Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano episodes

  • Lucas 1, 26-38: Inmaculada Concepción

    1) Enviado: La vida es vivida por aquellos que salen de sí. Por eso, deja de estar dando vueltas siempre en vos y creyendo que tu problema es el único problema de la vida. Abrí tu corazón y tu mente. Aprende a mirar el todo. No dejes que la vida te encierre y no encierres propia tu vida. Salí un poco, aunque sea sentate a tomar un café y mira un poco de gente, no puede ser que vivas encerrado o encerrada en tu cuarto o en tu casa o en tu monotonía de vida. Aprende a salir y mirar un poco más de vos, porque vos podés ser el consuelo de alguien.

    2) José: Todos asumimos compromisos, pero también me quiero quedar con la imagen de José, el hombre justo y obediente que recibió a María en su vida. Porque en esta vida debemos recordar que no estamos solos, que Dios nos pone personas para hacernos lo más fácil posible nuestra vida y nuestra misión. Estamos llamados a ser personas en salida, pero recordando que tenemos siempre alguien que nos acompaña y nos ayuda a que la vida se nos haga más llevadera. Dios, cuando te da una misión, también te pone personas que te ayudan a caminar. Hoy agradezco a esas personas que fueron o que son mi José, que cuando veía muy complicada a mi propia vida aparecieron y me recordaron que no estoy solo. Hoy puede ser un hermoso día para agradecer a esas personas que se comprometieron con tu vida para ayudarte a vivir.

    3) No temas: Hoy celebramos que María no tiene mancha desde su concepción y nos recuerda que la mano de Dios siempre está en nosotros. Hoy es una linda oportunidad para seguir caminando en tu vida y tomar decisiones por y para tu vida. No tengas miedo porque tu vida es un sí al vivir, al seguir. Date la oportunidad de vivir plenamente, abandonándote a la mano de Dios. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mateo 3, 1-12

    Juan Bautista

    1) Proclamar: Es necesario que prepares tu mente y tu corazón para la batalla que te tocará en el día. No busques que la gente sea como quieres que sean y tampoco te dejes llevar a ser lo que otros quieren que seas. Por eso, este tiempo de Adviento te invita a que seas como Dios quiere que seas y a cumplir la voluntad de Dios. Te encontrarás con gente compleja y difícil, pero la clave espiritual es que mantengas tu paz. Ahí es donde tendrás que allanar tu camino y volverte a mirar.

    2) Voz: Es necesario saber expresar y decir las cosas. No podés pasar la vida callando. Claro que también es necesario ser prudente, pero no es lo mismo ser prudente que callado. Porque la clave es saber decir las cosas a la persona que corresponde, cuando corresponde. Recuerda que las palabras son más fuertes y profundas que una flecha. Por tanto, no dejes que tus palabras se llenen de veneno, sino de sabiduría.

    3) Víboras: Siempre tendremos gente a nuestro alrededor que nos quiere envenenar. No dejes que las opiniones de otros sobre tu vida te lleven a perder tu paz. Por sobre todo, no dejes que nadie arrebate la paz de tu corazón y lucha por mantener tu corazón tranquilo. Aprende que hay gente buena y gente mala. La clave es elegir la calidad de personas que queremos que nos rodeen. Por tanto, aprende a mirar tu vida con buen corazón y déjate tocar por las personas que gozan de paz interior. Algo bueno está por venir.

    2 min
  • Mateo 9, 35-38. 10, 1. 6-8

    En la sinagoga

    1) Curando: Es tarea tuya y mía también curar y, si hemos conocido a Jesús y hemos experimentado el amor de Dios, es necesario curar y aliviar. No podemos imponer más peso a la gente en sus espaldas. No podemos ser personas que hablen de lo espiritual cayendo en la legalidad. No podemos reducir el catolicismo a solo normas morales, cuando tenemos una grandeza espiritual viva y enriquecedora. Cuántos años nos hemos detenido en un púlpito condenando y hablando del infierno, olvidándonos del cielo y de la gracia de Dios. Hemos detenido y reducido la fe a un mero cumplir actos de religión, más que en mostrar a Cristo Jesús.

    2) Trabajadores: Sigo diciendo que no somos conscientes de la crisis vocacional que estamos viviendo. La gente sigue exigiendo, olvidándose que cada día somos menos los curas. La otra vez en una misa tuve que juntar primeras comuniones de una escuelita, con egresados de otras escuelas, era un caos, pero no me quedaba otra, porque ya no tenía lugar en la agenda y tenía una cantidad de misas celebradas que no podía extenderme más. En ese viernes ya casi iba por mi quinta misa celebrada, pero además de ello, estaba agotado por andar en la ruta y en los pueblos, sumado a las clases en la universidad y en el colegio. Uno podría decir, pero “padre, deje las clases y quédese solo con la parroquia”, pero la pregunta es: “¿cómo me mantengo?” Porque tengo que aclararte que con el ingreso de la parroquia no llego siquiera a tener un sueldo. Ojo, no te estoy mangueando, solo te cuento, para que entiendas que la situación es difícil, pero hoy debemos intensificar nuestro ruego.

