Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano episodes

  • Mateo 22, 34-40
    Amar es tener paz.
    1) Se reunieron con Él: Jesús es muy claro para tratar con la gente, pero también es astuto. Hoy te invito a que tengas cuidado en tu trato con los demás y en el cuidado del amor propio, que es distinto al egoísmo. El amor propio es positivo, porque marca tu cuidado sabiendo tus límites. Mientras que el egoísmo es sobreponerte vos, incluso destruyendo al otro o a cuestas del otro. Entendiendo esto te invito a que pienses que no todas las batallas de tu vida deben ser libradas, porque hay batallas que hay que ceder incluso cuando vos tenés la razón. Porque recordemos que es preferible tener siempre paz, más que la razón. Busca siempre y cuida tu paz de corazón.
    2) Qué dice la ley: Siempre recurrimos a leyes. Incluso buscamos a personas que sean jueces de lo que nos pasa. Busco que me den la razón o que juzguen junto a mí. Incluso, como sacerdote, muchas veces me pasa que me hablan para juzgar, “padre, ayer fue a misa doña Juana, ella no puede comulgar, háblele”. Incluso ni yo me salvo, “padre no tiene puesto el hábito hoy, qué mal sacerdote que es”. Hoy Jesús te enseña que el amor escapa a las leyes y las leyes no son para marcar la vida de ese otro, sino para orientar su vida. Pero con las leyes terminamos sofocando la vida de otros, la espiritualidad de otros y hasta el amor de otros.
    3) Amor a Dios: Es desde ese amar a Dios y comprender que tiene una relación conmigo, lo que me permite amar y actuar en y hacia los demás. Porque implica que en mí hay una libertad y desde mí hay un actuar libre que me lleva incluso al mayor acto de amor. El mayor acto de amor no es besar o manifestar sentimientos o abrazos. El mayor acto de amor es “perdonar”. Siempre digo que hay tres tipos de perdón desde el amor: el “te perdono, pero ayúdame a recuperar la confianza en vos, porque la perdí y te quiero”. El “te perdono, pero sigamos con la vida porque debemos vernos todos los días ya que vivimos o trabajamos juntos”, y el tercero es, “te perdono, pero por favor no aparezcas más en mi vida, toma distancia”. Porque también está el cuidado del amor propio y de la presencia de Dios en tu vida. Amar es una decisión libre y quien es libre en esta vida es porque sabe amar. Algo bueno está por venir.
    3 min
  • Juan 1, 45-51
    Dios puede encontrarte en cualquier lugar.
    1) Felipe: Es la figura del misionero, hasta me animo a hablarte del misionero digital, como vos, como yo. Porque sale a anunciar a Jesús a sus cercanos. Le anuncia a su amigo. Lo que tanto se nos insiste: llevar a Jesús desde la confidencia, desde la amistad, desde la cercanía y desde la sencillez. Es ser Felipe cuando le mandas el audio del evangelio a ese amigo que capaz que no la está pasando bien y lo alivias con este detalle. ¿Querés que te mande unos audios?. Sos Felipe cuando lo invitas a comer un asadito a tu amigo para agasajarlo y le preparas algo rico, para que se sienta cómodo. En medio de la comida puede salir hasta el tema de la vida y cómo vivirla, y ahí puede meter el tema del Evangelio. Es ser Felipe al salir a tomar un café y, entre charla y charla, salen temas que capaz que ni se imagina uno, y en donde se hablan de las luchas del uno y del otro. En fin, ser misionero es a través de la confidencia, de la cercanía, de la sencillez y desde la cotidianeidad. Es dejar de lado la burocracia, el fanatismo y el estructuralismo. Mostrá a Jesús desde la amistad y desde la confidencia.
    2) ¿Puede salir algo bueno?: A Dios lo podés encontrar en cualquier lugar. No dejes que el prejuicio te tome. Hay veces que el prejuicio no nos deja encontrarnos con Jesús. Pero del lugar que menos pensés y de la persona que menos te imagines, te podés sorprender, porque Dios sorprende en donde y con quien menos te imaginas. Hoy rompé tu prejuicio y déjate encontrar con Dios.
    3) Verás: Te aseguro que al que vive en Cristo, le cambia la visión de la vida y llega a ver cosas en la vida que antes no veía. Vos tenés una manera de ver la vida desde un lugar distinto. Vos sos cristiano ¡ánimo! Porque vos y yo tenemos que degustarla a la vida como al buen vino. La disfrutemos, la gocemos, la vivamos y nos llenemos de eso que solo Dios te da, que se llama «paz interior». Vive con esa mirada entusiasta, lucha con esa fe que te anima y ama con ese corazón que el mismo Dios te dio. Algo bueno está por venir.
    4 min
  • Mateo 19, 30.20, 1-16
    El viñedo de tu vida.
