El 2025 no empieza de la mejor manera para CrowdStrike. La compañía de ciberseguridad, cuyos fallos provocaron miles de retrasos en infinidad de vuelos, presentó el miércoles unos resultados que decepcionaron al mercado. La tecnológica tuvo un beneficio por acción que provocó caídas del 6% en sus acciones. Las previsiones para 2025 tampoco son halagüeñas. CrowdStrike anunció un beneficio por acción de 3,33 y 3,45 dólares, por debajo de los 4,42 previstos por el mercado.
CrowdStrike saltó a nuestro radar el 21 de julio del año pasado. Un fallo en cadena, que afectó también a Windows y a su plataforma de IA Azure provocó una reacción multitudinaria que afectó a numerosos bancos y sobre todo a aerolíneas. Sus redes corporativas colapsaron, provocando miles de retrasos en vuelos. La firma de ciberseguridad aseguró ese día, en múltiples ocasiones, que no fue un hackeo y sí un enorme fallo de seguridad. Las máquinas de los aeropuertos se quedaron en estado continúo de reinicio y provocaron las pesadillas de miles de empleados y controladores aéreos con la temida “pantalla azul”. Pero no era la primera vez que le pasaba a la compañía.
En 2014, un grupo de hackers aprovechó una brecha en la seguridad de Sony Pictures, que utilizaba entonces los servicios de CrowdStrike y consiguieron acceder a datos confidenciales de la empresa japonesa. George Kurtz, CEO de CrowdStrike, advirtió el martes a la CNBC que los ataques de los hackers solo van a ir a peor, ya que como reconoció a la cadena, la rapidez con la que atacan es cada vez mayor. En la presentación de resultados, Kurtz indicó que están “viendo un fuerte impulso en nuestros negocios de gestión de información y eventos de seguridad de próxima generación”. Aunque viendo sus pobres resultados y el fallo masivo de seguridad, ¿Qué futuro tiene la compañía?
George Kurtz, ex trabajador de McAffee, fundó la empresa de ciberseguridad CrowdStrike en 2012. El fallo informático multitudinario tuvo también una historia curiosa. La compañía aerolínea SouthWest fue de las pocas que se salvó de la quema al usar el mismo sistema operativo Windows que llevaba usando los últimos 32 años. Al no actualizar nunca el sistema, sus aviones operaron con toda normalidad.