El Segundo Templo fue destruido debido a la falta de unidad entre el pueblo judío – “cheenam sinaas” (odio injustificado). A fin de que el pueblo de Israel pueda ser calificado para ser tomado como el pueblo de Di-s en el Sinaí necesitábamos estar unidos como “un solo hombre con un corazón”. Como dice la Torá: “Ellos acamparon al pie de la montaña.” (Con la palabra “acampado” escrita en singular). Por lo tanto para que podamos reintegrar nuestra relación íntima con Dios que es Echad y la redención final, debemos ser echad – un pueblo unificado.
En toda la Torá, el Pueblo de Israel es siempre mencionado en forma plural. Esto es evidente en Éxodo 19:2, que dice que los Israelitas “viajaron, llegaron…acamparon – todas las referencias son en plural.
Pero luego este versículo termina con una sorpresa: – e Israel acampó frente a la montaña”.
En su camino hacia Sinaí, el Pueblo de Israel es referido en forma singular. Rashi dice que esto enfatiza como acampó todo el pueblo “con una sola meta, y un solo deseo”.
La unidad era un prerrequisito para Sinaí. Un evento con consecuencias tan trascendentales sólo puede ser posible con unidad.
¿Cómo fueron capaces los Israelitas de lograr tal unidad en Sinaí?
En los capítulos 15-17 de Éxodo, los Israelitas están pasando un mal momento. No hay agua –y se quejan. Luego no hay carne – y se quejan. ¡Están tan afectados que Moisés tiene miedo de que lo maten! Luego nuevamente no hay agua. Los Israelitas están peleando y discutiendo terriblemente.
Luego viene Amalek y lucha contra Israel. Una amenaza externa los sacudió. ¿Qué ocurrió después? Los Israelitas acamparon unificados en Sinaí.
Cuando los judíos son amenazados como pueblo, entendemos el mensaje fuerte y claro. Sabemos que somos uno. En la Guerra de los Seis Días, todos los judíos estuvieron juntos. En la lucha por la Judería Soviética, todos los judíos se reunieron. Cuando somos atacados, nos convertimos en uno sólo.
El profeta compara al Pueblo de Israel con un “rebaño de ovejas”. Como explica el Midrash, cuando una es atacada, todas reaccionan.
Las metas antes que el ego
Hay otra instancia en que la Torá se refiere a una nación en término singular. Siete semanas antes, mientras los Israelitas se acercaban al Mar Rojo, ellos miraron hacia atrás y vieron que “Egipto viajaba tras ellos” (Éxodo 14:10). Los egipcios estaban unidos en su meta de destruir al Pueblo de Israel.
En esta instancia, la unidad era negativa y destructiva. En Sinaí, la unidad llevó a la civilización del mundo. ¿Cuál es la diferencia?
Refiriéndose a la unidad de los egipcios, Rashi hace un pequeño cambio de orden. Él dice que los egipcios perseguían “con un deseo singular, y con una meta singular”.
Con los Israelitas, la metavenía primero.
Con los egipcios, el énfasis primario estaba en el deseo
Si el ego, las membresías y los asuntos privados son lo que define a las personas, entonces ellos se destruirán a sí mismos y al mundo. Mientras que si lo que unifica es una meta significativa en común de Dios y Torá, eso hará posible la visión.
Salmos 133:1-3
1!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Adonaí bendición, Y vida eterna.
Juan 17:11,
11 Y ya no estoy en el mundo; más éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. 20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les h