    1) Contratar: Desde el inicio de tu vida Jesús quiere recordarte que labures por tu viña, por tu vida. Genera, producí, activa y motiva. Deja de estar a la espera de que otros hagan las cosas por vos y para vos. Esta vida la estás administrando y cuando se termine tu vida tendrás junto a vos todos los frutos. Lo que producís, eso tendrás. Hay veces que me decís que tenés una vida amargada, capaz que estás produciendo amarguras en los que te rodean. Querés paz en tu vida, bueno, trabaja por la paz en los que te rodean. Querés que te acompañen tus hijos en la vejez y en la muerte, demostrale a ellos cómo vos acompañas a tus papás. Se te está yendo la vida con el esperar de otros. Se te va pasando la vida y vos seguís esperando el mensajito de Whatsapp de alguien que te resuelva todos tus problemas, así no es. Deja de lado la espera y empezá a moverte por vos.
    2) Nadie nos ha contratado: Capaz que ha pasado mucho tiempo y no le encontraste este rumbo a tu vida, y capaz que hoy tenés otra visión. Yo a mis 18 años abrí mis ojos y empecé a entender que mi vida iba para otro lado. Pero después, a mis 33 años me volví a dar un golpe, y comprendí que por ser cura no era más que vos y que estaba viviendo en una burbuja que yo mismo me había creado. Y hoy también me doy cuenta que debo dar otro giro en mi vida, porque no soy eso que muchas veces dicen que soy y hasta me lo hacen creer algunos. Fíjate en tu vida quién sos hoy y cuál es hoy tu motivación para vivir y hacia dónde te estás apuntalando con tu vida.
    3) Dar lo mismo: Cuántas veces nos metemos de jueces y, encima, jueces amargados. Andamos controlando la vida de los demás. Me acuerdo cuando estaba en el seminario. Tenía un compañero que era controlador de todos, menos de él. Un día dije: “cómo me cuesta levantarme temprano y bajar a la capilla para hacer la oración de la mañana”, y él me dijo: “sí, vi eso: esta semana tres veces no bajaste y la semana anterior dos”. Dije: “¿vos no intentaste hacerte policía más que cura?” Hay gente que tiene alma de policía y le encanta controlar todo, pero menos su vida. No caigas en ello. Anímate a aprovechar el tiempo para ver tu vida y no la vida de otros. Aprovecha el tiempo y jugate para hacer las cosas por vos y para vos. Algo bueno está por venir.
    4 min
  • Mateo 19, 23-30
    Para Dios todo es posible.
    1) Los ricos: Es la contrapartida de lo que se conoce como «anawin», que significa «pobre de espíritu». Refiere a la persona que todo lo absorbe para sí. No le sabe encomendar a Dios, todo lo quiere controlar. Esto mata porque no tiene pobreza en el espíritu. Lo curioso de este tipo de riqueza es que esa persona se cree que puede con todo. Más que pedir a Dios que lo ayude en la vida, es como que le pide a Dios que haga lo que él le pida. La riqueza material por lo menos cae tarde o temprano, pero a quien es rico en este estilo ni lo material lo sacia. Puede tenerlo todo, pero ese todo no lo llena.
    2) La renuncia: Es aquello a lo cual Dios te invita cada día, es renunciar para crecer. El poder espiritual que uno debe ir haciendo día a día cuesta. Es dejar para crecer. Acordate que Dios todo lo puede. Es el madurar que exige más unión con Dios y con vos.
    3) Vida eterna: Busca las cosas para tener la vida en Dios. No dejes de luchar por el cielo y por tener paz en tu corazón. Porque Dios está y para Él nada es imposible. Algo bueno está por venir.
    3 min
  • Mateo 19, 16-22
    Recibimos lo que damos.
    1) ¡Qué obras buenas!: Las obras son producto de lo que sos. Y en esta vida recibimos de lo que damos. Hay veces que renegamos y decimos: “¿por qué vivo amargado?” ¿No será que es eso lo que le estás dando a alguien? Vos también genera paz al resto de tu familia, si realmente querés tener vos un poco de paz. Hay veces que nos encanta hacer la guerra, pero eso sí, proclamamos paz. Depende de vos lo que generas y lo que tenés. Tu obrar es producto de lo que vos sos y de lo que vos querés.
    2) Cumple: En esto me encanta ver que no podemos reducir la vida cristiana a qué es pecado y qué no es. La moral es parte de la religión y no es la religión un producto o un reducto de la moral. Pero durante muchos años hemos reducido la religión a meros cumplimientos ritualísticos y morales, casi olvidándonos del encuentro con Jesucristo y la pasión por su anuncio. No reduzcas tu fe a meros cumplimientos morales, porque implica más que nada tener un corazón desprendido y libre para tomar plenamente a Dios.
    3) Vende y dalo: Uno muchas veces está apegado a cosas o afectos que no te ayudan. Deja de estar prendido a algo o a alguien que no te hace feliz. Es muy fácil prenderse a falsas necesidades y no aventurarse a lo que implica el camino de la felicidad. Este joven se fue triste porque está prendido a algo o a alguien que le da seguridad, pero no felicidad. La tristeza es producto del miedo de no poder soltar. No lo olvides. Algo bueno está por venir.
    3 min
  • Mateo 15, 21-28

