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La cruz en la vida
1) Descendió del cielo: En esta vida somos los que pasamos cruces y dolores los que podemos entender a aquel que está caído y sucio. Es por eso que lo que te llevó a caídas y dolores te llevará a ayudar a aquel que está caído y golpeado. Hace unos días me tocó ayudar a un sacerdote y, para ver cómo más podía ayudarlo, llamé a otro sacerdote que sabía que era más amigo de él, para ver cómo podía seguir dándole una mano. Él me dijo “mira Luis, no te escandalices, pero estaba metido en temas de alcohol y algo de polleras” y le dije “mira, Padre, yo lo quiero a mi hermano cura con sus miserias y dolores, así que sigamos para adelante”. Solo puede entender esto quien ha caído y se ha golpeado con la vida y en la vida. Solo podrás ofrecer tu compañía sincera y sin condiciones cuando has vivido la soledad y el estar solo en la vida. Por eso amigo o amiga mía, la cruz de tu vida marca un antes y un después y genera en otros un vivir desde lo que fue aquello que marcó tu muerte. Porque tus cruces son las que te cambian y cuando hay personas que se creen superadas y como que todo lo saben, es entonces que no han asumido cruces y no han aprendido de las cruces. Cuando pasas una cruz o resucitas con humildad o sobrevivís con vanidad, una de dos. Pero después de una cruz hay un antes y un después.
2) Levantado en alto: Yo no sé a cuántos traumas has sobrevivido, pero todos tenemos dificultades que hemos pasado y es la clave seguir, porque todo pasa. No dejes de mirar a lo alto, porque la clave es que mires el objetivo y no de dónde saliste. Es mirar que tu vida tiene un todo y un sentido, incluso con los momentos de vacío. Porque es aprender a convivir con el vacío que todos tenemos. Una cosa es tener momentos de vacío en tu vida y otra cosa es que toda tu vida sea un vacío. No es lo mismo. Mira a lo alto, porque estarás en lo alto, pero sobre una cruz. Por eso, si querés gloria, debes pasar la cruz. Si querés vivir eternamente, deberás antes morir, si querés ganar debes saber perder. Hoy repensá si querés lo alto y si estás dispuesto a la paga de llegar a eso alto.
3) Amó tanto al mundo: Algo irónico que tenemos los cristianos en nuestra paranoia de “no pecar”es que no solo nos sirve que seamos conscientes de nuestra pecaminosidad, sino que nos hace estar más atentos al pecado. Me animo a decirte que algunos se ponen como obsesivos con el pecado… todo es pecado. Ahora que empecé la dieta me viene un buen ejemplo: es como estar mirando una jugosa porción de pizza y espero que me motive el mirarla a poder perder peso. Es como que al verla tan deliciosa me digo “tengo que adelgazar”. Mirando la comida no se evita la comida… Lo mismo pasa aquí, mirando el pecado no se evita el pecado, hablando de pecado todo el tiempo no se lo evita. Hoy se te habla de la gracia de Dios que viene a salvarnos. Salí de esa visión de todo el tiempo pecado y empezá a mirar la gracia. Hoy nos dice que Dios nos ama de una manera incondicional, pero hay personas que también están todo el tiempo “tengo que ser santo”. Es que en vez de aceptar lo que Jesús hizo, nos terminamos aferrando a nuestra santidad, nuestros intentos y nuestro voluntarismo. Es luchar por la perfección como si todo dependiera de nosotros, como si ser buen o mal cristiano depende de cómo nos portamos. El tema es que alguno de nosotros nos sentimos tan abrumados por nuestros fracasos y errores que nos caemos en que no creemos que Jesús pueda perdonarnos. El esfuerzo de no pensar en algo es la forma más segura de terminar haciéndolo. En psicología se dice que si quieres evitar algo debes evitar pensar y hablar de ese algo. Abandona todo pensamiento sobre vos mismo y empezá a pensar cada vez más en Jesús. Volvete más consciente de Jesús y no de vos mismo. Si luchas contra tu pecado no necesitas más fuerza de voluntad, sino más bien más Jesús en tu vida. Algo bueno está por venir.
Las Bienaventuranzas en Lucas
1) La preocupación: La preocupación nunca cura nada, pero te roba la vida y el tiempo y la mente. Por tanto, mira estas bienaventuranzas pero también mira tu fragilidad y lo frágil que es tu vida. Toma todo en serio, menos el ser agradado por los demás y ese sentir la necesidad de ser agradados por todos y en todos. No huyas de nada ni de ti mismo. Aprende a aceptarte y aceptar tu realidad que hoy te toca vivir y sin estar mirando de reojo el pasado hermoso que te tocó y sin mirar con ilusiones el futuro que ni siquiera empezó. Disfruta de la experiencia de la Vida (Dios) incluso en las desgracias. No hay día, sea el que sea, que no merezca ser vivido. Hoy sos bienaventurado porque late tu corazón y tenés vida.
