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Los terremotos no solo sacuden la superficie terrestre: también pueden modificar, aunque de forma minúscula, la velocidad de rotación de nuestro planeta. Al redistribuir enormes cantidades de masa, pueden acortar o alargar el día en apenas unos microsegundos. El terremoto de Sumatra de 2004, por ejemplo, habría reducido su duración alrededor de 6,8 microsegundos. Sin embargo, estos cambios no se miden directamente, sino que se calculan mediante modelos. Además, mareas, vientos, corrientes oceánicas y movimientos internos de la Tierra producen variaciones aún mayores. En este Quilo Vintage, Jorge Laborda recupera un artículo escrito hace más de veinte años para revisar sus afirmaciones y explicar cómo la ciencia mide hoy, con extraordinaria precisión, la rotación de nuestro planeta.
Durante décadas, la destrucción de la capa de ozono se ha relacionado principalmente con los CFC y otros compuestos fabricados por el ser humano. Sin embargo, la naturaleza también libera sustancias capaces de destruir ozono. Una investigación internacional revela que estos compuestos naturales, procedentes sobre todo de los océanos, desempeñan un papel más importante de lo esperado y pueden influir en la recuperación del ciclo natural del ozono antártico. Julián Villamayor, investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera del CSIC, explica cómo actúan estos halógenos, por qué bromo y yodo son especialmente eficaces y cómo incorporarlos a los modelos permitirá comprender mejor la evolución futura de la capa de ozono.
En este episodio de Ciencia Fresca exploramos dos investigaciones que invitan a contemplar con cautela las nuevas tecnologías y los tesoros del pasado. Ángel Rodríguez Lozano explica un experimento con 477 adultos que demuestra cómo una inteligencia artificial conversacional puede inspirar confianza cuando se expresa de manera humana, aunque proporcione información falsa. Los resultados revelan que no basta con ofrecer una herramienta de verificación: hay que utilizarla. Después, Jorge Laborda nos lleva hasta Herculano, donde numerosos papiros carbonizados por el Vesubio conservan textos desconocidos. Los investigadores han fabricado rollos experimentales con tintas que contienen plomo y han conseguido leerlos sin abrirlos mediante rayos X, tomografía y despliegue virtual. Estos modelos ayudarán a recuperar las palabras ocultas en los papiros auténticos.
Hoy viajamos hasta Fobos, una enigmática luna de Marte, irregular, cubierta de cráteres y con una gravedad tan débil que allí las cosas no se comportan como estamos acostumbrados en la Tierra. El polvo y los fragmentos de roca que cubren su superficie, conocidos como regolito, pueden desplazarse siguiendo caminos inesperados, condicionados no solo por la gravedad, sino también por la rotación y las fuerzas de marea ejercidas por Marte. Nuestra invitada en Hablando con Científicos, Isabel Herreros, investigadora del Centro de Astrobiología, ha elaborado junto a Sébastien Charnoz un atlas que permite reconstruir esos caminos invisibles por los que puede viajar el regolito. Un mapa que puede ser de gran ayuda para la misión MMX, que estudiará Fobos, recogerá muestras de su superficie y las traerá a la Tierra.
El bisonte estuvo cerca de desaparecer tanto en Europa como en América, pero programas de conservación permitieron recuperar sus poblaciones. Su historia evolutiva, sin embargo, comenzó hace unos tres millones de años en Asia y alcanzó una gran diversidad durante el Pleistoceno. Especies como Bison menneri, Bison schoetensacki y el bisonte estepario ocuparon extensas regiones de Eurasia. Este último cruzó Beringia y originó los bisontes americanos, entre ellos el gigantesco Bison latifrons y Bison antiquus. Adaptados a distintos ambientes, estos animales convivieron con grandes depredadores y fueron cazados por humanos. De aquella diversidad sobreviven actualmente solo dos especies: el bisonte europeo y el americano.
