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Tal vez tengas la habilidad de averiguar si un texto ha sido o no escrito por uno de tus autores favoritos, por una amistad o un pariente a quien conozcas bien. Quizá por la familiaridad y cercanía con él o ella, hayas aprendido de manera inconsciente su estilo de expresarse y seas ahora capaz de adivinar si es autor o autora de un texto concreto. Si posees esta habilidad, estás empleando de forma natural, quizá sin saberlo, una rama del análisis lingüístico llamada la estilometría.
El interés por estudiar los efectos de la vida en el espacio sobre el funcionamiento del riñón adquirió mayor relevancia gracias a un episodio en el que un astronauta ruso sufrió un grave cólico nefrítico en el transcurso de una misión. La misión casi tuvo que ser abortada, pero, afortunadamente, el cálculo renal pudo abandonar la uretra solo unos instantes antes de que se iniciara el descenso urgente hacia la Tierra. Al margen de su función en el filtrado de la sangre y la generación de orina, los riñones son órganos críticos para regular la presión sanguínea y la reabsorción, cuando es necesario, de agua y de sodio desde la orina que ellos han ayudado a formar. Algunos estudios han revelado una disminución de la formación de orina por los astronautas en el espacio.
¿Qué es esto de la guerra de semen? Se trata de una competición defensiva, en la que un semen depositado en una hembra se defiende de otro semen que pueda llegar al mismo sitio con posterioridad. El semen del chimpancé, tras ser eyaculado en bastante cantidad, tiene la propiedad de solidificarse en el interior de la vagina de la hembra cubierta impidiendo el paso a otro que venga después. Esta propiedad no la posee en tan alta medida el semen del hombre, y en absoluto el semen del gorila. Cabe preguntarse ¿por qué estas diferencias tan notables en las propiedades del semen de especies tan relacionadas? Un inicio de respuesta a esta pregunta lo encontramos al analizar el comportamiento sexual de chimpancés, humanos y gorilas. Hoy Jorge Laborda comenta lo que se ha averiguado sobre las guerras de semen durante las últimas décadas.
El resveratrol es una sustancia presente en el vino tinto, conocida por sus efectos beneficiosos para la salud, como la protección contra el cáncer y la aterosclerosis. Hace más de dos décadas se descubrió que las levaduras cultivadas en presencia de resveratrol pueden vivir hasta un 70% más que las cultivadas en su ausencia. Esto hizo pensar que el resveratrol podría ser un buen candidato para fabricar píldoras de la juventud. Sin embargo, antes de avanzar en esa dirección, era necesario comprobar si funcionaba igual en la especie humana. Las múltiples investigaciones realizadas hasta ahora no han dejado claro si el resveratrol ejerce algún efecto sobre la longevidad en animales tan complejos como los humanos. La evidencia acumulada indica que puede tener efectos beneficiosos para la salud, pero no parece que alargue la vida.
En 1964, los científicos Anthony Epstein, Bert Achong y Yvonne Barr publicaron el descubrimiento de un virus que lleva el nombre de dos de ellos, y se denomina el virus de Epstein–Barr. Al parecer Epstein y Barr fueron los que lo descubrieron, mientras que Achong fue solo determinante para el estudio de este virus mediante microscopía electrónica. El virus de Epstein–Barr supone un hito en la historia de la biomedicina, al ser el primero del que se demostró que causaba cáncer en los seres humanos. Estudios posteriores revelaron algunos hechos sorprendentes del virus Epstein–Barr, como, por ejemplo, que infecta a más del noventa por ciento de la población humana ¿Por qué entonces no estamos convalecientes?
Hace más de dos décadas, se describió una insospechada relación entre la insulina y los receptores de la familia de la insulina y la formación de los testículos durante el desarrollo embrionario. La relación entre el gen Sry, necesario para el desarrollo de los testículos, y los receptores de la familia de la insulina levantaba más incógnitas de las que desvelaba. Hoy se sabe que el gen Sry produce una proteína que controla el funcionamiento de ciertos genes, activando solo aquellos que desencadenan la producción de otras proteínas a partir de la información contenida en ellos. Esta compleja relación aún no ha revelado por qué un receptor de la insulina es necesario para la formación de los testículos durante el desarrollo.
Las defensas del sistema inmunitario luchan siempre “en casa”. Luchar contra un invasor de tu domicilio sin que este resulte dañado en exceso requiere unas estrategias de combate que no son las mismas que luchar contra ese enemigo en campo abierto. El sistema inmunitario, a lo largo de la evolución, ha tenido que aprender a defendernos del continuo ataque de microorganismos y parásitos, y ha debido hacerlo utilizando las armas más exquisitas, pero menos poderosas posibles, es decir, aquellas que atacan al enemigo donde esté sin dañar por ello, o dañando lo menos posible, otros lugares del organismo en los que no se encuentre. En otras palabras, los sistemas inmunitarios que han conseguido una defensa eficaz con menor nivel de daño colateral son los que han sido seleccionados a lo largo de la evolución.
Hace ya muchos años, estuvo de moda, entre muchas otras frivolidades paranormales, el misterio del Triángulo de las Bermudas. Los vértices de este triángulo se sitúan en el sur de Florida, Puerto Rico y las islas Bermudas. El Triángulo saltó a la fama al final de los años 60, debido al elevado número de desapariciones de barcos y de aviones que históricamente se habían producido cuando atravesaban la zona. Como para todos los misterios que saltan a los medios de comunicación, el método científico se pone en marcha para intentar resolverlos, y se emiten hipótesis que luego deben probarse o desmentirse. Una de esas hipótesis señala a la liberación brusca de metano del fondo oceánico como culpable, un fenómeno que bien podría estar conectado con ciertas extinciones masivas del pasado.
¿Por qué existen seres enormes como las ballenas y seres enanos como los mosquitos? La respuesta a esta pregunta tiene que ser compatible con la evolución y también con las leyes de la física y de la química que rigen el Universo. Sabemos es que una vez un tipo de organismo se ha adaptado a un nicho o a un tipo de vida, es decir, una vez un organismo se convirtió en un insecto, un ave o un mamífero, utilizó determinadas soluciones para resolver los problemas de la vida cotidiana. Así, utilizó una determinada manera de alimentarse, de respirar, de desplazarse. Esto, junto con las leyes de la física y de la química, determinan que cada tipo de animal tenga unos límites superior e inferior de talla determinados.
Investigaciones realizadas a lo largo de los últimos años han permitido identificar dianas terapéuticas para la obesidad. Como sabes, una diana terapéutica es un blanco de actividad de algún tipo de fármaco que, al actuar sobre dicho blanco, revierte los efectos perniciosos que pueda tener dicha diana, o estimula sus efectos beneficiosos. Gracias a la identificación de estas dianas terapéuticas para la obesidad se han podido generar fármacos que las modulan y que hoy se encuentran aprobados o en vías de aprobación por la agencia americana o europea del medicamenta. Las FDA y EMA, respectivamente.
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