2) Dejar de lado: Todo tiene su tiempo y es por eso que lo más inteligente que podés hacer en tu vida y por tu vida es saber “marcharte a su debido tiempo”. Saber ponerte límites… No hay nada más inteligente y bienaventurado que marcharse a tiempo de las cosas, de lo que sea: de algo que sabes que se acaba, de una fiesta que empieza a ponerse peligrosa, de una adiccion que nos esclaviza, de un trabajo que nos desespera. Es saber ponerte límite y salir de todo: aquella persona, lugar o cosa que nos amarga, nos corta las alas y no nos deja vivir ni llegar a Dios.
3) Falsos: Siempre habrá en tu vida y alrededor de tu vida personas que con falsedad actúan en vos y sobre vos. Por eso, cuida tu prudencia. Fíjate bien a quién le contás tus cosas y no le regales tu presencia a aquel que ni siquiera considera tu ausencia. Más bien busca tu presencia en Dios y estar con Él. Ser bienaventurado es saberte limitado y confiado en Dios. Sabiéndote necesitado, serás en Dios completado. Sintiendo tu nada, en Dios encontrarás todo. ¡¡¡Búscate!!! Algo bueno está por venir.
El llamado
1) La oración: Mira qué curioso: Jesús, antes de tomar una decisión importante en su vida y para su vida, como es el elegir a las personas que estarán a su lado, reza, toma su tiempo de oración. Vos también antes de tomar una decisión, óralo, háblalo con Dios, pedile signos, que te ayude y que te muestre con la paz interior si lo que estás haciendo está bien y si las personas que eliges a tu lado son las personas correctas que te ayudarán a cumplir tu misión. Hoy en tu oración te invito a que le pidas a Dios, con tus palabras, que te ponga la persona justa, en el momento justo, y que te ayude a recordar que solo no podés con todo.
2) Sus nombres: Qué lindo es ver los nombres de los discípulos. Porque para Dios NO SOMOS UN NÚMERO, somos alguien. Y valemos muchísimo para Él. Vos y yo aprendamos de Jesús y le dediquemos el tiempo para que se sienta única la persona que tenemos en frente. Por ejemplo, si alguien está contándote algo personal, prívate del celu y escúchala mirándolo o mirándola a los ojos, y después seguí con lo tuyo. O si sabes que una persona cercana a vos no está bien, mándale un mensajito, en fin, hacé sentir al otro que es único.
3) La gente: Siempre tendremos trabajo, hay muchas necesidades humanas y siempre las habrá, pero recordá que uno hace lo que puede, porque si buscas resolverlo todo y salvar a todos, no lo lograrás y te liquidarás. Cuídate vos y cuida tus tiempos, esto también lo fui aprendiendo como cura, porque ante tantas cosas, tanto desgaste, uno se olvida de uno y se da cuenta que esto es de Dios y uno aporta con su vida y su sonrisa. Deja que Dios sea Dios y vos, un laburador del Salvador. Porque uno hace lo que puede y Dios hace lo que uno no puede. Algo bueno está por venir.
Parálisis de vida
1) Brazo derecho: La mayoría tenemos nuestro accionar con la mano derecha. Se refiere a aquellos que están quietos en la vida, los que están sin poder hacer nada porque en la vida están paralizados. No le encuentran sentido a la vida y al vivir, los días pasan y pasan. No hay intención de nada ni motivación. Es una gran enfermedad cuando no le encontrás el sentido al vivir, cuando todos los días te son iguales. ¡Vamos! Movete que la vida es linda, porque podés hacer muchas cosas, porque el tiempo pasa y no vuelve más y lo que no lograste hasta hoy podés tener una oportunidad mañana, pero tenés que dártela vos. Nadie sabe hasta cuándo estarás aquí y no vaya a ser que pierdas tu vida por esperar y esperar, por depender del otro, podés perder muchas cosas, hasta al amor de tu vida.
2) Al acecho: Vos y yo podemos ser personas juzgadoras de los demás, Jesús tiene en claro que no quiere eso de nosotros. Hay personas que no le encuentran sentido a su vida y nosotros como Iglesia tenemos que escuchar y ayudar. Tenemos que estar al lado. No podemos caer en ese juzgar y ser indiferentes ante los demás. Por favor, laburemos y hagamos algo, no andemos con la crítica. Es fácil liquidar y juzgar, pero nosotros no debemos hacerlo.
3) Tu brazo: Hoy Jesús quiere hacerte el milagro de darte vida, de saber que en este mundo podés hacer muchísimo, de que podés hacer mucho más de lo que te imaginas. Sabiendo que podés y lográndote convencer vos mismo de lo que podés generar, podés ser una potencia en y ante los demás. Hoy, pedile a Jesús que te ayude a salir de tu parálisis y puedas hacer cosas en esta vida que logren lo más hermoso que uno puede tener: la paz y la felicidad. Algo bueno está por venir.
