Si eres un seguidor de Jesús, prepárate para defender tu decisión de seguirlo. Estén preparados para defender su esperanza o confianza en Cristo. Tú crees que Dios murió por tus pecados y que resucitó de los muertos. ¡Eso es buenísimo! Pero no tienes que creerlo porque la Biblia lo dice, es mucho mejor que eso.
Una de las cosas más frustrantes de ser seguidor de Jesús, es que te pregunten en qué crees. Si tuvieras 15 minutos con toda su atención, se los explicarías. Pero, ¿qué pudieras decir solo en algunos segundos? ¿Cómo defiendes tu fe sin perder la cabeza?
Las iglesias raramente se meten en problemas por asuntos teológicos. Se meten en problemas por competir con diferentes agendas y por ganar poder. Eso no es lo que Jesús tenía en mente cuando emprendió su iglesia. De hecho, cuando él oró por sus seguidores, él oró que todos fueran uno. Pero, ¿a qué se parece eso?
Las decisiones de hoy se convierten en la realidad de mañana. La gente sabia entiende esto. Ellos escogen vivir como si la vida esta conectada, como si cada decisión importara. Esto es porque ellos saben que su presente se convierte en su pasado que moldea su futuro. Escucha la parte 4 de “Qué bueno que lo hice”.
A nadie le gusta estar equivocado. A nadie le gusta que le digan qué hacer. Pero insistir en que siempre tienes la razón, no es la clave para tener un buen matrimonio. Los grandes matrimonios están construidos sobre la humildad, sobre la voluntad de someterse uno a otro y someterse a Dios. Pero, ¿cómo se hace eso? Todo comienza con la oración.
Nuestra cultura dice que el valor de la vida se encuentra en todo lo que acumulamos. Pero esas cosas eventualmente se desaparecen. Todos tenemos una vida de experiencias que van a morir con nosotros a menos que seamos intencionales con la distribución de nuestra riqueza. El valor de tu vida se encuentra cuando tú compartes esas experiencias.
¿Por qué Dios no hace algo? Algunas veces, a pesar de nuestras oraciones fervientes, Dios no se muestra como nosotros quisiéramos. El cáncer no se curó, la compañía quebró, nos alcanzó el desastre. En este mensaje Lauro nos habla sobre qué debemos ver cuando se siente que a Dios se le olvidó aparecer.
Todos hemos visto a los deportistas apuntar hacia el cielo después de un gol o un touchdown. Y hemos escuchado a actores agradecer a Dios en sus premiaciones. Sabemos que Dios puede ser glorificado en nuestro éxito, pero, ¿qué acerca de nuestros momentos de debilidad? ¿Cómo podemos continuar cuando nuestras circunstancias nos derrumban y Dios parece decirnos “No”?
¿Qué haces cuando Dios se siente lejos? ¿Qué haces cuando Dios no coopera? ¿Qué hacer cuando parece que Dios llega tarde? Escucha con nosotros la primera parte de ¿Cuándo, Dios?.
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