    3) Vayan: Hoy tenemos que recordar que es tarea tuya y mía anunciar el evangelio. Es salir y mostrar a Cristo con tu forma de ser o con el saludar simplemente o tener para con el otro buenos gestos. Ser cristiano no pasa por vestirse de manera distinta o mostrarse como un extranjero, es estar como uno más y desde allí mostrar la paz de Cristo en nuestro encuentro con el otro. Salir a evangelizar es mostrarnos como somos y dar paz de corazón a quienes nos rodean. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mateo 9, 27-31

    Ciegos que ven

    1) Gritando: Recuerda que tu sueño es tan grande como el precio que tienes que pagar por cumplirlo, por tanto, no hay magia en esto. Mucha gente sueña grandes cosas, pero no se esfuerza para cumplir esas grandezas. Hoy Dios también te invita a que mires tus gritos y tus pedidos, pero también piensa si, lo que le pides a Dios, te esfuerzas por cumplirlo, porque, como dice el dicho: “a Dios rogando, pero con el mazo dando”.

    2) Creen: La fe no está limitada al tiempo. Hay veces que queremos que Dios nos cumpla “ya” las cosas como nosotros la queremos, pero nos damos cuenta que también es parte de la fe aceptar los tiempos de Dios. Pues recuerda que todo esto es un proceso divino. La misma vida te va enseñando que es necesario saber esperar y que las cosas suceden a su debido tiempo.

    3) Ojos: No podés pasarte la vida lamentándote y creyendo que todo el mundo está contra vos. Tampoco es sano que todo el tiempo te victimices y creas que todos piensan en hacerte daño. Aprende a enfrentar lo difícil, sin quejarte, porque hay gente que todo el tiempo piensa y se queja sin razón. Todos atravesamos momentos duros. Las cosas que trato de enseñarte por estos audios son producto de lo que aprendí en mis momentos duros, difíciles y hasta dolorosos. Lo que importa no es lo que pasas, sino cómo eliges responder a lo que te pasa. Quejarte no te libera, sino que te ata más. Aprende a transformar lo que te duele en sabiduría y enseñanza para vivir. Uno tiene que saber crecer incluso cuando la misma vida no es justa, si no, mira la cruz. No hay nada más injusto, ¿verdad? La fortaleza aparece en la calma y en la paciencia. El silencio de hoy puede que sea tu grandeza y tus grandes palabras que son sabias para el mañana. La paz interior es lo que debes proteger y buscar hasta morir en esta vida. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mateo 7, 21-24. 27:

    Entrar en el cielo

    1) Cumplen: Durante mis primeros años de cura creía que todo se regía por cumplimiento, hasta tenía una hoja en donde marcaba si rezaba el rosario o la misa o la oración tal o cual. Era reducir mi vida espiritual a un mero cumplimiento, en donde mitad cumplo y mitad miento, porque capaz que lograba ser un cumplidor de normas, pero me hacía una persona dura y medidora de la gente, de si era como yo o no. Incluso hasta en mi forma de vestir y relacionarme con los demás. Era totalmente distinto, porque me mostraba rígido, pero además me escondía detrás de una sotana bien planchada y de celebrar una misa ritualísticamente perfecta, pero siempre en mi mundo, en mi globo de vida, y todo giraba ahí, en eso. Con el tiempo comprendí que la vida iba más allá de un círculo cerrado que yo mismo me había generado.

    2) Roca: La fe también se alimenta de los momentos duros y difíciles, porque es en esos momentos donde la fe tiembla y en donde todo parece perdido. Recuerdo la muerte de mi papá, cuando tuve la dicha de darle la bendición final para que muriera en paz. Internamente me sentía destrozado, pero le pedí a Dios fuerzas para poder seguir, estar entero para mi mamá. La tormenta de dolor no aplacó mi fe, sino que mi fe me ayudó a seguir adelante, para salir de ese dolor, porque la fe no quita situaciones, sino que ayuda a superarlas.

