El fin de las cosas está próximo. Puntualizo: el de las cosas tal y como las conocemos. Al principio, un robot era de cocina. Así le llamaban, pero de robot tenía casi nada. Vinieron los robots más sofisticados, para limpiar la casa a modo de aspirador o para acompañamiento. Unos eran muy simpáticos y hasta simulaban un ronroneo parecido al de un gatito. Pero la cosa se va complicando.
No compraremos productos. Usaremos servicios. Cada vez surgen nuevas aplicaciones. Nuevas redes sociales. Cada vez nos sentiremos más novatos en todo. Deberemos estar actualizándonos como las aplicaciones. Todos los días tendremos que aprender algo nuevo si queremos estar conectados. Seremos novatos para siempre.
La forma de consumir está cambiando y más que va a cambiar. Nada parecido al caso de esa bombilla de 60 vatios que lleva encendida día y noche desde junio de 1901 en la estación de bomberos de LIVERMORE, California. Pronto se ideó la llamada obsolescencia programada. Las cosas no debían durar más de un tiempo determinado. Había que mantener las fábricas funcionando y pagar los sueldos de los operarios.
Ya hay quien fabrica y comercializa un nuevo alimento vegetal que tiene sabor a pollo o a cerdo o a ternera. Elija usted. No es ni una cosa ni la otra, pero dicen que lo parece. Es proteína 100% vegetal. Es la carne del futuro.
Los más antiguos son la sal, el aceite o el humo. Por otra parte, podemos citar, por ejemplo, el ácido ascórbico, que ayuda a retrasar la oxidación, es el E300; la lecitina, fundamental para la conservación y la buena presencia de las salsas elaboradas y embotelladas a las que recurrimos frecuentemente, es el E322; y el aspartamo, que tantas dudas suscita y se utiliza para dar el sabor dulce a muchos alimentos y bebidas, es el E951
Las especias han sido el motor de la economía en muchos sitios y desde que el mundo es mundo. Fue en el siglo XV cuando la llamada Ruta de las Especias se convirtió en un camino compartido por mercaderes de diversos países. Esta ruta espectacular pasaba por Indonesia, Malasia. Sri Lanka, India, Ghana, Iraq, Egipto e Italia, llevando las especias de Oriente al mundo árabe, egipcio, romano y griego.
En torno a las especias hay muchas historias. Por ejemplo, en Logroño, la calle típica de vinos y tapas, la calle del laurel, se llama así, no porque allí se cultivase el laurel antes de ser calle, o porque se vendía mucho laurel. No. Antiguamente, era la calle de las prostitutas y estas, cuando estaban libres, ponían una ramita de laurel en el balcón.
Ya sabemos de la influencia en nuestra percepción de los productos, e incluso en la expectativa, en función del envase o el etiquetado. Por ejemplo, un estudio muestra cómo al cambiar las patatas fritas de un paquete azul a uno verde, la percepción del sabor se ve alterada y, puede llevar a los consumidores a juzgar erróneamente los sabores.
La clasificación de vinos puede ser muy amplia. Y los hay raros, curiosos: vino de hielo, de pétalos de rosas, de chocolate, de cannabis, biodinámicos, finos, ecológicos, de autor, dulces, sin azúcar, antiguos y viejos.
Internet se está poniendo muy pesada. Es una maravilla, pero cada vez tenemos que tragar más cookies, más entrelazados publicitarios, más interrupciones de anuncios? lo mismo interrumpen un concierto de Bach que un documental?
4 min
About Consumo gusto
From the publisher's feed
Consejos prácticos de todo tipo dirigidos al consumidor.