Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano episodes

  • Lucas 5, 1-11: Echa las redes

    1) Oportunidad: Volverse real es arriesgarse a enfrentar el miedo al rechazo, es dejar de complacer, es dejar de decir a todo que “sí”, cuando nuestro cuerpo por dentro grita “no”. Ser real tiene un precio, ser real trae dolor. Ser real implica salir herido, porque nadie puede ser real sin ser amado. Por eso, aprende de Jesús que es real incluso en la relación con quienes lo siguen. Porque no es que busca seguidores, sino que lo buscan porque es auténtico y porque su mensaje es una buena noticia, no una noticia solo para algunos buenos.


    2) Apartará: Hay un cuento asiático, que no recuerdo si es de China o de Japón, pero decía que había un anciano sabio a quien se le escapó su caballo y le dijeron “Qué mala suerte, se te escapó el único caballo que tenías”. El anciano contestó “Quién sabe” y continuó su caminar. Luego, a los días, volvió el caballo con 5 caballos rebeldes, por lo que la gente le dijo “Qué buena suerte” y el anciano otra vez dijo “Quién sabe”. Más tarde su hijo se rompió una pierna por lo que le dieron un gran tiempo de cama y reposo, la gente dijo “Qué desgracia” y el anciano otra vez dijo “Quién sabe”. Más tarde se inició la guerra y se llevaron a todos los jóvenes de la región, menos a su hijo, por tener rota la pierna. La gente otra vez dijo “Qué buena suerte” y el anciano otra vez dijo “Quién sabe”. Así que te recuerdo que la vida no pasa por buena suerte o mala suerte, ni siquiera la vida te está castigando, porque puede que te esté alejando del lugar equivocado. Ánimo, porque Dios también te aleja de personas de las cuales es necesario alejarse.


    3) Apoderaba: Creo que al ver la confesión de Pedro como pecador, al ver la obra de Jesús, nosotros también debemos reconocer nuestros límites. Incluso después de ver todo lo que he vivido, entendí que he cometido errores y que, en muchas ocasiones no supe actuar. Como cualquiera, he lastimado sin querer, desde mis propias heridas, pero nunca desde la maldad. Con este Evangelio que leemos también abrazo mis errores sin excusas, porque me lleva a entender que es un acto de amor propio y de fe, pero también de crecimiento. Me equivoco, sí, y a veces me pesa. Mis errores, como los tuyos, me importan y me duelen, pero la clave es saber que “te enseñan”. Camino con la tranquilidad de que no soy una mala persona, que mi corazón es bueno y trato de hacer lo mejor, aún cuando no siempre lo logro. Equivocarse es parte de la vida, es aprender, sanar y seguir. Seguir creciendo es una elección diaria que muchos hacemos incluso cuando nos duele. Por eso, hoy ofrece tu confesión a Dios, para que Dios confiese que sos de Dios y, desde Dios, llévalos a Dios a los que te rodean. Algo bueno está por venir.

    4 min
  • Lucas 4, 38-44: Salieron a buscarlo

    1) Simón: Dios a todos nos dio cápsulas de 24 horas. Nadie tiene más tiempo que otro. El tiempo es implacablemente igualitario e imparcial. Dios nos ha dado a todos la misma cantidad de tiempo y, si Dios nos dio 24hs, es porque es un tiempo suficiente para que hagamos lo que Dios quiere que hagamos. El tiempo es nuestro único recurso no renovable porque las horas que no usemos hoy no se acumulan para mañana. Peones y reyes disponen del mismo número de horas en el día. Por eso, deja de estar a la espera de que la vida te traiga sorpresa o de que tu mamá cambie o que tu cónyuge haga lo que vos quieres que haga. Puede que se te esté pasando todo. Recordá que en aprender a vivir se nos va la vida. No te angusties por el mañana, que el mañana trae sus propios afanes, nos dice Jesús. Por eso, lo que te puedo decir es que “problemas hoy, problemas mañana”, pero hay 24hs por día solamente. Así que aprende de Pedro, encomienda a Jesús y lleva a Jesús ese problema que tienes.


