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Perder para ganar
1) Cuántas: He aprendido que nadie puede achicar el dolor de aquel tiempo que ya Dios determinó. No podemos achicar nuestro proceso de dolor, pero sí alargarlo cuando no lo aceptamos o cuando lo negamos. En tres meses se podía llegar de Egipto a la tierra prometida, pero la terquedad del pueblo lo llevó a alargarlo cuarenta años. Por eso, deja de alargar tus heridas y esa situación dolorosa que seguís trayendo a tu mente y a tu corazón. Aprende a soltar y a confiar en Dios. Entiendo que es duro confiar en Él y que hasta a veces no se ve nada, pero hay que seguir confiando en Él. No estires el tiempo, recupérate de ese dolor que te hicieron desde la sinceridad con vos, y decir “Sí me dolió”, “Sí estoy angustiado” porque no es bueno ocultar lo que sientes a Dios. Te aseguro que cuando mires hacia atrás va a ser una anécdota menor y una etapa en donde la vida te va a encontrar más maduro y más sólido. Antes de criticar a alguien porque le va mal o señalar al que viste diferente, el dolor te habrá hecho pasar por la humillación y hasta sabrás entender a los que piensan distinto o a los que viven diferentes realidades. El corazón se te va a llenar de misericordia, porque solo un soldado que estuvo en la guerra y está herido y tiene cicatrices, sabe lo que es asistir a otro herido, porque los demás son religiosos o museos de santos. Son muñecos de cera religiosos. Cáscaras vacías con sonrisas pintadas.
2) Debía: Un consejo que te doy es:“No recibir un mensaje es también un mensaje”. Pero aquí también es comprender que te elegis, porque ya no esperas que alguien te llene, sino que estás abierto a compartir la vida con otros o con esa persona, pero no para que alguien venga a saciarte o llenar vacíos. Ahí comprendes que ya no hay un amor por necesidad, sino que es por madurez y desde la madurez. El verdadero amor no es el que te rescata, sino el que te acompaña y el que no te pide que cambies para merecerlo o merecerla, sino que te abraza tal cual sos. Eso es lo que hoy te enseña Jesús, perdonarte para perdonar.
3) Miserable: Si tu vida pasa por solo pagar cuentas o vivir solo para tener cosas, eso creo que sí es una vida miserable, porque no hay un camión de caudales detrás de un cortejo fúnebre. Es triste ver que hay gente que no hace nada porque teme equivocarse en el camino, pero veo peor a esa persona que ni siquiera quiere salir a la ruta. Por eso, disfruta del caminar de tu vida aunque haya personas que en el camino te hayan herido. Como dice el dicho: “No diría todo lo que pienso, pero pensaría todo lo que digo”. Incluso,, cuando uno ve la vida así le da valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Hay gente que cree que dejan de enamorarse porque envejecen, pero envejecen cuando dejan de enamorarse. La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Así que no vivas muriendo, sino más bien vive muriendo. Lo peor que te puede pasar no es morir a los 50, sino morir a los 50 y que te entierren a los 90. Trata de disfrutar cada etapa de la vida y tu única tarea es mantenerte con vida. Te hablo no como maestro o como cura sabedor, sino que te hablo como aprendiz, como ser humano que soy. Estoy aprendiendo a vivir cada momento. Te sugiero que busques algo por el qué morir y te aseguro que vivirás, y reza para que la muerte nos encuentre vivos. Algo bueno está por venir.
Los frutos
1) Bueno: Pasan los años y no queda ni un polvo, por eso lo más hermoso es la aventura de la vida. Este corto tiempo que tenemos hay que vivirlo con la mayor intensidad, sabiendo que se va. Ser bueno no es ser bueno para obtener algo o alguien, sino porque identifica tu esencia.
2) Saca: Uno no se merece las cosas violentas que habla la gente de uno. Tampoco uno se merece cosas violentas que uno se dice a sí mismo. Por eso, aprende a mirarte, trabajar tu interior y sacar de vos lo que no aporta en vos y de vos. Descubrirte como sos y aceptarte como sos ayuda a que te enfrentes y puedas dar el mejor fruto, pero con trabajo interior.
3) Casa: Encontrar tu propósito no es un momento bonito. Es un despertar incómodo. Es descubrir que estabas viviendo la vida equivocada, pero también es dejar personas, hábitos y comodidades. Es empezar de cero cuando ya te acomodaste. El propósito exige que mueras a lo que eras, para que nazcas a lo que puedes ser. Duele, pero es el único dolor que después se convierte en gratitud. Hoy date la oportunidad de crecer. Algo bueno está por venir.
