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Estén preparados
1) Ceñidos: Algo que me dijo una persona amiga estos días me resonó. “No te enojes cuando sepas que hay gente que habla a tus espaldas. Es que cuando hablan de ellos nadie los escucha, por eso necesitan hablar de otros”. Por tanto, aprende a centrarte en vos y deja de estar siempre a la defensiva viendo quién habló de vos para objetar. Si tu vida se reduce a estar defendiéndote y aclarando lo que no hiciste y no dijiste, tu misma vida termina siendo una sala de juzgado más que un tiempo de vivir como un regalo.
2) Esperan: Aprende a que tu reputación hable por sí misma, no vivas tratando de demostrar lo que eres y lo que no eres. La vida es corta y esta vida se termina, que la gente vea que tu vida se terminó viviéndola y no defendiéndote. El vivir es el arte de amar lo que haces y apasionarte por lo que te motiva a vivir. Que tu búsqueda de demostrar vivir no sea quién fue lo que dijo o no dijo de ti, sino que tu búsqueda sea qué es lo que te motiva a vivir.
3) Lo encuentre: Hay un dicho que dice: “No puedes arreglar la tontera de los demás. No puedes sanar la toxicidad de los demás. Amar más a los demás no hará que te amen de vuelta y explicar las cosas con más energía no hará que te entiendan” . El día que entiendas esto, te aseguro que serás más libre. Por tanto, aprende a hacer la voluntad de Dios en tu vida y no hagas la voluntad de otros para tu vida. Dios tiene una propuesta concreta para ti y tu corazón no llegará a tener paz hasta que no lo encuentres a Él en ti. Algo bueno está por venir.
Uno de la multitud
1) Dile: No sé si alguna vez te diste cuenta que las únicas personas que se enojan, cuando vos le pones límite, son las personas que se beneficiaron de vos. Por eso aprende a poner límite, aunque cueste y duela. Alguna vez me tocó dolorosamente decirle a alguien que consideraba amigo: “para mantener la amistad, no hagamos negocios”. Porque sabía que quería beneficiarse, y eso que le compraba unas cuantas maderas nada más… pero es necesario y sano poner límite, uno, para cuidarse, y otro, para darse cuenta con quién uno comparte.
2) Juez: Está la famosa anécdota de aquel psicólogo que estaba en la sesión grupal y tomó un vaso y preguntó a los de la sesión: ¿el vaso está medio lleno o medio vacío? Todos quedaron medio perdidos. A eso sumó otra pregunta: “¿cuánto pesa este vaso?”, y empezaron a decir: “200, 300 y 100 gramos”. Pero el psicólogo dijo: el peso absoluto no es lo importante, sino cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto al vaso el vaso no es un problema, si lo sostengo una hora me duele el brazo. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más lo tengo en mis manos, más pesado se va poniendo. Por tanto, las preocupaciones, las presiones y el descontento son como el vaso de agua. Si pensamos en ellas un rato no pasa nada, si estamos dedicándole todo el tiempo a la misma preocupación entonces quedamos paralizados y golpeados, llevándonos a perder lo que nos hace felices. Sé que no es fácil, pero no es imposible.
3) Morir: Aprende a vivir el día a día y deja de estar todo el tiempo preocupado por lo material. Todo se da a su tiempo y aprende a vivir en el tiempo, porque por pensar en el futuro te olvidas de vivir el hoy y terminas lamentándote del pasado. Algo bueno está por venir.
Jesús enseña
1) Siempre: El mejor camino para ser miserable es intentar que todo el mundo esté contento contigo. Por tanto, no dejes la oración y tu paz interior, porque la oración te ayudará a hablar con Dios y Dios te ayudará a ver qué pasa contigo y en dónde estás metido. Recuerda que la oración es parte de tu vida, porque si no hay oración en tu vida tu misma vida se parte.
2) Te ruego: El famoso boxeador Mike Tyson decía “todas las personas con quien luchas no son tus enemigas y todas las personas que te ayudan no son tus amigas”. Las cosas no son siempre como parecen, pero recuerda que en tu vida siempre hay algo de lo que careces, porque no puedes tenerlo todo. Aprende a descubrir a Dios en tu vida, para que descubras qué quieres para vivir y qué no te sirve para tu vivir.
3) Justicia: La justicia de Dios llega con el tiempo, porque es el tiempo quien te lleva a la verdad. Aprende a esperar y a ver las cosas con el tiempo. Es algo que fui aprendiendo en estos tiempos porque lo fui viviendo. Con el tiempo me di cuenta quién estaba verdaderamente con mi persona y quién estaba con mi personaje. Aprende a ser justo con el tiempo y la justicia actuará con el tiempo en tu vida. Aprendamos a saber esperar. Algo bueno está por venir.
