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1) Sufrir y ser rechazado: Es la situación que te hará vivir muchísimas veces la gente que te rodea. Pero esto te tiene que llevar a recordar que la felicidad no es un sentimiento, ni algo que dependa del otro. La felicidad es una actitud de vida y una visión del vivir que depende solamente de vos. El sufrimiento tiene dos rostros: el interno y el externo.
EL INTERNO: Es el más doloroso porque están en juego tus sentimientos, es producto de tus sentimientos. Es aquello que ni siquiera vos podés controlar y te lleva a la angustia, te lleva a las lágrimas. Es lo que ha calado hondo en tu corazón y de un tranco caen todas tus expectativas y también tus deseos. Es el choque con una realidad que sentís que no va a cambiar nunca y te caduca.
EL EXTERNO: Es cuando la gente te rotula o presenta de vos una figura que no sos. Es el menos doloroso, porque surge del hablar de la gente, pero puede ser el más letal, porque hiere tu orgullo y con un solo golpe te mata. Este veneno solo entra si le permitís que entre. Este virus va directo a tu cabeza, a imaginarte cosas que no son y a pensar en exceso en el futuro. Esto hace que el sufrimiento sea letal y lleve a caducarte por completo, aislándote y haciéndote sentir que sos nada y que todo el mundo te señala con el dedo acusador. No permitas que este sufrimiento entre a tu vida, porque solo de vos depende que entre. Pero una vez que entra es muy difícil sacarlo. Eso lleva al rechazo y a rechazarte. A diferencia del interno es de un solo golpe, más letal. En cambio al interno lo vas llevando con los días.
2) Renuncia: El antídoto a este virus que te presenté recién es abandonarte en Dios y ponerlo en sus manos, sabiendo que hay un proceso de dolor para llegar a una resurrección. Hay un paso. Tu vida no está marcada por el sufrimiento; porque el sufrir en esta vida es un paso, un paso a la resurrección, es un vivir, es un aprender de la vida. Tenés que pensar que de cada dolor y sufrimiento que pasaste aprendiste algo, a tomar una actitud nueva ante tu modo de vida. Si seguís en la misma es porque el dolor no pasó como la cruz, que fue un paso al eterno vivir. No dejes de caminar y viví este tiempo con espiritualidad. Pedile a Jesús que te ayude a mirar tu vida y a saber que estos dolores que giraron o giran en tu corazón no te matan, sino más bien te fortalecen.
3) Ganar: La vida es una, es corta, pero también es simple. Somos nosotros mismos quienes nos complicamos. No dejes de caminar por lo que verdaderamente querés para tu vida, por lo que soñás. No sufras tampoco por cosas que no son y no van a ser. En eso uno mismo se miente. Busca tu paz y gana la vida viviendo y no matándote a vos con tus pensamientos y actitudes. ¡Vamos! Que es tiempo de Cuaresma, es tiempo de grandezas. Algo bueno está por venir.
1)Tengan cuidado: En esta vida tu lucha y la mía es contra la soberbia. Algo que se nos va pegando mientras pasan los años. Es por eso que en este tiempo se te propone trabajar el corazón para evitar que se pegue y apegue a cosas que lastiman o hieren a los demás. Es tener cuidado y poder ver en estos cuarenta días las cosas que pasan por tu corazón y por tu mente, para también ver a qué te apegaste y a quien pegaste con tu lengua. Hoy date la oportunidad de recordar que somos polvo y al polvo volveremos.
2) Ayuno: Ayunar significa estar vacío o vaciarnos. Por eso desayunar significa romper lo que estaba vacío. El ayuno que pasa por la vida del cristiano no es tan solo privarnos de alimentos, sino saber sentir la necesidad y comprender que en esta vida no podemos tenerlo todo. Hay etapas y situaciones que uno mismo debe vivir y asumir. Ayunar hoy es dejar cosas que no son esenciales en mi vida pero en estos últimos tiempos yo mismo las fui convirtiendo en esenciales. Hoy date cuenta que esas cosas o esas personas no son esenciales. Date la oportunidad de distanciarte de aquello que no aporta en tu vida o simplemente date cuenta que no era tan necesario para vos.