    2) Servirlos: Me gustaría compartirte una reflexión que me hicieron una vez: La gente buena no perdona, sino que la gente buena desaparece. El malo grita, te pelea, te las cobra. El bueno te trata bien hasta el último día y un día ya no está y no vuelve nunca. Por eso hay que tener más miedo de decepcionar a una persona buena que traicionar a una persona mala. La mala te la cobra y ya pasó, en cambio la buena te la borra sin decirte nada. La persona buena aguanta mucho más de lo que debería y te da más oportunidades de las que le pediste. Te justifica y te espera, pero no te avisa que se está cansando, porque no amenaza ni hace escenas, no negocia su respeto. Simplemente entiende que no vas a cambiar y ahí se acabó. No hay pelea de despedida y te sigue saludando y tratando con educación, pero no te enteras que ya no estás para esa persona. Una persona así no está enojada, sino decidida. El malo te grita y se le pasa, en cambio, el bueno te trata bien y ya soltó. Cuando el bueno se cansa no te lo dice, sino que te lo demuestra el resto de su vida. Por tanto, servir como buenas personas y responder como buenas personas.


    3) Buscarlo: Acordate de lo de Marco Aurelio que decía que la felicidad de nuestras vidas depende de la calidad de nuestros pensamientos. Si alguien no te valora, y te quedas con esa persona, entonces sos vos quien no se valora. El lugar correcto te valora de la forma correcta. O sea, si no sos valorado no te equivoques, porque es que estás en el lugar equivocado. Así que aprende a moverte como Jesús y seguí tu camino de encuentro con Dios y con quienes te lleven a Dios. Algo bueno está por venir.

    4 min
  • Lucas 4, 31-37: Un espíritu impuro

    1) Bajó: Nos van a llevar al mismo geriátrico que nosotros llevamos y nos van a querer convencer que allí nos van a atender bien. Y la historia se va a seguir repitiendo a menos que alguien día “No, hasta acá. Yo quiero disfrutar el hoy”. No hay para un restaurante caro hoy, pero bueno, capaz que podés comer una hamburguesa y es lo que hay. Entonces, disfruta de comer la hamburguesa, aunque capaz que querías asado. Los que venimos de sacar agua del pozo valoramos cuando abrimos el grifo y sale agua. Para qué te voy a decir cuando tenés agua caliente… Creo que nadie nació en Suiza. La mayoría venimos de donde había que retacear el agua: “¡cuida el agua!”. Venimos los hijos menores de heredar los pantalones de los hijos mayores. Por eso valora las cosas, el cambiar de camisa es un lujo. El término “ir a Cafarnaum y bajar” es también bajar a la realidad y valorar lo que tenés y dejar de vivir con la mirada en cosas soñadoras que solo querés tener, pero no tenés.


    2) Asombrados: Hay una famosa autora llamada Eladia Blázquez que escribió una canción que fue un hit en los 80, se titula “Honrar la vida”. Dice una parte “No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, mucho menos honrar la vida. Merecer la vida no es callar ni consentir tantas injusticias repetidas. Honrar la vida es una virtud, una dignidad y es la actitud de identidad más definida. Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas. Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir honrar la vida”.


    3) Cállate: Es importante que no vivas una vida de infierno. Para ello cuida tu alma, aprende a trazar límites. Cuando digas “no” hay gente que se va a ofender y te darás cuenta allí qué amigos, que eran amigos, te van a decir que no, que ya no lo son. Lo eran porque decíamos sí a todo. Por eso, cuando no estés seguro de lo que tienes que hacer, hacé algo pequeño, porque cuando actúas por tu vida logras evitar caer en la impotencia. Trata de encontrarle un sentido al sufrimiento y capaz que, cuando le encontrás ese sentido, podés terminar ayudando a otro. Me gustaría decirte que “No vivas muriendo, sino más bien muere viviendo”. Que la muerte te sorprenda vivo y que Dios confirme en vos la gracia de poder honrar la vida. No vivas como un endemoniado de la vida. Algo bueno está por venir.

