ayudarlo a corregirle de aquello que incluso no se da cuenta. Todos tenemos una enfermedad espiritual, una maña que tenemos que cambiar, para eso está mi hermano, para corregirme y ayudarme. Es importante que nos corrijamos, incluso a mí, que soy cura (muchas veces no se animan a corregirme porque temen). La corrección es un arte, porque es acompañar al hermano para que haga un proceso, implica rezar por ese hermano. Es salvar su alma, pero si no lo rezamos podemos caer en una actitud presionante y hasta nos hacemos personas pesadas. En vez de ser hermanos que ayudan la debilidad del hermano, nos convertimos en perseguidores, como un “interpol cristiano”.
3) La oración: Cuán importante es rezar unidos, durante mucho tiempo hemos armado grupos de acción y movimientos, y eso es muy positivo, pero muchos de ellos no tenían sustentabilidad y se desarmaban rápido o algunos otros se convirtieron en grupos solidarios. Pero algo novedoso que tenemos es que en estos últimos años surgieron muchos pequeños grupos de oración. Esto es muy positivo, grupos de 8 o 9 personas que se juntan a rezar el rosario y a formarse. Qué lindo recordar aquello que decía el santo: primero oración, segundo sacrificio y por último acción. Qué lindo es sentirte unido, en familia, dentro de la Iglesia, que uno reza por el otro. Más lindo es sentir a mi lado a Jesús, que está conmigo. Hoy cuando vayas a misa recordá esta frase “donde dos o más estén reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ustedes”. Algo bueno está por venir.
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