68º “LA OSCURIDAD QUE NO PERDONA”
El viento arrastra promesas rotas
por plazas vacías y puentes sin pasos,
los discursos son espejismos,
las sonrisas, máscaras de mármol.
la burla al pobre teje metáforas de humo y oro,
el triste siente la ironía de la vida
que castiga a los que olvidan su propio reflejo,
y el loco coloca su mirada severa
sobre la indiferencia de los poderosos.
El poder se olvida y cambia la historia a su antojo
mientras cada niño que llora por hambre,
cada anciano suspira enfermo en soledad,
es un testimonio de la injusticia que se multiplica.
La ciudad grita en barro y polvo, cadáveres sobre raíles,
pero también en la nobleza de quienes sostienen
el trabajo cotidiano, la vida que ellos ignoran y sus muertes,
la sombra pesa, aunque el corazón resista y sus mentes se pudran.
Cada calle olvidada es un poema de resistencia,
cada gesto solidario, un himno contra la indiferencia.
y mientras ellos duermen en sus torres creyéndolas seguras,
el pueblo aprende a luchar con manos vacías,
a soñar con justicia en medio de la noche,
y a mantener viva la llama de la esperanza.
Quien olvida, pierde; quien recuerda, vence,
la responsabilidad no se delega;
el que olvida al pueblo olvida su propia humanidad,
cuando la era es verde, el cielo es azul,
una vez que la impotencia nos angustia se aprietan nudillos
y nos volvemos dioses peligrosos, entonces no amanece nunca,
se cubren cicatrices, se recuerda el barro, la Dana, los apagones
los insultos y los regalos al enemigo, se secan los pulmones
si nos roban el oro conseguido y si arde lo que amamos,
entonces perdemos el norte y el orden se vuelve desorden.
Chema Muñoz©