    5 min
  • Lucas 4, 16-30: El Espíritu está sobre mí

    1) Criado: Me ha tocado acompañar a muchos en la parte final de sus vidas y si hay algo que me resonó fue acompañar a un muchacho llamado Juan a quien acompañé antes de morir y me dijo “Debí ser más auténtico, Luis. Estaba muy preocupado por el qué dirán y no hay ninguno de ellos en derredor de mi cama” Ahí comprendí que ninguno de mis seguidores de las redes se enterrará conmigo en el cementerio, por eso, tengo que ser más yo. No busques fingir ni tener hipocresías, porque también es parte de la vida poner al descubierto nuestros defectos o debilidades o fragilidades y ser amados a pesar de eso… incondicionalmente. No hay nada mejor que eso. Ser amados sin fingir. Ser amados sin maquillaje, porque es Dios quien nos ama primero.


    2) Envió: El objetivo de Dios es nuestro carácter y no la inocencia. La inocencia significa que no hemos hecho nada malo, mientras que el carácter significa que hemos decidido no hacer algo que es malo. Ya conocemos lo que es bueno y lo que es malo y decimos “No lo voy a hacer. Eso no es inocencia, sino carácter. Por eso, los bebés son inocentes. Los niños son inocentes, porque hacen cosas sin pensar o sin saber lo que implica tal actuar. En cambio, los santos tienen carácter, porque deciden hacer las cosas sabiendo lo que implica. Los que tienen un carácter sólido y maduro consiguen una relación saludable consigo mismo, con los demás y con Dios. Por eso, quien tiene carácter frágil, no ayuda; pero, quien tiene un buen carácter, no es tóxico, sino maduro y genera relaciones maduras. Dios nos enseña que por libre albedrío tengamos una relación con Él y no por obligación. No busca que estemos apegados con Él porque no tenemos más opciones, sino de manera libre. Nosotros lo buscamos.


    3) Admiración: Siempre hay que ser buena persona, aunque no te devuelvan de la misma manera. Recordá que ser amable no es una estrategia, para quedar bien, mucho menos es para recibir algo a cambio. Ser buena persona es una decisión y se lo elige cuando no hay aplausos o cuando no hay cámaras o testigos. Cualquier persona puede actuar bien cuando lo están mirando, pero el carácter verdadero se muestra en silencio. Las recompensas van y vienen. La gente cambia, como así también las circunstancias, pero tu carácter y tu modo de vivir deben permanecer. Lo único que te acompaña en la vida es la persona que eres, así que sigue siendo amable, sigue haciendo las cosas correctamente, no porque el mundo o tal persona lo merezca, sino porque tú decidiste ser así. Eso vale más que cualquier reconocimiento. Algo bueno está por venir.

    4 min
  • Mt 16, 21-27: La cruz

    1) Anunciar: Da gracias a Dios por lo que tienes, porque la gratitud aumenta la autoestima y las relaciones. Muéstrame a alguien agradecido y te mostraré alguien que envejece dignamente. Si nuestra felicidad o nuestro gozo dependen de algo que necesitamos o consumimos, entonces estamos metidos en un punto de siempre necesidades y la necesidad nos hace personas enojosas, dolidas de la vida. Recordá que lo que tenemos no es nuestro, porque nada te llevas de este mundo. En 100 años en tu casa vivirá un extraño, tenelo por cierto. Aprende a vivir el día, porque nada nos llevamos de esta vida.


