Hoy vamos a desmontar de una vez esa frase tan repetida de “la ciencia dice que el hombre viene del mono”, repasando la historia real de Charles Darwin: un joven que pasó por medicina, derecho y teología antes de embarcarse en el Beagle durante cinco años, acumular observaciones sin tener aún una teoría, y volver a Inglaterra a rumiar durante décadas una idea que iba a sacudirlo todo: la selección natural (variación, herencia y muchísimo tiempo), una explicación sin plan ni intención, donde no gana el más fuerte sino el que encaja mejor en su entorno; veremos por qué tardó tanto en publicarla, cómo le presionó la carta de Wallace, qué críticas eran legítimas en su época y cómo la genética de Mendel terminó cerrando el círculo; pero sobre todo cerraremos el debate: los humanos no venimos de los monos actuales, sino que humanos y otros primates compartimos un antepasado común, ramas distintas del mismo árbol evolutivo. #ciencia #curiosidades #divulgacion