En el Radar Empresarial de hoy nos centramos en el efecto económico que genera la Copa del Rey de baloncesto, un torneo que en apenas cuatro días reúne a miles de aficionados y ocho equipos que luchan por alzarse con el trofeo. La edición de 2026 tuvo como protagonista al Kosner Baskonia, que rompió una racha de 15 años sin ganar este campeonato al vencer al Real Madrid en una final memorable. Este triunfo no solo marca un hito deportivo, sino que también resalta la capacidad de este evento para atraer la atención y el entusiasmo de la afición española, consolidándose como uno de los momentos más destacados del calendario de baloncesto nacional.
Más allá de la competición, la Copa del Rey representa un importante motor económico para la ciudad anfitriona, que en 2026 fue Valencia, y que repetirá como sede el próximo año. Antes de comenzar el torneo, se estimaba que podría generar alrededor de 25 millones de euros, superando cifras históricas de otras ciudades, como Málaga, que en 2014 alcanzó más de 20 millones. Hoteles, restaurantes y comercios locales son los principales beneficiarios del flujo masivo de visitantes y del ambiente festivo que acompaña al evento, impulsando la economía de manera directa durante esos días.
Además de los ingresos para la ciudad, los equipos también obtienen beneficios económicos por participar. Aunque no se han publicado cifras oficiales recientes, se estima que el campeón se lleva alrededor de 50.000 euros. A esto se suman los ingresos de la ACB procedentes de DAZN, que pagó 14 millones de euros por los derechos de emisión de los partidos de las tres próximas temporadas, incluyendo los de la Copa del Rey. En 2024, los patrocinadores aportaron aproximadamente 68 millones de euros, lo que demuestra la magnitud financiera que rodea a este torneo y su capacidad de generar retornos significativos en múltiples frentes.
La elección de Valencia como sede se debe en parte a las inversiones estratégicas del presidente del equipo, Juan Roig. Su proyecto de ciudad deportiva, L’Alqueria del Basket, con un coste de 18 millones de euros, ofrece instalaciones de primer nivel con 13 pistas, gimnasio, servicios médicos y salas de estudio para los jóvenes talentos. A esto se suma el moderno Roig Arena, con capacidad para más de 15.000 espectadores, tecnología avanzada y zonas de ocio que recuerdan a la NBA, consolidando a Valencia como un epicentro de baloncesto en Europa y elevando el atractivo del torneo tanto para aficionados como para patrocinadores.