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Hoy vemos por qué hay tanta incertidumbre sobre el futuro de las empresas de software, con la aparición de la inteligencia artificial. Veamos pros y contras.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Ayer empezamos el curso de SEO para ChatGPT, en el que aprenderemos adaptar nuestra estrategia para ganar visibilidad en entornos de inteligencia artificial.
Y ahora sí, vamos al lío. Hoy quiero hablaros de una pregunta que está en boca de todos estos días. ¿Qué va a pasar con la industria del software con la llegada de la inteligencia artificial?
Es una duda bastante lógica. Si ahora cualquiera puede pedirle a ChatGPT, Gemini o cualquier otro modelo que le genere código, automatizaciones o incluso pequeños programas, la tentación es pensar que muchos softwares dejarán de ser necesarios. Si puedo hacérmelo yo mismo, ¿para qué voy a pagar una herramienta?
Claro, si todo el mundo pensara así y dejara de comprar software, la industria tendría un problema enorme. Pero la realidad, como casi siempre, es bastante más compleja. Hay muchas variables en juego, y por eso prefiero analizar los distintos factores que están apareciendo, para que cada uno pueda formarse su propio criterio.
Para empezar, uno de los cambios más evidentes es la reducción drástica de los costes de desarrollo. Antes, para crear un software hacía falta un equipo completo: desarrolladores senior, juniors, testers… Ahora gran parte de ese trabajo se puede acelerar o automatizar con inteligencia artificial. Esto hace que los equipos puedan ser más pequeños y trabajar mucho más rápido. Desde el punto de vista de una empresa de software, eso significa mayores márgenes o más capacidad para lanzar nuevos productos.
Relacionado con esto está la aceleración del time to market. Lo que antes podía llevar un año de desarrollo ahora puede hacerse en semanas o incluso días. Yo mismo lo he vivido con algunos proyectos. Sin ir más lejos, PrestoCast es algo que, sin ayuda de la IA, probablemente me habría llevado cerca de un año desarrollar. Con las herramientas actuales lo pude sacar en aproximadamente un mes.
Otro punto importante es la democratización del desarrollo de software. Antes había una barrera de entrada muy clara: si no sabías programar, no podías crear software. Ahora esa barrera es mucho más baja. Eso permite que mucha más gente pueda lanzar productos digitales, lo cual es fantástico para los nuevos emprendedores… pero también significa más competencia para las empresas que ya estaban en el sector.
Además, la inteligencia artificial está creando nuevas categorías de producto. No solo podemos desarrollar software con IA, sino también software que utiliza IA como parte central de su funcionamiento. Esto abre todo un abanico de posibilidades: herramientas que escriben contenido, que analizan datos, que generan imágenes, que automatizan procesos… Todo un nuevo mercado que hace unos años ni siquiera existía.
A esto se suma el aumento de la productividad de los equipos técnicos. Con IA se pueden automatizar tareas repetitivas, mejorar el testing, detectar errores más rápido, generar documentación o prototipos en cuestión de horas. Todo esto permite a los desarrolladores centrarse en las partes más importantes del producto.
También estamos viendo el nacimiento de lo que podríamos llamar software “IA-first”. Igual que hace años apareció el concepto de mobile-first, ahora hay productos que ya están concebidos desde el inicio para trabajar con inteligencia artificial como núcleo del sistema. Esto cambia completamente la forma de diseñar y construir aplicaciones.
Ahora bien, no todo son ventajas. También hay algunos riesgos y desafíos.
Uno de ellos es la posible percepción de que el desarrollo de software se convierta en una “commodity”. Si la gente cree que cualquier cosa se puede hacer con ChatGPT en cinco minutos, puede parecer que el software ya no tiene tanto valor. Otra cosa distinta es que eso sea realmente cierto, pero la percepción del mercado también cuenta.
Otro punto (positivo/negativo según se mire) es la reducción de barreras de entrada. Como ahora es más fácil crear software, habrá más competidores. Y cuando aumenta la oferta, normalmente los precios tienden a bajar. Eso podría generar presión en los modelos de negocio actuales.
