El domingo 16 de abril la población turca está llamada a votar en un referéndum para modificar la Constitución. El sí "Evet" otorgará sobre poderes al presidente conservador Yeçep Tayip Erdogan. Si el no "Hayir" se impone el riesgo de una nueva crisis política aumentará de manera considerable.
Son 18 enmiendas propuestas a la Constitución heredada del golpe de Estado de 1980. La más significativa es la supresión del Primer Ministro, pero también hay otra para poder disolver el Parlamento. La victoria de sí permitiría pues concentrar casi todo el poder en el presidente –en este caso Erdogan- quien podría mantenerse en el poder hasta el 2029. Esa perspectiva preocupa dentro y fuera de las fronteras del país pues reduciría el equilibrio entre los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), sin contra partes que aseguren un equilibrio democrático.
Las imágenes que difunden los medios de comunicación son impresionantes. No hay un solo rincón del país donde no aparezca la imagen de Erdogan pidiendo el voto en favor de su propuesta de referéndum. Aun así las encuestas dan un resultado muy cerrado a favor del sí, que ganaría por no más de 3 puntos de diferencia.
De acuerdo con las encuestas más recientes hay muchos votantes indecisos. No está dicho que el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) vaya a ganar, es por eso que Erdogan ha enfocado sus esfuerzos a esa franja de indecisos y redujo sus ataques verbales a quienes se oponen al referéndum.
Si el sí triunfa los cambio sólo comenzarían a operar en 2019, pero eso le permitiría mantenerse en el poder hasta el 2029. Todo un record desde la creación de la República de Turquía
El referéndum se realizará en un escenario de alta tensión política, económica y social. Tras el fallido golpe de Estado más de 47 000 personas han sido detenidas, más de 130 000 funcionarios fueron despedidos; cientos de altos mandos del ejército arrestados o igual despedidos y casi toda la prensa que critica al presidente silenciada. El estado de urgencia declarado hace 9 meses no ha sido levantado.
Erdogan ha hecho de la oposición kurda un blanco privilegiado. Califica al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) de terrorista y el HDP, principal partido pro-kurdo actúa bajo amenaza de ser ilegalizado en cualquier momento. Con una polarización social en ascenso no se debe descartar que un fracaso de cambio de la Constitución conduzca a los simpatizantes de Erdogan más radicales a acciones que deriven en una nueva crisis.
Entrevistada. Marta Tawil, investigadora del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México. especialista del Oriente Medio y de relaciones entre países latinoamericanos y Oriente Medio.