Ganar y no liquidar
1) Corrección fraterna: Es un tema que podría ayudar mucho a la Iglesia y a la sociedad. Jesús nos regaló un arma tremenda que puede ayudar a nuestra humanidad, pero no la usamos. Muchos usamos la corrección fraterna, pero para liquidar al hermano, convirtiendo a la Iglesia con un estilo «casa de gran hermano» o reality donde, si te agarran, significa que «estás nominado». Pero también generando la situación de que, a quien se le corrige muchas veces, no lo toma como gesto de cariño, sino que hasta se ofende. Así se hace un poco difícil. Jesús nos enseña hasta los pasos a dar. Te invito a que en la semana reflexiones a quién debes hacerle una corrección fraterna. El cómo, allí lo tenés.
2) Animación fraterna: Otra de las cosas que hemos dejado de lado es la animación fraterna. Nos olvidamos que la corrección implica corregir, pero, si un hermano está haciendo bien las cosas, anímalo y ayúdalo con tu cercanía, porque hace bien. Somos siempre de tirar pálidas y liquidar a quien actúa mal, pero animemos al que la va remando y lo va logrando. Con una animación sincera y sin peros. Están esos que te largan cosas lindas y cortan con el «pero…», y luego del “pero” viene una tracalada de cosas que te terminan liquidando. Al final te hacen como las enfermeras, cuando te ponen una inyección en la cola, te hacen masajito y cuando te relajas viene el pinchazo y queeeee dolorosoooo.
3) La fuerza de la oración: El Evangelio nos muestra cuán fuerte es la oración, lo que implica orar por alguna situación o por alguien. Antes de corregir ora y luego de corregir también ora. Si me recrimino algo es que me dedique al mucho “hacer” y poco al “ser”. La oración es la esencia del sacerdocio. Ora y habla con Dios. No dejes este elemento clave de nuestra vida cristiana, por lo cual admiro a mis hermanos evangelistas que lo aprendieron bien. Hoy te invito a que tomemos momentos para hablar con Él. Algo bueno está por venir.
La autoridad.
1) Enseñanza: Hay momentos en la vida que nos marcan para siempre, nos enseñan, y hay noches de tempestad que nos dejan una marca de la que aprendemos. Muchos acudimos a Dios para que sea nuestro salvador o proveedor o nuestro calmo. Pero también hemos pasado sentir el silencio de Dios cuando no estábamos bien o que se nos venía todo encima y como que Dios no actuaba. Pasa ese momento del silencio de Dios y sentimos que lo necesitamos desesperadamente, es ahí donde aparece o el enojo a Dios o el abandono a Dios. A veces necesitamos un temporal duro para recién confiar en Él o acordarnos de Él. Cuando uno se siente frustrado es la esencia para conocer a Dios porque es ahí donde te das cuenta que no podés con todo, y ahí es donde cae tu autoridad y aparece la de Dios.
2) Campesino: Cuenta la historia que un campesino le pidió a Dios decidir los climas de su área para que sus cosechas rindieran lo más posible. Dios se lo concedió y cuando el campesino pedía lluvia, llovía y cuando quería sol, salía el sol. Esto fue como lo había acordado con Dios. Pero cuando llegó la cosecha su sorpresa fue que todo eso había sido un fracaso. Estaba molesto y se enojó y entonces fue a Dios y le preguntó: “¿qué había hecho mal en los climas, si hizo lo que sabía?”. Entonces Dios le dijo: “tú hiciste lo que quisiste y no lo que le convenía a tu siembra”, “no pediste tormentas y son muy necesarias para limpiar la siembra y ahuyentar las aves”. Sí Las tormentas en la vida son necesarias, vienen sin que las pidamos. Pero cuando aparecen las tormentas en la vida y los ataques aférrate más a este Dios de la vida, al primer mástil que encuentres y resistí. Así como en este Evangelio el señor viene a liberar a este muchacho de un demonio, hoy también viene a liberar tu vida de tus tormentas. Confía que vas a salir de esta, hay veces que Dios permite tormentas y dolores para sumar a tu cuaderno de historias, para que luego comprendas que Él está.
3) Autoridad: La autoridad que Dios te da es desde la experiencia y desde la humildad. Es a través de lo que enfrentaste y luchaste, lo que te permite crecer y ayudar a crecer… El fin de quien tiene autoridad es el orden y el crecimiento. Solo lo tiene el que es sabio y le pone sabor a la vida y al vivir de los que lo rodean. Viví tu vida y ama la vida con lo que Dios te puso. No busques tener autoridad en la vida, sino más bien busca tu vida y allí tendrás autoridad que la misma vida te lo va a dar. Algo bueno está por venir.
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