Bendigan, no maldigan
1) Hagan: En esta vida no te ates a personas que te lastiman, más bien aprende a soltar y una de esas maneras es a través de lo que Jesús hoy te propone y te invita. Soltar es no quedarte con rencor, soltar es saber decir: “hasta acá llega tu actitud conmigo”. Soltar es decir: “que esto no me afecte más”. Por tanto, no gires en el daño que te hicieron, porque toda persona herida “salpica”.
2) Mejilla: Hay veces que nos confundimos con este pasaje. Creemos que es quedarnos quietos para que nos peguen, y la clave aquí es no quedarse quieto y saber que los golpes de la vida son propios de quien camina por la vida y por quién tiene ganas de vivir. No dejes de arriesgar y luchar. Lucha por vos, pero recordá que la experiencia habla y ayuda. El que te hayan golpeado una vez no significa que no te vuelvan a golpear, sí, puede volver a suceder, pero la experiencia ayudará a que no te golpeen en la misma mejilla. El presentar la otra mejilla implica saber que la experiencia nos marca y, por sobre todo, no hay que dejar de trabajar y jugarse por lo que uno ama y le hace feliz
3) Hagan el bien: Hacer el bien es tarea tuya y mía. Esta es la clave, y hacer el bien implica que habrá gente que se molestará y así también habrá alguna, que siempre va a aparecer, que a uno le cuesta la vida en sí. No dejes de luchar por hacer el bien, a pesar de que te ataquen y hasta incluso te liquiden. Me animo a decirte que vas a hacer muchísimo bien y no te lo van a agradecer. Recordá que las cosas las hacemos para Dios, porque si esperas que otros te agradezcan, te va a golpear mucho y te vas a sentir decepcionado. Ánimo y no dejes de obrar el bien sin mirar a quién. Algo bueno está por venir.
Bendigan, no maldigan
1) Hagan: En esta vida no te ates a personas que te lastiman, más bien aprende a soltar y una de esas maneras es a través de lo que Jesús hoy te propone y te invita. Soltar es no quedarte con rencor, soltar es saber decir: “hasta acá llega tu actitud conmigo”. Soltar es decir: “que esto no me afecte más”. Por tanto, no gires en el daño que te hicieron, porque toda persona herida “salpica”.
2) Mejilla: Hay veces que nos confundimos con este pasaje. Creemos que es quedarnos quietos para que nos peguen, y la clave aquí es no quedarse quieto y saber que los golpes de la vida son propios de quien camina por la vida y por quién tiene ganas de vivir. No dejes de arriesgar y luchar. Lucha por vos, pero recordá que la experiencia habla y ayuda. El que te hayan golpeado una vez no significa que no te vuelvan a golpear, sí, puede volver a suceder, pero la experiencia ayudará a que no te golpeen en la misma mejilla. El presentar la otra mejilla implica saber que la experiencia nos marca y, por sobre todo, no hay que dejar de trabajar y jugarse por lo que uno ama y le hace feliz
3) Hagan el bien: Hacer el bien es tarea tuya y mía. Esta es la clave, y hacer el bien implica que habrá gente que se molestará y así también habrá alguna, que siempre va a aparecer, que a uno le cuesta la vida en sí. No dejes de luchar por hacer el bien, a pesar de que te ataquen y hasta incluso te liquiden. Me animo a decirte que vas a hacer muchísimo bien y no te lo van a agradecer. Recordá que las cosas las hacemos para Dios, porque si esperas que otros te agradezcan, te va a golpear mucho y te vas a sentir decepcionado. Ánimo y no dejes de obrar el bien sin mirar a quién. Algo bueno está por venir.
Fijando la mirada
1) Hambre: Siempre nos jactamos de que guardamos doctrina, pero la palabra de Dios no oculta los defectos, porque no se debe ocultar el dolor de sus héroes. Creo que, como religión, a la biblia la hacemos tan aséptica y queremos marcar que los que estamos en la Iglesia somos limpios, pero no. Mostramos una religión descarnada. Moisés era un asesino, la esposa de Oseas, una prostituta, Pedro reprendió a Dios y lo negó, Noé se emborrachó, Jonás era racista, Jacob era mentiroso, Marcos abandonó a Pablo, Elías se sentía deprimido y era ciclotímico, Jeremías, deprimido y suicida, Tomás dudaba, Moisés tenía un mal temperamento, Timoteo tenía úlceras. Pero el secreto es que no ocultaban su dolor, no ocultaban quiénes eran, porque en la biblia no hay ocultamiento. En las reuniones religiosas muchas veces hay ocultamiento. En los encuentros de asambleas pastorales, parroquiales y diocesanas muchas veces hay ocultamiento, pero en la biblia, no. Nosotros ocultamos, pero es necesario mostrarse con hambre de Dios, como sos.
