Conocemos el método del plato como tal: 50% verduras, 25% cereales integrales y 25% proteínas de calidad. Pero ¿debe ser siempre así?
En realidad, no. Podemos variar estas proporciones en función de nuestro objetivo dietético, teniendo como objetivo final comer en base a ese plato como tal, siguiendo así una alimentación saludable.
Por lo tanto, si tenemos un objetivo de pérdida de peso es probable que nuestro porcentaje de hidratos baje y suba el de verduras.
Del mismo modo, si nuestro objetivo es la ganancia muscular, podemos aumentar el 25% de las proteínas y reducir el de verduras, aunque eso nos parezca menos adecuado.
Siempre debes seguir una pauta personalizada y adaptada a ti, en función también de tu objetivo.