En la guerra hay batallas que se recuerdan porque fueron victorias, y hay batallas que se recuerdan porque cambiaron la historia. Arras, librada el 21 de mayo de 1940, pertenece firmemente a la segunda categoría, ya que constituye uno de los episodios más destacados en la historia del Regimiento Real de Tanques.
Sobre el papel, el ataque británico en Arras fue un fracaso. No alcanzó ninguno de sus principales objetivos operacionales, sufrió grandes pérdidas y terminó en retirada. Sin embargo, sin él, la historia de la Segunda Guerra Mundial podría haber sido muy diferente. Arras compró un recurso precioso: tiempo. Y en la guerra, el tiempo puede ser el bien más valioso de todos.