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El tubo de rayos catódicos es un aparato científico que fue fundamental para hacer una serie de descubrimientos notables a fines del sigo 19... y también para entretener a millones de niños gracias a esos pesados y enormes televisores de rayos catódicos. El descubrimiento de los rayos-X usando un tubo de rayos catódicos precipitó el descubrimiento de la radiactividad en minerales de uranio y, posteriormente, Marie Curie descubrió otros dos elementos radiactivos: a uno lo llamó polonio y al otro, radio. Y por alguna razón, el radio –un metal radiactivo que brillaba en la oscuridad– se convirtió en una suerte de panacea. Chocolates, pasta de dientes y hasta supositorios venían con radio, prometiendo mejor sabor, una sonrisa brillante o potenciar la próstata. En ese contexto, el uso del radio para hacer pintura fosforescente revolucionó a la fabricación de relojes, que ahora podían leerse en la oscuridad. Y para pintar las finas líneas de los relojes, las mujeres que trabajaban en esas fábricas afinaban la punta del pincel usando sus labios y tragando pequeñas dosis de radio en cada pasada. Esas mujeres fueron conocidas como "Las chicas del radio" y su caso generó cambios profundos en la legislación laboral y la protección de los trabajadores.
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By Gabriel León4.8
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El tubo de rayos catódicos es un aparato científico que fue fundamental para hacer una serie de descubrimientos notables a fines del sigo 19... y también para entretener a millones de niños gracias a esos pesados y enormes televisores de rayos catódicos. El descubrimiento de los rayos-X usando un tubo de rayos catódicos precipitó el descubrimiento de la radiactividad en minerales de uranio y, posteriormente, Marie Curie descubrió otros dos elementos radiactivos: a uno lo llamó polonio y al otro, radio. Y por alguna razón, el radio –un metal radiactivo que brillaba en la oscuridad– se convirtió en una suerte de panacea. Chocolates, pasta de dientes y hasta supositorios venían con radio, prometiendo mejor sabor, una sonrisa brillante o potenciar la próstata. En ese contexto, el uso del radio para hacer pintura fosforescente revolucionó a la fabricación de relojes, que ahora podían leerse en la oscuridad. Y para pintar las finas líneas de los relojes, las mujeres que trabajaban en esas fábricas afinaban la punta del pincel usando sus labios y tragando pequeñas dosis de radio en cada pasada. Esas mujeres fueron conocidas como "Las chicas del radio" y su caso generó cambios profundos en la legislación laboral y la protección de los trabajadores.
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