2) Lloran: El 25 de mayo de 1979, Denis Waitley, corría desesperado para tomar un vuelo desde Chicago hacia Los Ángeles para una conferencia que debía dar. Es un gran escritor de novelas literarias espectaculares. Cuando llegó a la puerta de embarque ya habían cerrado el vuelo, suplicó que lo dejaran subir al avión, pero no tuvo suerte. Entonces, con la exitación que tenía, sin paciencia, se fue a presentar la queja y pedir que le cambiaran el vuelo. Mientras reclamaba, llegaba la noticia de que el vuelo 191, de American Airlines, se había estrellado tras el despegue. 271 pasajeros murieron. Fue el accidente más letal de los vuelos comerciales. Esto le impactó a Dennis y le cambió la mirada de la vida; porque si hubiere llegado a tiempo y no hubiera parado en el baño, ese hubiera sido el último día de su vida. Nunca devolvió el boarding pass de su vuelo 191 y se lo llevó a su hogar y le hizo un cuadro y lo puso en su oficina. En días difíciles, cuando Dennis tiene ganas de tirar la toalla y llorar, le basta una mirada al cuadro y ver la tarjeta de embarque para recordar y recobrar una perspectiva de su vida. Ese boleto es un recordatorio de que cada día que pasa es un regalo más de vida. Si algo te hace llorar mira lo que te da vida y te ayuda a seguir continuando en tu vida, en tu caminar.
3) Satisfechos: Si hay algo que aprendí en mi terapia con mi psicóloga es:
a) Eres lo te que repites. No podés vivir tu vida comparándote y dudando de todos. Porque tus pensamientos moldean tu realidad.
b) La motivación es una trampa, porque viene y se va. Lo único que transforma tu vida es la disciplina y la oración.
c) Tu pasado es una lección, pero no tu identidad.
d) Tu reacción es información. Porque quien te altera expone en vos una herida no sanada. Quien controla sus respuestas domina la sala y la famosa frase conocida (un poco fuerte pero te la tengo que decir): “Quien pelea con un estúpido es un estúpido”. Por tanto trabaja en tu corazón para buscar la felicidad en Dios y desde Dios. Algo bueno está por venir.
Nacimiento de María
1) Genealogía: Cuán importante es saber la raíz de tu vida, de dónde venís, la historia de tu familia, el camino que vienen realizando los que te rodean. Hay veces que nos agarra la tentación de querer hacer cambios de golpe en nuestra casa, en nuestro hogar, en nuestra gente, olvidándonos que hay una historia ya caminada y vos de un solo saque la querés cambiar. Esto me recuerda cuando era seminarista. Los domingos iba de visita y quería hacer todos los cambios en mi casa. Un día mi hermana me dijo: “Luis, para un poco. Vos venís y luego te vas. En cambio yo me quedo, así que no hagas grandes cambios, porque después yo tengo que estar atenta a esos cambios”. Ahí entendí que en la familia uno es visita, y hay cosas que podrás cambiar y cosas que no, porque ya viene así de fábrica.
2) María: Celebramos el nacimiento de María, una marca importante en nuestra vida cristiana. En María vemos el amor a Dios en plenitud. María nos recuerda que Dios cumple sus promesas. María nos recuerda que quien tiene un corazón generoso logra grandes cosas. María nace en una familia y en una familia nace María. Que hoy nazca ese amor a María en tu vida y en tu corazón.
3) Consagrados: Hoy celebramos el día de la Vida Consagrada. Consagras tu vida también desde el bautismo. Pero, además, hay personas que desean consagrar (hacer sagrado su corazón), y lo entregan a este Dios que es amor. Hoy tendremos presente a hombres y mujeres que entregan su vida, su nada a Dios para, en Dios, ser todo en todos. Gracias a vos querido hermano, querida hermana consagrada por consagrar tu vida. Algo bueno está por venir.