La confianza en los demás es esencial para las relaciones humanas, pero ¿qué mecanismos biológicos influyen en ella? Hace veinte años, Jorge Laborda comentó un estudio que sugirió que la oxitocina, una pequeña hormona implicada en el parto, la lactancia y los vínculos sociales, aumentaba nuestra disposición a confiar en desconocidos. Sin embargo, investigaciones posteriores pusieron en duda que este efecto fuera general. Ahora, Jorge vuelve a hablar del tema comentando cómo nuevos experimentos realizados con mayor rigor revelan una realidad más matizada: la oxitocina parece aumentar la confianza especialmente en hombres con una baja predisposición inicial a confiar y cuando interactúan de forma anónima con desconocidos. Curiosamente, la hormona no aumenta la generosidad de quienes reciben la confianza. Estos resultados muestran cómo la ciencia revisa y afina sus conclusiones a medida que aparecen nuevas evidencias.
Una imagen que se ha hecho viral muestra un campo repleto de estrellas rodeando un enorme espacio oscuro y, en su centro, la diminuta imagen de una supuesta galaxia. Junto a ella, suele haber una afirmación que hemos convertido en pregunta: ¿Está la Tierra atrapada en un gigantesco vacío cósmico? La imagen llamó la atención de Raúl González Díaz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y nuestro invitado hoy en Hablando con Científicos. La supuesta cavidad existe y se llama Barnard 68, pero la galaxia ha sido añadida y la interpretación es un sinsentido. A partir de este engaño visual, Raúl nos invita a ver la realidad e iniciar un fascinante viaje que nos llevará desde el nacimiento de las estrellas hasta la estructura a gran escala del Universo y los vacíos cósmicos. También conoceremos sus investigaciones sobre el gas ionizado de las galaxias y la búsqueda de las huellas de las primeras estrellas que iluminaron el Universo.
Los neandertales desaparecieron hace unos 42.000 años, pero parte de su ADN continúa presente en los humanos actuales. Un nuevo estudio analiza una variante neandertal del gen que fabrica el receptor de la hormona del crecimiento y revela que una pequeña modificación aumenta la intensidad de la señal que esta hormona transmite a las células. En personas que conservan esta herencia genética, la variante se asocia con una talla ligeramente mayor, más masa muscular y algunos rasgos de la mandíbula y los dientes que recuerdan a los neandertales. ¿Pudo esta mayor capacidad de crecimiento contribuir a su robustez? ¿Y representar también un coste energético en épocas de escasez? Jorge Laborda explica los resultados y explora sus posibles implicaciones evolutivas.
Nuestro ADN contiene millones de variantes genéticas. Casi todas son inofensivas, pero entre ellas puede esconderse la responsable de una enfermedad. ¿Cómo encontrarla? Francisco Sánchez Sánchez, investigador del Laboratorio de Genética Médica de la Universidad de Castilla-La Mancha, compara su trabajo con el de un detective que busca una aguja en un inmenso pajar lleno de agujas. En esta conversación descubrimos cómo la genética, la bioinformática y los experimentos de laboratorio permiten identificar al verdadero “culpable”. Un fascinante caso relacionado con el gen BTD muestra, además, por qué acertar en el diagnóstico puede cambiar la vida de un paciente y abrir la puerta a un tratamiento. Hablamos de enfermedades raras, medicina de precisión y de los detectives que investigan nuestros genes.
Las nuevas recomendaciones nutricionales de Estados Unidos proponen aumentar considerablemente el consumo de proteínas, pero Jorge Laborda analiza investigaciones que invitan a matizar esa idea. La cantidad óptima podría depender de la edad, la actividad física, el estado de salud e incluso de nuestros genes. La nutrición del futuro quizá tenga que ser mucho más personalizada. Por su parte, Ángel Rodríguez nos lleva en un viaje hacia el corazón de nuestro planeta. A miles de kilómetros bajo nuestros pies, un océano de hierro líquido genera el campo magnético que protege la Tierra. Nuevas investigaciones sobre la temperatura, edad, composición y movimiento del núcleo están cambiando nuestra visión de esa gigantesca dinamo y podrían resolver un misterio: cómo consiguió funcionar durante miles de millones de años antes de que existiera el núcleo interno sólido. Dos investigaciones sorprendentes en una nueva entrega de Ciencia Fresca.
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