    2) Reprenderlo: El sabio aprende más de los necios que el necio del sabio. Por eso te comparto el mito de Ícaro: cuenta la leyenda que el inventor Dédalo creó las alas de cera para que él y su hijo Ícaro escaparan del laberinto donde estaban presos. Antes de despegar miró a su hijo a los ojos y le dio una advertencia “Ícaro, no vueles tan alto porque el sol puede derretir la cera de tus alas. Tampoco vueles tan bajo, porque el ala puede mojar tus plumas y vas a caer al mar”. Ícaro asintió. Saltaron y volaron, pero, al sentir la libertad, Ícaro se sintió tan libre que empezó a subir más y más hasta que la cera se derritió por el sol. Se desprendieron las plumas de sus alas y cayó. La lección es: no te vayas al extremo de creeerte invencible, porque te vas a quemar. Pero tampoco te vayas al extremo del miedo, porque te vas a ahogar. La paz no está en tocar el cielo ni arrastrarte por la tierra, sino en tener la sabiduría de recorrer el camino medio. Aprende a volar con equilibrio, no tan arriba que se te suba el ego ni tan abajo que se te olvide lo que vales.


    3) Gloria: Aprende a vivir la vida con las cruces. sin dejar de ver en las cruces de tu vida una oportunidad. Saber ver los dolores como enseñanzas te hace resucitar. Ver el éxito como único fin te puede hacer perder y olvidarte del para qué estas. La vida se construye con cruces y se estabiliza con glorias. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mc 6, 17-29: Martirio de san Juan Bautista

    1) Arrestar: En esta vida nos encontraremos con los “Herodes de la vida” que son los problemas, y, como diría el gran filósofo Camus, “A veces no se trata de encontrar la luz. Se trata de aprender a caminar con dignidad en la oscuridad; de sostener el alma cuando todo parece desmoronarse. De entender que el dolor no es el enemigo, sino el maestro que nos revela lo que aún no hemos comprendido. Hay inviernos que no se curan con primavera, pero sí con paciencia, con silencio, con el tipo de amor que no exige respuesta, solo presencia. Si estás ahí, en ese lugar sin nombre, no corras. ¡¡¡Respira!!! Tu historia aún se está escribiendo. Porque, en medio del invierno aprendí, por fin, que hay en mí un ´verano invencible´”.

    2) Licito: Lo que es de Dios está más allá de nuestra capacidad y de nuestros recursos. Dios sabe que soy o somos incompetentes o tartamudos o que tenemos pecados que nos dominan, etc. pero así es como Dios muestra su gloria “usando lo que no es, para avergonzar a los que se creen que son”. Desconfía de los que exhiben sus títulos o de los que dicen: “Yo estoy en otro nivel espiritual”. Desconfía de los que muestran sus credenciales. Me animo a decirte que son los más petulantes o los que hacen más ruido, los que andan con carretas vacías, que no llevan carga. Capaz que sientas que hoy estás sepultado, pero tal vez Dios te tiene ahora ahí “Porque, si no cae en tierra y muere, no da fruto”; porque realmente todos los sueños de Dios deben pasar por la muerte y la resurrección. Muéstrame alguien que experimentó la muerte de su sueño y te mostraré alguien que goza de la resurrección de su vida; pero no puede haber resurrección si estás “medio” muerto. Porque lo que no es de Dios se desvanece, porque son cañitas voladoras. Son esos fuegos artificiales que hacen mucho ruido y luz, pero desaparecen al instante. Capaz que la pregunta hoy en vos es ¿qué es lo que tiene que morir en vos para resucitar?.