1) Observaban: Cuenta la leyenda que en la ciudad de Gordio había un nudo gigante y difícil de desatar. La profecía decía que, quien desatare ese nudo gordiano, iba a gobernar toda Asia. Durante siglos los hombres más sabios de todos los reinos intentaron desatar este nudo por días y por meses. Todos los que lo intentaron fallaron. Cuando Alejandro Magno llegó a Gordio se le acercaron los sacerdotes y le dijeron: “Solamente un sabio con paciencia infinita va a poder desatar este nudo”. Alejandro Magno contempló el nudo un segundo, sacó su espada y de un solo tajo cortó el nudo. Miró a los sacerdotes, les tiró una sonrisa sútil y les dijo: “El nudo está desatado”. Por lo tanto, la enseñanza es que hay cosas que estás sufriendo por años, a las que venís dando vueltas y vueltas todo el tiempo y hasta sobrepensando todo esto, pero los problemas complejos pueden tener soluciones sencillas. La próxima vez que te sientas atorado, deja de buscarle la punta a la cuerda, y toma una decisión, actúa rápido y corta ese problema de raíz.
2) Acusarlo: Todos estamos dañados, pero no podemos andar fingiendo siempre. Por eso, es bueno parar y dar un vistazo para ver qué ocurre en el interior. Presta atención a tu interior, porque comprendí que la gente herida termina hiriendo. Hay gente que ofende y no se da cuenta que ofende y hace comentarios sobre el cuerpo ajeno: “te queda bien esto o aquello”. Pero siempre el hiriente hiere y muchas de estas heridas comienzan en la familia misma. Incluso heridas no sanadas durante muchos años que pueden transferirse a nuestros hijos. Porque lo que no permitimos que Dios sane, lo podemos transferir.
3) Levantó: Siempre hay que ser buena persona, aunque no vuelva nada o aunque no te lo agradezcan o aunque al otro le dé igual o aunque nadie lo vea. Porque ser amable no es una estrategia y mucho menos “para quedar bien”. No es para recibir nada a cambio, sino que es una decisión. Es quién se elige ser cuando no hay aplausos, cuando no hay cámaras ni celulares, cuando no hay testigos. Algo que aprendí es que cualquiera puede actuar bien cuando lo están mirando, pero el carácter verdadero se muestra en silencio. Las recompensas van y vienen, la gente cambia, las circunstancias cambian, pero tu carácter permanece y, al final del día, lo único que te acompaña es la persona que eres. Así que sigue siendo amable, sigue haciendo lo correcto. No porque el mundo lo merezca, sino porque tú decides ser así. Eso nadie te lo puede quitar y eso vale más que cualquier reconocimiento. Algo bueno está por venir.
1) Corregir: Se dice que la gente que menos te va a apoyar en un negocio o en lo que emprendas en tus sueños es precisamente la gente que más te conoce. Pero existen millones de personas en el mundo que no te apoyan en nada. Además es difícil que muchos se alegren contigo. Puede parecer envidia, pero puede que no. Porque muchos intentan lo que vos has conseguido y lo que les duele no es tu sueño, sino el acordarse del suyo. Porque, mientras vos estabas intentando y fallando, eran iguales, pero el día que lograste conseguirlo te conviertes en la prueba de que sí se podía conseguir, entonces duele. Pero no es envidia, sino frustración del otro. La lección es que “El que la sigue, la consigue”. Así que corregir es para crecer y no para opacar al otro.
2) Dilo: Hay veces que aprendemos solos. Me animo a decirte que soy el hijo que muchas veces cayó solo y no dijo a nadie. para no preocupar a sus padres, el hermano distante y el hombre que aprendió a curarse a sí mismo. Por eso, uno siempre puede y debe intentar cambiar. Si hay veces que uno parece frío o distante o como si nada pasara, no es porque uno no sienta , sino que muchas veces nos tuvimos que aconsejar solos, limpiar las propias lágrimas y levantarse sin que muchos supieran que te estabas rompiendo por dentro. Comprobé que, cuando el mundo se te viene abajo, no hay nadie, solo uno y la Verdad. Por eso, déjate ayudar y no asumas la vida desde el orgullo, porque con Dios siempre hay una opción para seguir.
3) Ustedes: Creo que siempre la corrección es parte de nuestra vida, el tema es que acepten la corrección y el deseo de corregir. Porque no se puede ayudar a quien no se deja. No se puede cambiar a quien no quiere cambiar. Cómo dice el dicho: “Las cosas no cambiaron a mi alrededor, pero cuando yo cambié, todo cambió a mi alrededor”. Algo bueno está por venir.