    Una Iglesia para todos

    1) Cananea: Refiere a una mujer que no está instruida en el judaísmo al 100% como religión, pero tiene un corazón creyente que la hace buscar a Dios ante una desesperación, la situación de su hija. Esto habla de vos y también de mí, de tantos que buscamos a Dios sin capaz estar metidos al 100% en un ámbito religioso. Cuántas personas buscan a Dios ante una desesperación, cuando esto se convierte en una oportunidad o una obstrucción en tu vida. La decisión la tomas vos.

    2) Atiéndela: La insistencia de la oración ayuda. El buscar a Dios día a día también ayuda, por eso no bajes los brazos y seguí perseverando en la oración para que Dios te escuche. No bajes los brazos cuando parece que no hay resultado. 

    3) La fe: Es la fe lo que mueve y motiva. Esto te recuerda que no debes nunca perder la fe y anímate a vivir la vida con fe. Sé que hay momentos duros en donde parece que todo cae, pero la fe es lo que te lleva a vivir la vida y a implicarte en tu vida. No te desanimes por los malos resultados y el pasado tormentoso. Mira para adelante que hay un Dios que siempre te da una oportunidad. Algo bueno está por venir.



    2 min
  • Mateo 19, 13-15

    Ser como niños

    1) Impusiera las manos: Cuán importante es este signo para los cristianos. En todos los sacramentos aparece, y con fuerza en el bautismo, en la confirmación y en el orden sagrado. Implica la infusión del Espíritu Santo, saber que la fuerza del Espíritu habita en vos y viene a vos. Qué mejor muestra en el sacramento de la penitencia, cuando el cura te absuelve mientras dice las palabras de absolución. Hoy busca esa fuerza del Espíritu Santo si no la tenés, si sentís que estás caído, porque la fuerza del Espíritu Santo habita en ti desde tu bautismo. Pero recordá que en vos está esa fuerza.

    2) No impidan: Este mandato nos sigue dando Jesús. Vos y yo, que estamos metiéndonos en las cosas de Dios, no podemos impedir que personas se encuentren con Cristo. Muchos necesitan de Jesús, y no podemos impedir a nadie que se acerque a Él. Deja que se acerque a Jesús el que no piensa como vos o no vive como vos, déjalo porque lo está buscando y Jesús quiere encontrarse.

    3) El Reino: El Reino de Dios es para aquellos que lo buscan con sencillez y humildad, en donde no hay avaricia o búsqueda de poder. Hay algo que da vuelta en los hombres cuando se meten en las cosas de Dios, una positiva y otra negativa, esto es en todo ámbito: carisma y poder. Jesús te recuerda que, al ser como niños, el carisma es darte al otro como sos y con lo que sos. Pero cuando dejas de ser como niño, a tu carisma lo usas para llegar al poder, y esto se ve en todo: en la Iglesia, en el estado, en tu casa y en todos lados.  ¿Cuál es tu carisma y hacia adónde apunta tu búsqueda de poder? Algo bueno está por venir.



    3 min
  • Mateo 19, 3-12

    Dureza de corazón

    1) Ponerlo a prueba: La vida también te pone a prueba. Es esa lucha constante y cotidiana en donde la clave es aprender. De las pruebas que nos pone la vida aprendemos y sacamos conclusiones para seguir viviendo. La universidad y la vida tienen dos cosas iguales y una distinta: la universidad es un lugar para aprender; en la vida también estás para aprender, no naciste sabiendo.  En la universidad se te pone a prueba para seguir, en la vida también. Ahora bien, la diferencia es que en la universidad primero se te enseña y luego se te pone a prueba. En la vida es al revés: primero se te pone a prueba y de allí se saca la enseñanza.

    2) El amor: Recordá que la clave del verdadero amor es que haya libertad plena y consentimiento pleno. Es por ello que, cuando te vas a casar, el sacerdote pregunta antes de la toma de juramento si sos libre. Hay veces que no somos conscientes de lo que hacemos y no somos libres, porque nos dejamos llevar. Una crisis que vivimos hoy es el miedo a lo eterno, a esto de «para toda la vida». Y claro que la vida matrimonial es difícil, totalmente. Como la vida sacerdotal también es difícil. Hay dos tentaciones fuertes que afectan a estas vocaciones: la rutina (el todo lo mismo, el todo igual) y el activismo (llenarte de cosas para no asumir y no ver la realidad). ¿Cuál de las dos está afectando más a tu vida?

