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Entrenar con pesas es, sin duda, una de las mejores actividades que puedes realizar para mejorar tu salud y composición corporal. Sin embargo, existe una realidad que muchos ignoran: entrenar sin una técnica adecuada o elegir ejercicios con un perfil de riesgo elevado puede provocar lesiones crónicas.
Muchas de las molestias que hoy ignoras en el gimnasio pueden enquistarse con el paso de los años. Especialmente si superas los 40 años y has sido una persona sedentaria, es fundamental entender que el objetivo no es solo entrenar duro, sino entrenar de forma inteligente.
En este artículo, analizamos 5 ejercicios que suelen ser el origen de numerosas lesiones y te propongo alternativas más seguras y eficientes para proteger tus articulaciones.
La edad no es una excusa para dejar de entrenar, pero sí un factor para ajustar nuestras limitaciones. Si nunca has practicado deporte o has sido muy sedentario, tu estructura articular puede no estar lista para ciertos movimientos complejos.
El principio básico que debemos aplicar es el de riesgo-beneficio: si un ejercicio te ofrece un beneficio limitado pero pone en peligro la integridad de tus hombros, rodillas o espalda, es momento de cambiarlo por una opción más segura.
Es un clásico en muchos gimnasios, pero es uno de los ejercicios que más compromete la salud de tus hombros. Al elevar la barra hacia el mentón con los codos apuntando al cielo, fuerzas una rotación interna que sobrecarga el supraespinoso y el infraespinoso, que son músculos pequeños y vulnerables.
Cualquier movimiento que implique desplazar una carga por detrás de la cabeza requiere una movilidad de hombro excepcional que, a los 40 años, rara vez se posee. Los presses tras nuca comprimen el espacio articular del hombro, aumentando la probabilidad de impingement (pinzamiento).
El press militar de pie es un ejercicio exigente que, de nuevo, choca con las limitaciones de movilidad en la columna torácica y los hombros. Si al intentar hacer el gesto pegado a una pared (talones, glúteos, espalda y cabeza en contacto) no logras tocar la pared con el dorso de la mano teniendo el brazo estirado sobre la cabeza, estás forzando una articulación que no está preparada para este ejercicio.
No me malinterpretes: la sentadilla con barra es un ejercicio increíble, pero si eres principiante o tienes más de 40 años, el riesgo técnico de la barra libre suele superar al beneficio.
Más que un ejercicio de gimnasio, este es un comportamiento común: llegar a los 40 años, querer ponerse en forma y lanzarse a una carrera de 10K o eventos tipo Hyrox sin haber corrido nunca antes.
No se trata de alarmar, sino de ser estratégicos. El entrenamiento debe ser una herramienta para mejorar tu calidad de vida, no para acumular lesiones y vivir dependiendo de un fisioterapeuta.
Origen
By Luis Carballo4.5
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Entrenar con pesas es, sin duda, una de las mejores actividades que puedes realizar para mejorar tu salud y composición corporal. Sin embargo, existe una realidad que muchos ignoran: entrenar sin una técnica adecuada o elegir ejercicios con un perfil de riesgo elevado puede provocar lesiones crónicas.
Muchas de las molestias que hoy ignoras en el gimnasio pueden enquistarse con el paso de los años. Especialmente si superas los 40 años y has sido una persona sedentaria, es fundamental entender que el objetivo no es solo entrenar duro, sino entrenar de forma inteligente.
En este artículo, analizamos 5 ejercicios que suelen ser el origen de numerosas lesiones y te propongo alternativas más seguras y eficientes para proteger tus articulaciones.
La edad no es una excusa para dejar de entrenar, pero sí un factor para ajustar nuestras limitaciones. Si nunca has practicado deporte o has sido muy sedentario, tu estructura articular puede no estar lista para ciertos movimientos complejos.
El principio básico que debemos aplicar es el de riesgo-beneficio: si un ejercicio te ofrece un beneficio limitado pero pone en peligro la integridad de tus hombros, rodillas o espalda, es momento de cambiarlo por una opción más segura.
Es un clásico en muchos gimnasios, pero es uno de los ejercicios que más compromete la salud de tus hombros. Al elevar la barra hacia el mentón con los codos apuntando al cielo, fuerzas una rotación interna que sobrecarga el supraespinoso y el infraespinoso, que son músculos pequeños y vulnerables.
Cualquier movimiento que implique desplazar una carga por detrás de la cabeza requiere una movilidad de hombro excepcional que, a los 40 años, rara vez se posee. Los presses tras nuca comprimen el espacio articular del hombro, aumentando la probabilidad de impingement (pinzamiento).
El press militar de pie es un ejercicio exigente que, de nuevo, choca con las limitaciones de movilidad en la columna torácica y los hombros. Si al intentar hacer el gesto pegado a una pared (talones, glúteos, espalda y cabeza en contacto) no logras tocar la pared con el dorso de la mano teniendo el brazo estirado sobre la cabeza, estás forzando una articulación que no está preparada para este ejercicio.
No me malinterpretes: la sentadilla con barra es un ejercicio increíble, pero si eres principiante o tienes más de 40 años, el riesgo técnico de la barra libre suele superar al beneficio.
Más que un ejercicio de gimnasio, este es un comportamiento común: llegar a los 40 años, querer ponerse en forma y lanzarse a una carrera de 10K o eventos tipo Hyrox sin haber corrido nunca antes.
No se trata de alarmar, sino de ser estratégicos. El entrenamiento debe ser una herramienta para mejorar tu calidad de vida, no para acumular lesiones y vivir dependiendo de un fisioterapeuta.
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