    3) Cabeza: Capaz que con toda la trama de la muerte de san Juan Bautista nos enseñe que debas aprender a hacer lo opuesto. Hoy es una habilidad que enseñan los psicólogos que se conoce como “la terapia dialéctica conductual” (así se la llama en psicología), por la cual, cuando nos damos cuenta que nuestras emociones o que nuestro ego siempre nos metió en problemas tenemos que empezar a hacer lo opuesto. Es ir en contra de nuestra vieja manera de actuar o de reaccionar. Porque no se puede esperar resultados diferentes haciendo lo mismo. Por ejemplo: cuando choqué hace muchos años atrás, al toque me dijo mi papá “Subí a manejar el vehículo, porque hay que enfrentar el miedo”. Pero esto también lo enseña Jesús “Si quieres ser exaltado, humillate”. Hacer lo opuesto a las decisiones impulsadas de ego o de ira es admitir mi vulnerabilidad y saber decir “estoy cansado” o “no puedo más”. Es aprender que, cuando quiero que mi voluntad controle mi entorno y las personas, es ahí donde le entrego mi vida a Dios. Cuando me atormenta la culpa o la vergüenza y quiero aturdirme para no pensar, es ahí donde me voy a un lugar apartado y pienso qué está mal o qué hice mal. Cuando me siento avergonzado y quiero ocultar, entonces ahí es cuando me debo ir a confesar. Porque lo que hoy nos enseña el evangelio es que la realidad espiritual es siempre lo opuesto a lo que esperamos o lo que nos gustaría, porque lo que aprendemos hoy es que el poder se perfecciona en la debilidad. Algo bueno está por venir.

    5 min
  • Mt 25, 1-13: Al encuentro del esposo

    1) Necias: Entiéndeme en el buen sentido: el cristianismo se presenta no como una religión, sino como el fin de la religión. Sí, entendido en el tinte que vivían los primeros cristianos, porque el cristianismo y los que integramos el cristianismo en sí no somos “el camino”, sino que es Jesús el camino. Todos estamos llamados a Dios y la invitación es buscarlo a Él. Por eso, no seas necio de buscar gente que se adhiera a tu vida o buscar que todos te aplaudan y den la razón o que se rían de tus chistes. Jesús nos recuerda que la clave es vivir en la verdad, mientras que a un necio le encanta mentirse y enredarse con mentiras. La buena noticia es que Jesús hizo esto, de dar la vida por todos, ajeno a nosotros. Porque vino a todos, pero nosotros, como necios, buscamos adeptos para nosotros en la vida.


    2) Lámparas: Lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo y lo más fácil es hablar mal de los demás. Descubrir nuestra auténtica realidad es un camino largo, pero la lucha es con tu propio ego. El ego lo necesitamos para vivir en la vida material, pero tiene que ser un ego controlado por tu espiritualidad y tu modo de ver la vida. El trabajar tu interior y ponerle luz hace que también controles tu ego, porque, si el ego está gobernando, tu vida comienza a llevarte a solo satisfacciones materiales y a destruir la vida de quienes te rodean. Por eso, ser lámpara es trabajar en tu interior y poder controlar tu ego.


    3) Despertaron: Algo que voy aprendiendo es que, cuando vos le das poder a una persona, ahí realmente la conoces. Yo tengo muchísimos defectos, pero no soy maltratador de persona. Una vez encomendé a una persona una tarea y no sabes cómo el poder lo transformó en una persona atacante y maltratadora. Más tarde empezó a esconder información, propio de las personas inseguras. Luego empezó a manipular al entorno. Usaba el término “Si yo me voy, no sé que van a hacer; si yo me voy, van a perder su trabajo…”. Recordá que para muchos, en su cabeza, entienden que la información es poder, entonces, él ponía su atención en tener poder. Empezó a tener secretos y contraseñas que solo él conocía, a pedir al entorno que no me contaran lo que realmente pasaba alrededor mío o en la parroquia. Un día llegó a maltratar gente delante mío. Allí me dije “Hay algo difícil, péligroso”. Lo aparté, me fui a hablar con él y le pedí que me contara qué le pasaba. Me miró a los ojos y me dijo “Me molesta que siempre te busquen a vos y la gente no me busque a mí”. Eso me dejó helado, porque nunca había escuchado algo así. Me dijo incluso “Lo más duro para mí es que yo no aparezco”. Entonces, me tocó recordarle que yo no había muerto por nadie, solo Cristo. Hay gente que vive solo por ser alguien y ese “ser alguien” pasa por tener un reconocimiento, una foto o aparecer, y se le termina yendo la vida por solo tener fama o seguidores. Se les pasa la vida por ser estrellas y terminan estrellados, y el camino a estrellarse es tratar mal y centrar todo en uno y no en el camino, a la espera del Redentor. Algo bueno está por venir.