    3) La elección: Es bueno hacer un parate y preguntarte qué es lo que vos querés para tu vida verdaderamente. Fíjate si estás siguiendo tu interior o solo vivís para quedar bien con los demás. La dureza de corazón es poner solo la mirada en vos sin mirar el todo. Hoy Dios te invita a vivir.  Algo bueno está por venir.


    2 min
  • Mateo 18, 21-35. 19,1

    Perdonar de corazón

    1) ¿Cuántas veces?: Es la pregunta de Pedro. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde pasas por misericordioso, y hasta dónde por tonto, por perdonar tanto? Jesús pone un punto: te dice “siempre”. Sí, tenés que aprender a perdonar siempre. A eso refiere lo de setenta veces siete. Tu tarea como cristiano es perdonar siempre a tu hermano. Si el otro sigue haciendo errores, ya es un problema de él y tendrá que rendir cuentas a Dios.

    2) La situación: Vemos a un hombre que tiene una deuda y no corría riesgo tan solo él, sino también su familia. Te lo aclaro, cuando vos atentas contra alguien, cuando estás golpeando la vida del otro, no tan solo estás en riesgo vos, sino también tu familia, los que te quieren. Fíjate si por un error tuyo, hoy no la está pagando tu familia. Su deuda era tremenda, pero es perdonado. Tu deuda con Dios es grande y Él no deja de perdonarte. Vos estás llamado a hacer lo mismo. No te encapriches porque vos crees que no perdonándolo el otro lo sufre, porque no… lo terminas sufriendo más vos. El perdón sana.

    3) Miserable: Vemos otro deudor, quien debía muchísimo menos. La exageración de este hombre es tremenda y lo manda a la cárcel por una tontera. Tené cuidado que vos podés terminar siendo un miserable, esa persona que no tiene nada en el corazón. Un miserable no tiene memoria y se olvida de las salvadas que tuvo, de las personas que lo han ayudado. Un miserable tiene el corazón tan duro, que ni siquiera le importa lastimar. Es esa persona ventajista a quien solo le importa él y solo él.  Para no ser miserable, hay que compadecerse. Hoy mira tu vida y fíjate si te compadeces (padecer con el otro) o sos miserable (destruís si podés al otro y sacas ventaja de todo). Perdona de corazón y no de boca. Algo bueno está por venir.



    4 min
  • Mateo 18, 15-20

    Ganar un hermano

    1) Si tu hermano peca: Jesús nos recuerda que en la vida comunitaria tendremos dificultades con los hermanos. Los que estamos en la Iglesia no somos santitos. Acordate que la Iglesia no es una casa de “puritos angelicales” sino más bien un “hospital de bacterias peligrosas”, en donde vamos con nuestra enfermedad, que en muchos casos es una epidemia, en donde recurrimos al gran Médico para que nos sane de todas esas bacterias que se nos pegaron en el alma. 

    2) Ganar un hermano: Esta es la finalidad de la corrección fraterna, no es liquidar al hermano, ni destruirlo o correrlo de la Iglesia, sino más bien ayudarlo a corregirle de aquello que incluso no se da cuenta. Todos tenemos una enfermedad espiritual, una maña que tenemos que cambiar, para eso está mi hermano, para corregirme y ayudarme. Es importante que nos corrijamos, incluso a mí, que soy cura (muchas veces no se animan a corregirme porque temen). La corrección es un arte, porque es acompañar al hermano para que haga un proceso, implica rezar por ese hermano. Es salvar su alma, pero si no lo rezamos podemos caer en una actitud presionante y hasta nos hacemos personas pesadas. En vez de ser hermanos que ayudan la debilidad del hermano, nos convertimos en perseguidores, como un “interpol cristiano”.

    3) La oración: Cuán importante es rezar unidos, durante mucho tiempo hemos armado grupos de acción y movimientos, y eso es muy positivo, pero muchos de ellos no tenían sustentabilidad y se desarmaban rápido o algunos otros se convirtieron en grupos solidarios. Pero algo novedoso que tenemos es que en estos últimos años surgieron muchos pequeños grupos de oración. Esto es muy positivo, grupos de 8 o 9 personas que se juntan a rezar el rosario y a formarse. Qué lindo recordar aquello que decía el santo: primero oración, segundo sacrificio y por último acción.  Qué lindo es sentirte unido, en familia, dentro de la Iglesia, que uno reza por el otro. Más lindo es sentir a mi lado a Jesús, que está conmigo. Hoy cuando vayas a misa recordá esta frase “donde dos o más estén reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ustedes”. Algo bueno está por venir.



    4 min

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La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor…

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