De dos en dos
1) Los designó: Cuando hablamos de “llamado” no estamos hablando solo de la vida sacerdotal o religiosa. Ser cristiano es un llamado y un regalo de Dios, por eso no podemos insistir a alguien que se haga cristiano para sumar gente a nuestro grupo. No somos una asociación sin fines de lucro, somos creyentes de un Dios que está vivo y que creemos que nos puede cambiar la vida. Muchos de los que estamos dentro de la Iglesia nos hemos detenido demasiado a hacer proselitismo, más que ser anunciadores de un Dios vivo. Nos hemos detenido a hablar de nuestra institución como la mejor del mundo más que de hablar de lo que pueden ayudarte en la vida las palabras del Evangelio. Nos hemos detenido a ver quién tenía más seguidores en los grupos nuevos surgidos, más que mostrar a Cristo que está vivo. Hasta nos hemos detenido a hablar de los fundadores de nuevas instituciones o grupos, más que mostrar la unidad de los que creen en Cristo. Nos hemos detenido a investigar las revelaciones privadas y las personas que tienen visiones extraordinarias más que mostrar lo hermoso que es vivir en una espiritualidad encarnada.
2) Vayan: Salir a anunciar no significa andar con la biblia bajo el brazo. En las cosas más cotidianas y ordinarias de la vida donde debemos anunciar a Jesús y no a través de hacernos los curas o pastores, sino con el testimonio de nuestra vida, mostrando que se puede salir adelante incluso cuando todo está en contra nuestro. Se evangeliza cuando no te prendes en el chisme en tu círculo cerrado. Se sale y se evangeliza cuando trabajas con honestidad y pones todo de vos para que salgan bien las cosas, se evangeliza y se sale cuando prestas oído a la otra persona para que se sienta acompañada en su dolor. Salir e ir, dejar tu ego y convertirse en nosotros….
3) Rueguen: Una de las cosas que me preocupa es que los católicos no toman dimensión de la etapa que estamos viviendo. Una etapa donde no hay muchos curas y religiosos, en la cual me tocó ver lugares donde la Iglesia es asumida por familias ante la falta de sacerdotes. Incluso es preocupante ver que se van cerrando seminarios y no están entrando chicos para ser futuros sacerdotes. Cada vez a los seminarios se les hace más difícil encontrar chicos adentro, y un sacerdote en una iglesia y, a los pocos sacerdotes que quedamos, nos toca atender muchas iglesias llevando a que muchos curas ya sufran estrés crónico y, otros, el síndrome de burn out (la cabeza quemada) . Hoy te pido que pidamos para que haya más personas dedicadas a anunciar el evangelio, pero también pidamos por los curas y religiosos, para que no se cansen de este anuncio verdadero, pero también para que nosotros no los cansemos con tantas exigencias y de pedirles todo el tiempo más de lo que pueden con sus vidas. Somos curas, no Súperman o los “fantásticos del evangelio”. Algo bueno está por venir.
Miles de personas
1) Se reunieron: Hay gente que se reúne solo para esperar o para hablar de lo que espera. Hay gente que espera que sea viernes para salir a pasear, hay gente que espera el lunes para iniciar trámites, hay gente que espera todo el invierno para que sea verano y hay gente que pasa toda su infancia para ser adulto. Pero la espera del mañana te hace olvidar de vivir el hoy y hay gente que se junta para lamentarse lo que no vivió en el pasado.
2) Cuídense: La época de mayor crecimiento y de logros en la vida de uno son las épocas más duras y difíciles. Si realmente quieres crecer tienes que acostumbrarte al dolor, porque nadie ha logrado cosas increíbles desde el sillón o desde el sofá. Por tanto cuídate de los que te envidian y no generes envidia de los que viven a tu alrededor. Prudencia y humildad son parte del cuidarte.
3) No teman: Hay veces que creemos que las decisiones correctas terminan bien. Hay decisiones correctas que también terminan mal. Uno no puede esforzarse todo el tiempo para manifestar a todo el mundo que es merecedor de la felicidad, sino más bien debe esforzarse por saber que, viviendo la voluntad de Dios en tu vida, podés lograr la felicidad. Algo bueno está por venir.
Sepulcros
1) Profetas: Cuando tenés mentalidad de escasez terminas viendo al que entra en tu vida como competencia. Por eso encontramos personas que, en vez de aprender del otro, quieren destruir al otro. No dejes que la envidia y la competencia te hagan ser una persona mala o simplemente amargada. Aprende a vivir con el otro y convivir junto al otro, porque el otro puede enseñarte mucho en tu modo de vida.
