En este relato nocturno, Elena restaura una antigua posada frente al mar, convirtiendo cada tarea en un ritual de paz que despierta memorias olvidadas. Al limpiar con esmero, descubre tesoros como botones de madreperla, un viejo paraguas y un pendiente dorado que la conectan con el legado de Luz. Este cuento calmado te invita a dejar atrás las prisas, sumergiéndote en una atmósfera de café recién hecho y brisa marina que transforma la casa en un santuario vivo. Es la historia para dormir ideal para encontrar serenidad, permitiendo que el pasado y el presente se fundan en un abrazo que guía hacia un sueño profundo.