1) Atravesó: Esto refiere el caminar de tu vida. Atravesar y seguir, como lo hace Jesús en el evangelio de hoy, aunque te cueste. En esto tenés dos grandes enemigos que pueden complicarte la vida o el seguir. Ambos están dentro de vos: la depresión y la ansiedad sofocante. La ansiedad sofocante es aquella ansiedad que paraliza, la que te llena de temor, te lleva a fantasear, imaginarte cosas que no son y empezar a sacar conclusiones cerrándote en ellas. Sí, esa persona que está tan ansiosa que, si aparece el superior, la superiora o tu mamá, tu papá o tu esposa, te llenas de nervios y hasta incluso empezás a sacar conclusiones como “Ves, mira cómo me ha mirado, seguro que me quiere decir esto y no me lo dice”. Eso mata tu vida y lleva a olvidarte de vos como ser libre y con el proyecto de ser feliz. Por otra parte, está la depresión, la cual es distinta a la tristeza (psicológicamente se dice que hay que esperar dos semanas para que podamos hablar de depresión), ya que es un entristecerse sin motivos y cerrarse en un mundo de negatividad. Esto también rompe tu mirada a la vida, que te hace vivir en un bajoneo. Ambos son extremos, que te los presento, pueden tocar tu vida y estar a la puerta de tu corazón. Por eso, cautela, cuidado. Cuida la oración y los sacramentos que te van a ayudar a vencerlos.
2) No está permitido: Es lo que te hablaba recién: podés caer con la religión en algo estructurado o fanaticoide, en donde llegas a usar a Dios para tu propia estructura, ansiedad o depresión. No te cierres a lo nuevo y aprende a solucionar tus necesidades pidiendo ayuda y sabiendo que siempre estaremos necesitados del otro. Jesús te invita a vivir la vida y a ser normal, natural y estructurado, pero no al límite, porque cuando caes en un estructuralismo de vida ahí ya se complica un poco. Hoy Dios te propone solucionar tu hambre, tus necesidades. Pero para eso hay que aprender a decir en qué estás necesitado y en qué querés cambiar.
3) No se puede: Podemos caer en la tentación de ser como policías o aduaneros, a donde todo lo remitimos al “se puede” o “no se puede”, y miramos incluso a los que nos rodean desde ahí: “este sí esta bien, este está mal, con este me junto, con este no, este es pecador, este no lo es”. Ser de Dios implica caminar en la libertad y saber uno mismo asumir sus límites y sus necesidades, sin tener de estar dependiendo de una policía o un policía que te diga a esto sí y a esto no. Cuando ya conoces tus límites , eso se llama madurez de vida. Comprender hasta dónde puedo y hasta dónde no, lo que yo puedo y lo que no puedo, eso es ser libre, eso es ser maduro, asumiendo un camino de vida, siendo simplemente vos, siendo simplemente yo. Algo bueno está por venir.
1) Los controladores: Son aquellos que controlan todo de los otros. Personas que lo único que tienen abierto es la ventana de la cocina para chusmear la vida de los demás mientras hacen sus cosas, pero el corazón está muy cerrado. Hacen de la vida un control y deciden quién vive la fe y quién no. Por favor, no caigas en eso. Respeta la vida y la devoción de los otros.
No todos tienen que rezar de tu misma manera, no todos tienen que vivir de tu misma manera, no todos tienen que pertenecer al grupo o movimiento al cual vos perteneces.
2) Lo nuevo y lo viejo: Hoy Dios nos recuerda que Él es frescura y cercanía. Es lo nuevo. Por lo tanto, nos renovemos y seamos personas nuevas y no fariseos nuevos. Vivamos la fe con alegría y también con entusiasmo, y actuemos con el hermano de una manera cercana y también creativa. Dios es grandioso y vos podés hacer que Él llegue con grandeza en la vida de muchos.
3) Lo añejo: Es la experiencia y el caminar de tu vida lo que te lleva a tener un gran tesoro en el corazón. Es todo aquello que queda en tu memoria y en tu interior lo que hace que seas un enamorado de la vida. ¡Vamos!, que nadie salió buen capitán de mares tranquilos.
Tu experiencia ayuda a que muchos lleguemos al Cielo, sí, porque hasta el cielo no paramos. Algo bueno está por venir.
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