    3) Arena: La vida tiene sus golpes, pero no podés quedarte en lo superfluo, en creer que todo es así nomás o que Dios está para vos como “Pedidos-ya”, y que lo que necesitas te lo manda como un delivery. No podés estar todo el tiempo tomándolo a Dios como Aladino, que frotas la lámpara y te aparece Dios como un genio, para ver qué querés y cumplirte el deseo. Por tanto, sácate esa idea de que Dios viene a cumplir tus deseos, sino más bien sos vos quien tenés que tratar de entender cuál es el proyecto de Dios para tu vida y para qué te prepara o preparó Dios, porque tarde o temprano llegará ese momento. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mateo 15, 29-37

    Se sentó

    1) Multitud: Acordate que la aprobación de la gente no siempre es la misma que determina la aprobación de Dios. Porque puede que le estés agradando a toda la gente, a esa multitud de personas que te rodean, pero no a Dios, por el simple hecho de que te empiezas a hacer un hipócrita. Hay veces que creemos que si le agradamos a la gente entonces le agradamos a Dios y, con el tiempo, me di cuenta que es un error. Me dí cuenta que estaba bastante equivocado, hasta me enfermé por creer ello y buscar agradar a la gente. Mira la biblia y verás que la prostituta desagradaba a la gente, el publicano desagradaba a la gente, todos con los que Jesús comía le desagradaban a la gente. Hasta pensamos que si me agrada a mí le agrada a Dios, y cuán equivocados estamos. Aprendí que nadie tiene altura moral para juzgar. Cuando inicié siendo un cura jovencito juzgaba a la gente creyéndome el dueño de la verdad. Bastaron dos años de mi vida para cometer grandes errores y darme cuenta que la vida no es fácil, y que también yo me embarré, me equivoqué y caí y, lo más curioso de todo esto, es que me ayudaron a levantarme los mismos que yo juzgué. Por tanto, no busques quedar bien con la multitud y evita juzgar, porque solo hay que hacer las cosas por y para Dios.

    2) Glorificaban: En este tiempo de Adviento, en este mes de diciembre, creo que es bueno poder mirar todo lo que hicimos este año y ser agradecidos, porque algo seguro hicimos bien. Aprende a hacer las cosas para dar gloria a Dios. Por eso piensa hoy tres cosas que hiciste este año que son un bien para vos y para los demás. Trata de pensarlo porque tenés que ofrecerlo y agradecerle a Dios por haber sido un signo de Dios para el otro.

    3) Saciar: Querido amigo o amiga, no dejes de alimentar tu vida espiritual. No dejes que el activismo o la rutina te atosiguen y te hagan olvidar el para qué y el por qué está en esta vida. Usted señora, usted señor, tiene mucho que dar y sabe que tiene una misión en este mundo, no deje de hacer cosas por usted y por los demás, pero en ese orden. porque nadie puede dar lo que no tiene. Algo bueno está por venir.

    4 min
  • Lucas 10, 21-24

    La grandeza de lo pequeño

    1) Gozo: Ser sencillo es lo que te hace grande. Y lo que das, vuelve; pero recuerda que lo que callas, tarde o temprano pesa. Y lo que trabajas, tarde o temprano también se nota. Recuerda que lo que crees crea, porque lo que eres siempre habla más fuerte que lo que dices hacer.

    2) Padre: Siempre la prudencia te ayuda a crecer y a saberte un grande, porque en esta vida se busca constantemente lo sobrenatural, crecer en el día a día. Por eso, pedile a Dios que te de la fuerza para seguir adelante con todo lo que te toca enfrentar y no tengas miedo de mirar al cielo, porque eso te recuerda lo pequeño que somos, pero cuánto necesitamos siempre de Él.

    3) Ver: Séneca decía que no sufrimos por las cosas, sino por lo que pensamos de ellas. Recordá que vos tenés el poder de darle el significado a las cosas que vives. Y, cuando cambia el significado, cambian las heridas. Esto me recuerda a una feligresa que me dijo: “Mi papá me abandonó…”, y, cada vez que lo decía, se le llenaban los ojos de lágrimas; hasta le costaba decirlo. Después de mucho trabajo y de mucha charla espiritual logró hacer un cambio. Empezó a decir: “Ese señor se perdió de conocer a esta hija que soy hoy”. La situación no cambió, sino que cambió la interpretación que ella le dio a la situación. Ahí uno entiende que la gente herida hiere, que la rabia de otros no define tu valor, y que el pasado no tiene que seguir doliendo. Por eso en tu vida espiritual, fortaleciéndote, podrás lograr ver que las situaciones no te rompen, sino que te liberan. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mateo 8, 5-11

    El centurión

    1) Rogándole: Es importante que tengas ese espacio de encuentro con Dios. Búscalo y déjate tomar por su amor. En esta vida todos tenemos una enfermedad y una herida, pero debemos aprender a dejarnos ayudar. Aprende a dejarte moldear por Dios. Una vez me enfermé y, claro, al vivir solo y no tener a nadie, no dije nada. El tema es que no quería ser molestia para nadie, y lo que era un simple resfrío casi pasó a neumonía. Lo que me salvó es que alguien se dio cuenta de que no estaba bien. No es que pedí ayuda, sino que alguien se dio cuenta. Aprendí que, si decimos en el momento que nos ayuden, puede que evitemos grandes dolores de cabeza. Por eso déjate ayudar y aprende a pedir ayuda.

