Está el que le encanta tener detalles técnicos de todo, de los megapíxeles de las cámaras o de las pulgadas de las llantas de los coches. Hasta el número de calorías de la lechuga. Está el adicto a las rebajas y promociones. Es un individuo consumidor que le sube la dopamina si pilla un chollo.
Pero ahora vamos a otra: el turismo, consumo especial de verano. Las playas llenas de desechos, la basura por las calles, hasta en los portales. Un olor nauseabundo. Ruidos, música, escándalos? Y no se puede hacer nada.
Me quedo estupefacto cuando veo las imágenes en televisión de algunas despedidas de solteros. Ahora está de moda el hacer el ridículo con disfraces esperpénticos y con manifestaciones explosivas de supuesto gozo (gritos, risotadas, saltos y brincos, caras desencajadas por el alcohol?).
Toda la vida he conocido el sucedáneo de chocolate. Es decir, imitación de peor calidad que el original. En realidad, hoy en día, podría ser que ni siquiera fuera chocolate. Con que se pareciera, podría valer. Porque hoy parece que vale casi todo. Y como los escrúpulos parecen disminuir con las ganancias, pues no tenemos nada que hacer.
Si usted descongela cierto tipo de gambas, se encontrará con que hace un rato había el doble. Las gambas han encogido. Parece que se han derretido hasta casi desaparecer. Y eso que la bolsa era enorme. Parecía que nos íbamos a poner las botas de gambas y, al final, no va a quedar ni para una tapa.
Cada vez lo queremos todo más barato. Y es que para el que paga todo es caro y para el que cobra todo es barato. Y con la competencia, que es buena de por sí, los precios tienden a ser cada vez más bajos. Para sobrevivir, un productor tiene que producir más barato.
Todos los días hay noticias del medio ambiente. Buenas y malas. La buena noticia es que un emprendedor indonesio ha creado unas bolsas de almidón de yuca que se convierten en comida para los peces si acaban accidentalmente en el mar.
¿De dónde vienen exactamente las cosas que comemos? Llego a pensar que es mejor no pensar. Ahora resulta que cosas como la miel que pone que es miel española no tiene porqué ser miel española aunque lo ponga. Y eso parece legal. Debe serlo.
Vamos a ver. No entiendo nada. Se está montando una red logística de almacenaje, transporte y distribución que no es rentable. Ni parece agradar a casi nadie. Pues somos tontos y de remate. No lo digo yo, lo dice el presidente de la súper-cadena española que ustedes ya saben y que es el presidente.
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