El congresista republicano por Florida Carlos Giménez advirtió que las políticas migratorias impulsadas desde sectores extremistas están generando un fuerte rechazo entre votantes hispanos y podrían tener consecuencias graves en las próximas elecciones, además de afectar la economía y la seguridad nacional.
Giménez reiteró su respaldo a una política migratoria firme, que incluya el cierre de la frontera y la deportación de criminales, miembros de pandillas y personas con órdenes finales de deportación. Sin embargo, fue enfático en que esas medidas no deben extenderse a personas que llevan años en Estados Unidos, trabajan, pagan impuestos y no han cometido delitos.
“Cerrar la frontera y deportar criminales es lo correcto. Pero ir más allá de eso, persiguiendo a personas que han contribuido a este país durante años, no es correcto ni moral ni políticamente”, afirmó el congresista.
El legislador subrayó que su propuesta no constituye una amnistía, ya que no ofrece un camino automático a la ciudadanía ni permite saltarse los procesos legales establecidos.
“Amnistía es ponerse delante de quienes hicieron las cosas bien. Lo que proponemos es que estas personas salgan a la luz, trabajen legalmente, paguen impuestos y, si desean ser ciudadanos, vayan al final de la fila de su país de origen”, explicó.
Giménez también se refirió a decisiones recientes de tribunales federales en Washington y del Noveno Circuito de Apelaciones, que determinaron que el Ejecutivo violó la ley al retirar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a ciudadanos de Haití y Venezuela, señalando que esa facultad corresponde al Congreso.
El congresista destacó que los fondos para ICE y otras agencias relacionadas con inmigración están garantizados hasta 2028, por lo que cualquier intento de limitar recursos para operaciones de deportación afectaría solo a políticas extremas y no a la labor esencial de protección y seguridad. Asimismo, subrayó la importancia de mantener la identidad protegida de los agentes, comparando la labor de ICE con policías encubiertos que necesitan cubrir su identidad para protegerse y cumplir con la ley.
“Hay mucha gente que necesita ser deportada: criminales y personas con órdenes finales de deportación. Esa es la función de ICE y seguirá siendo su trabajo”, señaló Giménez.
El legislador reconoció la existencia de divisiones internas dentro de la administración federal sobre el manejo del tema migratorio y confirmó que él y otros congresistas hispanos tienen programada una reunión con la Casa Blanca para discutir un plan de acción concreto.
Giménez advirtió además sobre las implicaciones a futuro de un triunfo demócrata:
“Si los demócratas ganan en noviembre y después ganan la presidencia en 2028, vamos a ver el mismo caos en la frontera. Abrirán las fronteras y tendremos millones y millones de personas entrando al país”, concluyó.
Finalmente, rechazó categóricamente la idea de deportar a millones de inmigrantes indocumentados.
“Hablar de deportar 20 millones de personas es una locura. Eso destruiría la economía del país. Estados Unidos necesita a esos trabajadores”, concluyó.