    2) Fe: La fe es lo que nos ayuda a seguir adelante y nos anima a luchar. Es la fe lo que nos permite levantarnos cuando estamos caídos y es la misma fe la que nos ayuda a poder madurar las heridas del pasado. Todo podrás razonarlo y hasta psicologizarlo, pero la fe es esencial para seguir adelante y construir tu vivir, incluso cuando las caídas y las crisis te hayan tirado.

    3) Reino: En este día de Adviento volver a recordar para dónde vamos es esencial. Porque, nos recuerda el Adviento, que hacia el cielo vamos y que nuestros actos nos deben ayudar a llegar, porque cada obra que hagamos quedará impregnada en las personas que nos rodean. Algo bueno está por venir.

    2 min
  • Mateo 24, 37-44

    Primer domingo de Adviento


    1)Tiempos de Noé: En la figura de Noé vemos a un hombre que pasó casi toda su vida construyendo un arca por lo que todo el mundo se reía, pero luego todos le pedían que los acoja en su barca para no ahogarse. Por eso, la gente que te rodea puede reírse o burlarse de todo lo que hagas, pero, si estás convencido de lo que haces, puede que esos sean los primeros que te busquen. Alguna vez escuché “Nunca te rías de los que hacen cosas, porque luego puede que llegues a pedirles que te acojan”.


    2) Diluvio: En los diluvios de la vida vamos comprendiendo quiénes quedan y quiénes no. Porque los amigos van apareciendo en la vida, pero en nuestros momentos difíciles, van desapareciendo. No dejes de abrir tu vida para que entren a tu barca, pero también hay momentos que se deben cerrar las puertas de tu vida, para que no te hundan los diluvios de tu alrededor. Por eso, en este tiempo de Adviento, es necesario sostener la calma en esta etapa en donde todos se aceleran porque inicia el fin de año. Cuida tu corazón y mantén tu tiempo de oración.


    3) Velar: Es importante saber velar y saber estar atento a las decisiones de tu vida, porque las cosas de la vida implican sacar tiempo y saber ver los momentos. Hay momentos en que mejor es estar callado y otros momentos en los que se necesita hablar. Dios es generoso con tu vida, por tanto, en este inicio de Adviento, sé generoso para hablar con Dios y recordar que es el tiempo para meditar el nacimiento del niño Jesús y del “Sí” de María, cuando toda la humanidad en oscuras vuelve a ver la luz para irradiar. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Lucas 21, 34-36

    Cuidado


    1) Aturdir: Todo exceso es malo y, cuando uno pasa angustia, lo primero que busca es placer, como manera de calmar. El tema no es que uno busque lo que le apasiona para calmar su angustia, sino más bien qué es lo que busca. Por eso, cuando muchos vienen a confesarse y me plantean una adicción a la pornografía o a la bebida o a lo que sea, siempre le planteo si hay algo que le angustia o aqueja y siempre se encuentra algo. Por eso, para trabajar los excesos hay que ir primero a lo que te angustia y quita la paz. Déjate tomar por Dios y aprende a buscar lo que fortalece tu corazón en momentos difíciles, porque toda adicción es como la tarjeta de crédito; primero nos gusta y calma, pero luego debemos pagar los intereses. 


    2)Improviso: Tu  modo de vivir implica también saber reconocerte y mirar dónde estás parado. Porque no podés estar todos los días arriesgándote y buscando llamar la atención. Cada cosa a su debido tiempo. Por sobre todo, es ver que hay momentos y momentos. Es importante también que aprendas a planificar, porque los imprevistos aparecen, pero qué duro cuando ya te gusta vivir con improvistos todo el tiempo. Mi parroquia es gigante, comienza en las periferias de San Miguel de Tucumán y termina en el límite con Salta, tomando campo y hasta montañas. Al inicio de año siempre hago la planificación de todo el año, si no me vuelvo loco. Por eso es importante que planifiques tu vida, para que tu vida refleje el plan que tienes para tu vivir. Si no ya tu vida pasa a ser un sobrevivir. 


    3) Oren: No dejes de orar y hablar con Dios a tu manera, porque es importante hablar con Dios a la manera de uno. Es también bueno buscar tu método. A mi me ayuda escribir y poner por escrito lo que me pasa para contarle a Dios. También me ayuda a ver a dónde estoy parado y poder pedirle a Él que me ayude a ver y decidir para seguir caminando. Orar es confiar y confiar es amar. Algo bueno está por venir.

    3 min

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La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor…

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