2) Personas: Las personas son como son y no como queremos que sean. Esto es necesario aclararlo, porque hay veces que te pasas la vida buscando que la persona sea como crees que tiene que ser, pero hay personas que ya decidieron ser así y están cómodas de ser así. Una vez que aceptas cómo es la persona, vos terminas decidiendo cómo relacionarte con esa persona. Para ver qué sacas, decidiendo ella, y qué dejas de ella. Pero tenés que aceptar que esa persona es así y tienes que decir qué quieres y qué no quieres para tu vida. Hay veces que nos preocupamos de más para que la persona sean de manera distintas cuando en el fondo están cómodas esas personas de ser así. Decídete vos de cómo relacionarte con esas personas desde cómo son y no desde cómo querés que sean.
3) Derramada: Hay un proverbio persa que dice “el que viaja solo puede comenzar el viaje hoy mismo. El que quiere viajar acompañado tiene que esperar a que el otro esté listo”. Hace cuánto tiempo que estás esperando y cuántos viajes te estás perdiendo por simplemente querer arrastrar a personas que ni siquiera están dispuestas a hacer esos viajes. Aprende a mirar tu vida y fíjate que es lo que Dios quiere de tu vida, para así armar tu modo de vivir. Algo bueno está por venir.
¡Ay de ustedes!
1) Pagan: Tengo que aclararte que hay mucha gente que tiene en su mano el “pagadómetro” o, mejor dicho, el “pecadómetro”, en el cual miden tus pecados, y hasta son capaces de decirte “vos no podés pertenecer a la Iglesia”; incluso usan la culpa como caballito de batalla unido al infierno. Siempre te hablan de eso, porque se detienen a hablar más del infierno que del cielo. En vez de mostrar a Jesús como nos lo presenta el Evangelio, te muestran solo reglamentos y parece que, en vez de anunciar la frescura del Evangelio, te terminan mostrando la rigidez del Código de Derecho Canónico. En vez de anunciar la “buena noticia”, terminan buscando la “última noticia” del pecado del hermano.
2) Primeros: Hay personas que creen que, si no tienen un cargo, no son nada. Alguna vez me tocó la situación en una parroquia donde, cuando le dije a una persona “Ya no serás ministro de la eucaristía, creo que ya no es bueno que sigas con el cargo, porque ya pasaste muchos años en el cargo. Mejor descansa un poquito”. Se enojó tanto que se salió de todo e incluso se ofendió. Llegó al grado de bloquearme en el celular, porque “como lo sacaba de su cargo” estaba enojado. Comprendí que el servicio terminó siendo como un cargo de privilegio. Aprendamos a no buscar cargos para “ser”, sino más bien usemos los cargos que tenemos para comprender al que está necesitado de mi ayuda. Si lo que haces da un bien a los demás, estás cumpliendo con tu ser; pero si tu cargo lo usas para imponerte y mostrarte a los demás, entonces creo que no llegas a comprender la fuerza de la humildad.
3) Sepulcros: Comprendí que si alguien es malo, causa daño a otra persona, pero lo hace porque no puede tener empatía. No puede ponerse en la piel de la otra persona. No siente lo que siente la otra persona. Si uno no puede empatizar y reconocer el sufrimiento ajeno, tampoco puede apreciar las buenas intenciones de los demás. Feliz día de santa Teresa de Ávila y que podamos aprender de ella que “Nada te turbe, nada te espante, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”. Algo bueno está por venir.
Fariseo en recuperación
1) Lo invitó: Siempre me presento así, como “un fariseo en recuperación”, porque durante mucho tiempo en vez de hablar de Dios lo usaba a Dios para hablar de mí. Te lo confieso y lo acepto. Así fui, y hay veces que así soy yo. Como lo hacían los fariseos en el tiempo de Jesús, incluso creyéndome que, por ser parte de las cosas de Dios, tenía la verdad absoluta, y comprobé que no…. Por eso hoy te invito y me invitó a mí a que lo invitemos a Jesús para que entre en nuestras vidas y nos salgamos de ser el centro por un rato. Hay veces que uno quiere tener todos los reflectores para sí y siempre aparecer para brillar, pero de brillar a terminar estrellado hay un solo paso. Hoy date la oportunidad de callar tu interior y dejar que toque tu vida Jesús.
2) Extrañó: Una vez escuché que, si te molesta ver gente payasa en tu vida, entonces para qué vas al circo siempre. Hay veces que renegamos de gente que nos rodea, hasta incluso sufrimos de gente a quien le damos el corazón, pero la pregunta es en dónde buscas esa gente. Fíjate si buscas siempre en el mismo círculo de tu vida o te abrís a experimentar otros lugares, porque si querés cambios en tus resultados, entonces capaz convenga cambiar algunas maneras de operar tu vida y en dónde salís a hacer búsquedas en tu vivir.