También existe cierta dependencia de los proveedores de inteligencia artificial. Muchas empresas están construyendo productos sobre modelos de OpenAI, Anthropic, Google o Meta. Aunque también es verdad que cada vez hay más modelos abiertos y la posibilidad de autoalojarlos, lo que reduce bastante este riesgo.
A nivel legal también hay interrogantes. Propiedad intelectual, regulación, privacidad de datos… Son temas que todavía se están definiendo y que probablemente evolucionarán bastante en los próximos años.
Otro fenómeno interesante es la velocidad de copia. Antes lanzar una funcionalidad nueva podía darte ventaja durante meses. Ahora los competidores pueden replicarla mucho más rápido gracias a la IA. Esto hace que la innovación tenga que ser constante.
Y por supuesto está el ritmo de cambio tecnológico. El stack evoluciona cada vez más rápido. Nuevos modelos, nuevas herramientas, nuevos frameworks… Mantenerse al día exige formación continua.
Con todo esto sobre la mesa, mi sensación personal es bastante positiva. Creo que la inteligencia artificial, en conjunto, va a beneficiar a la industria del software. Los pros, en mi opinión, superan claramente a los contras.
Porque que algo se pueda hacer no significa que todo el mundo vaya a hacerlo. Yo podría montarme mi propio servidor en casa en lugar de pagar hosting, pero no lo hago. Podría llevar mi contabilidad personalmente, pero prefiero externalizarla. Cada uno se dedica a lo que sabe hacer mejor.
Con el software pasará algo parecido. Habrá personas que se hagan sus propias herramientas, sí. Pero la mayoría seguirá prefiriendo pagar soluciones profesionales que ya funcionan y les ahorran tiempo y problemas.
En definitiva, estamos en un momento de muchísima incertidumbre, con muchas variables en juego. También en una época llena de oportunidades. Y como siempre ocurre con la tecnología, quienes sepan adaptarse probablemente saldrán ganando. Al menos, eso pienso yo.
Así pues, más que preguntarnos si la IA va a destruir la industria del software, deberíamos preguntarnos cómo podemos aprovecharla para construir cosas mejores, más rápido y con más valor para nuestros clientes. :)
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!
By Joan Boluda4.9
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Hoy vemos por qué hay tanta incertidumbre sobre el futuro de las empresas de software, con la aparición de la inteligencia artificial. Veamos pros y contras.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Ayer empezamos el curso de SEO para ChatGPT, en el que aprenderemos adaptar nuestra estrategia para ganar visibilidad en entornos de inteligencia artificial.
Y ahora sí, vamos al lío. Hoy quiero hablaros de una pregunta que está en boca de todos estos días. ¿Qué va a pasar con la industria del software con la llegada de la inteligencia artificial?
Es una duda bastante lógica. Si ahora cualquiera puede pedirle a ChatGPT, Gemini o cualquier otro modelo que le genere código, automatizaciones o incluso pequeños programas, la tentación es pensar que muchos softwares dejarán de ser necesarios. Si puedo hacérmelo yo mismo, ¿para qué voy a pagar una herramienta?
Claro, si todo el mundo pensara así y dejara de comprar software, la industria tendría un problema enorme. Pero la realidad, como casi siempre, es bastante más compleja. Hay muchas variables en juego, y por eso prefiero analizar los distintos factores que están apareciendo, para que cada uno pueda formarse su propio criterio.
Para empezar, uno de los cambios más evidentes es la reducción drástica de los costes de desarrollo. Antes, para crear un software hacía falta un equipo completo: desarrolladores senior, juniors, testers… Ahora gran parte de ese trabajo se puede acelerar o automatizar con inteligencia artificial. Esto hace que los equipos puedan ser más pequeños y trabajar mucho más rápido. Desde el punto de vista de una empresa de software, eso significa mayores márgenes o más capacidad para lanzar nuevos productos.
Relacionado con esto está la aceleración del time to market. Lo que antes podía llevar un año de desarrollo ahora puede hacerse en semanas o incluso días. Yo mismo lo he vivido con algunos proyectos. Sin ir más lejos, PrestoCast es algo que, sin ayuda de la IA, probablemente me habría llevado cerca de un año desarrollar. Con las herramientas actuales lo pude sacar en aproximadamente un mes.