    5 min
  • Mt 24, 42-51: No se sabe el día ni la hora

    1) Perforar: Si decimos que nos interesa algo y no actuamos como que lo buscamos, entonces no estamos demostrando que nos interese. El verdadero interés implica acción, porque la fe sin obras es muerta. Interesarse no es poner una manito de me gusta o poner un click, sino más bien es amar a esa persona. La verdadera compasión exige acción, pero vivimos en una sociedad en la que cada vez nos preocupamos menos de los demás. La otra vez leía un informe que decía que los cristianos se interesan un 40% menos por los demás que hace 20 años atrás. Era distinto. En nuestra cultura queremos la compasión sin complicarnos, pero la compasión verdadera siempre tiene un costo: ensuciarse las manos. Es como cuando la gente ve en mis publicaciones por redes cuando voy al campo o a la montaña o en la construcción de aulas que hago para los niños y me ponen “¿Por qué no ponen paneles solares? “¿Por qué no ponen aire acondicionado?”. Y yo quedo pensando “Sabrá cuánto me cuesta llegar a poner un ladrillo?” Por eso, hoy tratemos de perforar nuestro corazón y dejemos que la gracia de Dios entre y, la opinología que usamos, se salga.


    2) Trabajo: La versión donde cada persona se ve feliz o exitosa o plena, es una dimensión única. Por eso, no te dejes desvalorizar por otras personas que proyectan sus expectativas de felicidad en vos. Por eso, conéctate con tu eje, con la presencia de Dios y trata de trabajar por vos y no por otros en vos. Aprende a mirar tus deseos y tus sueños en la vida más de lo que son los sueños de otros para vos. Y, como dice el dicho: “Si ladran, Sancho, es señal de que cabalgamos.”


    3) Pensada: Sabiduría es tomar buenas decisiones y saber decir no. Es aprender a regalarte el “no” y muchas oraciones se evitan regalándote el no. Me animo a decirte que no tenés que ir a todos los lugares que te invitan y, si se ofenden, que se ofendan. Ninguno de los que se ofenden cuando te mueras se va a venir a tirar con vos en la misma tumba. La vida es muy corta para gastarla en citas o sitios donde uno no quiere ir. Regalarte el “no” es sabio, porque te regala el “sí” para otras prioridades. Capaz que por él no te quiten del grupo de WhatsApp, pero te abre al sí de vivir en paz interior con vos mismo. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mt 23, 27-32: Blanqueados

    1) Ustedes: A veces es mejor que fracasen nuestros planes, para que triunfen los planes de Dios. Reconozco que no nos gusta que fracasen nuestros planes, pero Dios se vale de esas tormentas que parece que nos sacan de nuestro destino, pero en realidad nos llevan al verdadero destino que Dios había preparado para nosotros. Nos cuesta vivir ese cambio o ese enroque. Te recuerdo que sí hay vida después de las tempestades y, por experiencia, te digo que no hay nada mejor que nos vuelva a orientar al rumbo que Dios nos pide que que un diagnóstico que salga mal o un despido o quedarte sin laburo o incluso que te corran de algún lado. Al principio sentimos la desorientación del naufragio, pero lo bueno de esto es que nos lleva a buscar a Dios con una intensidad que no hubiésemos tenido de otra manera. Por eso, las tormentas también son buenas, para reordenarnos y reorientarnos.


