En el Radar Empresarial de hoy ponemos el foco en Ferrari, que sufre fuertes caídas en la bolsa europea después de presentar anoche su primer automóvil totalmente eléctrico. El modelo, denominado “Luce”, palabra italiana que significa luz, no ha conseguido iluminar el ánimo de los inversores. Las acciones del fabricante llegan a desplomarse cerca de un 7% tras una jornada previa marcada por el entusiasmo, en la que los títulos avanzaron casi un 3%. Sin embargo, la acogida inicial del mercado parece bastante más fría de lo esperado.
El nuevo vehículo destaca por combinar electrificación y un enfoque más práctico dentro de la marca italiana. Además de convertirse en el primer Ferrari eléctrico, también es apenas el segundo modelo de cinco puertas de la firma, junto al Purosangue. Está orientado a clientes con perfil familiar, gracias a un maletero de 600 litros y un habitáculo más espacioso. Aun así, continúa siendo un producto exclusivo, ya que su precio inicial alcanza los 550.000 euros. Su autonomía ronda los 500 kilómetros e incorpora sonidos artificiales para recordar la experiencia tradicional de conducción.
La llegada de este automóvil representa un cambio profundo en la filosofía de Ferrari. Hace apenas una década, pensar en un coche eléctrico dentro de la compañía parecía impensable. En 2016, el entonces consejero delegado, Sergio Marchionne, llegó a describir esa posibilidad como algo “casi obsceno”. Para él, uno de los elementos irrenunciables de la marca era el rugido característico de sus motores, difícil de trasladar a un vehículo impulsado por baterías. Con el paso de los años, la visión interna evolucionó y el actual director ejecutivo, Benedetto Vigna, terminó impulsando definitivamente el proyecto.
Por ahora, la estrategia no termina de convencer a los inversores y contrasta con la tendencia de fabricantes como Honda Mercedes Ford Stellantis o Volvo que mantienen su apuesta por la combustión aunque el segmento crece en China e India todavía.