3) Adentro: Comprendí que, cuando uno no sabe para dónde ir, no tiene que ir a ningún lado. Hay momentos en los que uno tiene que quedarse quieto hasta que el panorama se aclare, porque es muy difícil pensar hacia dónde va uno en pleno duelo. Hay que aprender a bancarse y estar con firmeza en los momentos que uno está perdido. Hay que saber esperar. Uno no tiene la respuesta al toque de un montón de cosas. En mi caso, yo tuve que esperar dos años para responder a mi propia vida. Aprende a esperar y meterte en tu interior para escucharte. No dejes que para las decisiones importantes de tu vida, el mundo te apure. Las decisiones son tuyas, date el tiempo. Algo bueno está por venir.
Generación
1) Malvada: En esta vida creo que tenés que involucrarte con personas que no tengas que sentirte el salvador o la salvadora. Tampoco conviene involucrarte con personas a las que vos tengas que criar, ya teniendo sus años; porque es necesario no confundir amor con rescate. No es bueno que te creas que sos el padre o la madre emocional de alguien. Salí de ese lugar. Uno no debe amar desde la culpa o desde la necesidad de sentirse útil. No tan solo me refiero a parejas, sino incluso de padre a hijo o de cura a feligrés. La maldad viene cuando se crean relaciones desde el desequilibrio y la dependencia. Es necesario recordar que todos tenemos necesidad de compartir en la vida más que ser instructores de otros en la vida.
2) Signos: Aprende a leer los signos de tu vida. Todo tiene su momento en esta vida. Es importante que aprendas a leer los signos de tu alrededor y no dejes que ese sentimentalismo te haga actuar en desequilibrio o desde la pasión. Hay cosas y personas que van apareciendo en tu vida y tratan de ser esas señales que te indican para dónde ir y para dónde no. Vos fíjate para dónde estás mirando en tu actuar y antes de tu actuar.
3) Condenarán: Aprende a ver con el tiempo las cosas. Creo que el tiempo es muy sabio y lo voy comprendiendo cada vez más. Hace unos meses venía sufriendo porque no me entendían unas personas, a quienes les venía advirtiendo de otra, “miren, fíjense, esta persona no es tan prudente, es complicada, nos va a hacer meter la pata”, pero no me daban ninguna bolilla, hasta que el mismo tiempo lo demostró y me dijeron “tenías razón”. Por eso, si vos ya dijiste a quien corresponde las cosas, si ya cumpliste con decirlo, listo. Pero, entender lo que dijiste, esa gente a quien dijiste, lo va a hacer el tiempo a ellos en su momento. Así que no te enojes si no te creen o no te comprenden, más bien decilo y espera que el tiempo lo asiente. Algo bueno está por venir.
1) Jerusalén: En esta vida tenemos que aprender a dirigirnos a lo que nos hace sufrir. El negacionismo no es bueno y negar lo que te pasa o negar lo que alguien te hizo no te hace resolver el problema, sino más bien ocultarlo y disfrazarlo. Entiendo que es doloroso, pero uno tiene que ir a enfrentar lo que le duele y afecta. No podés todo el tiempo andar esquivando lo que te duele o lastima. Hay que hacer que deje de sangrar la herida y empezar a ayudar a cicatrizar, y eso lo tenés que hacer vos; pero para dar con la medicación justa es necesario ser sincero y decir lo que a uno le duele. Si vos no sabés decir lo que te pasa y no le decís a la persona que te lastima que te dolió, es muy difícil que termines sanando.
2) Leprosos: La lepra es una enfermedad en la cual supuran las heridas. Hay heridas que venís trayendo hace años y lo único que te generan es convertirte en una persona cerrada y aislada, que solo genera gritos de enojo y hasta un negativismo con los que te rodean. Siempre enojado, criticando, actuando contra el otro. No dejes que lo que te lastima te convierta en una persona aislada, crítica y destructiva que nunca ve lo bueno de nada o de nadie, o que solamente aparece para supurar heridas.
3) Gratitud: En la vida aprende a ser agradecido. No podés pasar la vida todo el tiempo exigiendo y exigiendo, no puede ser que todo el tiempo estés pidiendo y pidiendo. La vida también está marcada por agradecer y ser agradecido siempre, porque un “gracias” puede aliviar a muchos y creo que es también de buen nacido. Date hoy la oportunidad de agradecer a las personas que te hicieron bien en la vida. Algo bueno está por venir.
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