    2) Iniquidad: Jesús nunca fue un iracundo, ni persiguió a nadie, excepto a los religiosos. Cuando el pecado se vuelve más importante que el pecador debería sonar una alarma en nuestra cabeza. Cuando el pecado importa más que amar a los demás entonces tenemos un problema y una crisis seria de lo que es el evangelio, porque todos somos pecadores necesitados de gracia. Creo que hay gente que se levanta a la mañana y dice “Che, qué santo que soy. La verdad que Dios se sacó la lotería conmigo”. ¡Para!El nacimiento espiritual es por gracia y necesitamos recordar que no logramos el cielo por nuestro voluntarismo extremo, sino por la obra de Dios. Los creyentes tenemos la fama de no saber convivir con aquellos que no creen como nosotros creemos y nos olvidamos de que el único camino es Jesucristo.


    3) Profetas: Hay una frase que me encanta que dice: “Tal vez no tenga victorias importantes, pero puedo sorprenderte con las derrotas que logré sobrevivir”, y esto no es poco, porque habla de quién sos mucho más que cuando hay aplausos, porque es levantarte cuando nadie daba nada por vos. Cada derrota deja marcas, pero también estructuras, porque te vuelve menos ingenuo y te hace más real. La derrota te obliga a conocerte en los bordes y no cualquiera puede atravesar sus propios derrumbes sin desaparecer. Anímate a ser el profeta de tu vida, descubriendo en cada cosa lo que Dios quiere para tu vida. Algo bueno está por venir.

    3 min
  • Mt 23, 23-26: Hipocresía

    1) ¡Ay de ustedes!: Parece que siempre nuestros problemas y ansiedades la causan los otros, los de afuera. Hasta pensamos que son “los otros”. Ellos son los que necesitan un inventario moral que les indique las cosas. Seguimos con el síndrome de Adán y Eva de culpar al otro de la caída. Hay gente que cree no tener la necesidad de la autoevaluación, porque malinterpretan la gracia de Dios. Dicen “Bueno, si total Dios me va a perdonar” y piensan que la gracia es una excusa para evitar la autoevaluación. Y lo curioso es que la autoevaluación es lo único que nos va a ayudar a encontrar la gracia de Dios, porque si uno no se ve a sí mismo, de qué va a pedir perdón a Dios. Si yo no logro ver mis pecados concretos nunca podré apropiarme de esa Gracia Divina. Si evito la verdad sobre mi vida y evito la gracia de Dios, entonces, ¿en dónde estoy?. Por eso, realizar un inventario escrutador siempre es doloroso pero sanador; porque lleva a la salvación y al cambio. El encuentro más difícil es el encuentro con uno mismo, porque cuando decís “Este soy, así soy y estos son mis pecados y estos son mis miedos, entonces ahí sí puedo decir: “Vos podés ayudarme”.


    2) Ley: No persigas una vida que parezca admirable, sino más bien construye una vida que vos puedas respetar. El problema es cuando querés que todos te admiren y buscas que todos te vean, casi cayendo en un narcisismo del yo, por encima de Dios mismo. Allí es cuando todo se cae y solo giras en tu mundo olvidándote del mundo y de Dios. Mi miedo como cura cada vez que voy a dar charlas es quedarme en el “yo”. Por eso, cuando me saludan o me hablan siempre pregunto “¿Cuál es tu nombre?” para saber que hay un otro y que es ese “otro” quien puede aportar a mi vida. Allí comprendo que, en estos catorce años de cura que llevo, está mi lucha entre lo que digo que soy y lo que soy.


    3) Dentro: No sé cuándo es tu tercer día de resurrección, pero te aseguro que va a venir. Por eso, a pesar de las oscuridades que vivís, vas a resucitar. Todos vivimos días de oscuridad, en donde no se ve claro el caminar y ahí es donde debes mirar tu interior. En la gramática de Dios nunca pongas una coma donde Dios pone un punto final; y nunca pongas un punto final donde Dios pone una coma, pero Dios pone una coma incluso en el final de la vida, en la muerte. Dios usa lo que no es para avergonzar a los que se creen que son, así que confía en su gracia. Algo bueno está por venir.

    4 min

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La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor…

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