El estreñimiento funcional -aquel que no es un síntoma o consecuencia de una enfermedad- se relaciona con nuestro estilo de vida. Por ello, a través de la modificación de hábitos relacionados con la alimentación, actividad física y otras conductas, podemos conseguir mejorarlo.
Recomendaciones principales:
- Aumento del consumo de fibra (25-30g/día).
- Ingesta óptima de líquidos (1,5-2L/día). Puede potenciar el efecto de la fibra y reducir sus efectos secundarios.
- Evitar el sedentarismo. Realizar ejercicio físico de forma regular.
- Rutina y horario para ir al baño. Evitar la contención cuando
aparezca la necesidad.
Alimentos recomendados:
- Verduras: al menos 2 raciones al día. Espárragos, alcachofas, puerro, cebolla...
- Frutas: al menos 3 raciones al día. Consumir con piel (lavar muy bien). Ciruelas, kiwi, frambuesas, arándanos etc. Incluir frutas secas (ciruela pasa).
- Legumbres: Al menos 3 raciones a la semana. Garbanzos, guisantes, alubias, lentejas, soja etc.
- Cereales integrales o de grano entero. Arroz integral, trigo integral, centeno integral etc. Pan 100% integral.
- Semillas (lino, psyllium) y frutos secos. Añadir al yogur, sopa, cremas etc.
- 1,5-2 L de líquidos Ingesta adecuada de líquidos: agua, caldos e infusiones sin azúcar.
- Lácteos fermentados: yogur y kéfir sin endulzar. Otros alimentos fermentados sin pasteurizar ni endulzar: chucrut, kombucha.
- Cereales, legumbres y tubérculos cocinados y enfriados en el frigorífico fríos. No superar los 130oC si se consumen calientes.
- Grasas de calidad: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos, pescado azul etc.
También es importante evitar el consumo de ultraprocesados: cereales refinados, galletas, bollería, preparados cárnicos etc.