Otro punto importante es la democratización del desarrollo de software. Antes había una barrera de entrada muy clara: si no sabías programar, no podías crear software. Ahora esa barrera es mucho más baja. Eso permite que mucha más gente pueda lanzar productos digitales, lo cual es fantástico para los nuevos emprendedores… pero también significa más competencia para las empresas que ya estaban en el sector.
Además, la inteligencia artificial está creando nuevas categorías de producto. No solo podemos desarrollar software con IA, sino también software que utiliza IA como parte central de su funcionamiento. Esto abre todo un abanico de posibilidades: herramientas que escriben contenido, que analizan datos, que generan imágenes, que automatizan procesos… Todo un nuevo mercado que hace unos años ni siquiera existía.
A esto se suma el aumento de la productividad de los equipos técnicos. Con IA se pueden automatizar tareas repetitivas, mejorar el testing, detectar errores más rápido, generar documentación o prototipos en cuestión de horas. Todo esto permite a los desarrolladores centrarse en las partes más importantes del producto.
También estamos viendo el nacimiento de lo que podríamos llamar software “IA-first”. Igual que hace años apareció el concepto de mobile-first, ahora hay productos que ya están concebidos desde el inicio para trabajar con inteligencia artificial como núcleo del sistema. Esto cambia completamente la forma de diseñar y construir aplicaciones.
Ahora bien, no todo son ventajas. También hay algunos riesgos y desafíos.
Uno de ellos es la posible percepción de que el desarrollo de software se convierta en una “commodity”. Si la gente cree que cualquier cosa se puede hacer con ChatGPT en cinco minutos, puede parecer que el software ya no tiene tanto valor. Otra cosa distinta es que eso sea realmente cierto, pero la percepción del mercado también cuenta.
Otro punto (positivo/negativo según se mire) es la reducción de barreras de entrada. Como ahora es más fácil crear software, habrá más competidores. Y cuando aumenta la oferta, normalmente los precios tienden a bajar. Eso podría generar presión en los modelos de negocio actuales.
También existe cierta dependencia de los proveedores de inteligencia artificial. Muchas empresas están construyendo productos sobre modelos de OpenAI, Anthropic, Google o Meta. Aunque también es verdad que cada vez hay más modelos abiertos y la posibilidad de autoalojarlos, lo que reduce bastante este riesgo.
A nivel legal también hay interrogantes. Propiedad intelectual, regulación, privacidad de datos… Son temas que todavía se están definiendo y que probablemente evolucionarán bastante en los próximos años.
Otro fenómeno interesante es la velocidad de copia. Antes lanzar una funcionalidad nueva podía darte ventaja durante meses. Ahora los competidores pueden replicarla mucho más rápido gracias a la IA. Esto hace que la innovación tenga que ser constante.
Y por supuesto está el ritmo de cambio tecnológico. El stack evoluciona cada vez más rápido. Nuevos modelos, nuevas herramientas, nuevos frameworks… Mantenerse al día exige formación continua.
Con todo esto sobre la mesa, mi sensación personal es bastante positiva. Creo que la inteligencia artificial, en conjunto, va a beneficiar a la industria del software. Los pros, en mi opinión, superan claramente a los contras.
Porque que algo se pueda hacer no significa que todo el mundo vaya a hacerlo. Yo podría montarme mi propio servidor en casa en lugar de pagar hosting, pero no lo hago. Podría llevar mi contabilidad personalmente, pero prefiero externalizarla. Cada uno se dedica a lo que sabe hacer mejor.
Con el software pasará algo parecido. Habrá personas que se hagan sus propias herramientas, sí. Pero la mayoría seguirá prefiriendo pagar soluciones profesionales que ya funcionan y les ahorran tiempo y problemas.
En definitiva, estamos en un momento de muchísima incertidumbre, con muchas variables en juego. También en una época llena de oportunidades. Y como siempre ocurre con la tecnología, quienes sepan adaptarse probablemente saldrán ganando. Al menos, eso pienso yo.
Así pues, más que preguntarnos si la IA va a destruir la industria del software, deberíamos preguntarnos cómo podemos aprovecharla para construir cosas mejores, más rápido y con más valor para nuestros clientes. :)
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!

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