3) Orar y limosna: La oración será esencial en estos días, que puedas darte cuenta que tenés que tener un diálogo con Dios, pero además que puedas ayudar a otras desde ese diálogo con Dios. Una persona que ayuda no es necesario que lo haga por amor, pero una persona que ama sirve con amor a quien ama. Por tanto, hoy volvé a trabajar durante cuarenta días la esencia del por qué y el para qué haces las cosas, no sea que tu ayuda tanto en la iglesia como en lo cotidiano sea un servicio social más que un producto de tu fruto espiritual. Feliz inicio de Cuaresma. Algo bueno está por venir.
1) Lo hemos dejado todo: En el proceso de la vida cristiana uno va descubriendo que este camino es de toma de decisiones de manera cotidiana. Porque hay veces que las cosas que te ofrece el mundo no son compatibles con el caminar hacia la eternidad. Uno puede adentrar este evangelio en la vida consagrada, pero va a más. Va a la vida cristiana en sí. Porque seguirlo a Jesús es una decisión constante, del día a día. Desde optar por el sacerdocio o la vida religiosa, hasta el optar de ir a misa el domingo en vez de quedarse a ver un buen partido.
2) Casas: Jesús marca la renuncia en las raíces de tu vida, en aquello a lo cual todos pensamos que va en dirección a tu vida. Es cristificarte para que Jesús entre en la opción de vida que elegís. Si elegís casarte, que Jesús entre en tu vida matrimonial; si elegís el sacerdocio, que Jesús entre en tu relación con el presbiterio y tus hermanos curas; si elegís la vida religiosa, que Jesús entre en tu vida comunitaria. Porque por más que sean un matrimonio que trabaje en un movimiento o parroquia, por más que seas un sacerdote o consagrado, si no buscas relacionarte con Dios día a día, puede terminar en que seas un vende humo (aparentar). Por eso hay que dejar entrar a Dios en toda opción que vos tomes.
3) El cielo: Jesús te recuerda a lo que apunta tu vida, es vivir en la paz y saber que tu búsqueda es la eternidad. Dios te llama para ir al cielo y desde aquí, en la tierra, disfrutar de este vivir y saber que todo se puede lograr en esta vida, pero con la ayuda de Dios y buscando el cielo. Hoy Dios te pega ese empujón, así que a caminar. Algo bueno está por venir.
1) Corrió hacia Él: ¿Cuántos buscan a Jesús y hoy corren hacia Jesús?. Capaz que vos sos uno de esos, que van corriendo. Pero hay que ver el motivo, ¿cuál es el motivo que te lleva a buscar a Jesús?. Este muchacho corre porque quiere la vida eterna. A vos ¿qué es lo que te hace correr en búsqueda de Jesús?. Tenes muchas necesidades y problemas?
2) Todo lo he cumplido: Vemos aquí esa situación en donde la voluntad vence a la razón y al espíritu. Una de las tentaciones que puede aparecer en vos y en mí es el ser demasiado voluntaristas, personas que nos llevan a creernos que somos más que otros por ciertos actos que hacemos. Es más, hasta nos creemos cristianos premium, como que somos de otra categoría, cayendo en una actitud vanidosa y hasta de pulcritud, dejando de lado lo humano y lo sencillo. Pasamos a ser supervisores de los hermanos en vez de ser hermanos entre hermanos.
3) Ve, vende lo que tienes: Esa avaricia puede alejarte de la felicidad, el que tus preocupaciones pasen por cosas ajenas a vos y que te encuentres prendido en lo material y en lo afectivo. No dejes de luchar por aprender a ser desprendido en esta vida. Vos tenés muchísimo para dar, tenés un corazón grandioso, pero aprende a soltar. Algo bueno está por venir.
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