Hoy os hablo de cómo migrar una web sin perder posicionamiento. Es un tema delicado, porque una migración no consiste solo en mover archivos de un servidor a otro: también hay base de datos, dominio, DNS, URLs, redirecciones y señales SEO que debo cuidar.
Antes de empezar, recordad que una web hecha con un CMS como WordPress, PrestaShop, Magento, OpenCart o Joomla tiene normalmente dos grandes partes: los archivos y la base de datos. Los archivos son el theme, plugins, imágenes, PHP, CSS o JavaScript. La base de datos contiene textos, páginas, productos, configuraciones, URLs, comentarios, metadatos y buena parte de la información viva de la web.
Por eso una migración debe prepararse con orden. Primero conviene hacer una copia completa de los archivos por FTP o panel de hosting. Después, exportar la base de datos desde phpMyAdmin o una herramienta similar. Y muy importante: esa copia debe hacerse en el momento real de la migración, o la web debería quedar en modo mantenimiento para evitar que entren nuevos comentarios, pedidos o cambios que luego se pierdan.
Si solo cambio de servidor pero mantengo el mismo dominio, el proceso es más sencillo. Subo archivos y base de datos al nuevo hosting, configuro la web y después cambio las DNS del dominio para que apunten al servidor nuevo. Durante la propagación, algunas personas verán la web antigua y otras la nueva, así que conviene tenerlo previsto.
Si además cambio de dominio, la cosa se complica. En ese caso no basta con copiar la web: hay que revisar todas las URLs internas y referencias al dominio antiguo. Muchas instalaciones tienen URLs absolutas en la base de datos, en contenidos, opciones, plugins o configuraciones. Toca hacer una sustitución controlada, siempre con copia de seguridad, usando una herramienta adecuada de search and replace.
Y aquí llega la parte crítica para SEO: las redirecciones 301. Si una URL antigua desaparece y Google encuentra un error, acabará desindexándola. Si en cambio esa URL responde con una redirección permanente hacia la nueva, Google entiende que el contenido se ha movido y puede transferir buena parte de las señales de posicionamiento.
La recomendación es preparar un listado de redirecciones uno a uno. No solo del dominio antiguo al nuevo de forma genérica, sino de cada URL relevante a su equivalente. Si antes tenía una ficha, artículo o categoría con tráfico, debe apuntar a la nueva URL correcta. El objetivo es que tanto usuarios como buscadores lleguen al contenido equivalente, no simplemente a la home.
También os hablo de Google Webmaster Tools, hoy Search Console. Una vez migrado, conviene tener verificados ambos dominios y comunicar el cambio de dirección. Además, puedo comprobar progresivamente cómo Google va sustituyendo las URLs antiguas por las nuevas usando búsquedas tipo site:dominioantiguo.com y site:dominionuevo.com.
Otro consejo importante: conserva el dominio antiguo durante bastante tiempo, mínimo un año. Si lo dejas caducar demasiado pronto, puedes perder redirecciones, tráfico, enlaces y control sobre una marca que todavía puede estar mencionada en muchos sitios. Renovarlo suele ser barato comparado con el riesgo de perder posicionamiento.
En resumen: copia completa, modo mantenimiento, migración de archivos y base de datos, cambio de DNS, sustitución de URLs internas, redirecciones 301, Search Console y paciencia. Una migración bien hecha puede pasar casi desapercibida para Google; una migración improvisada puede costar meses de SEO.
Os dejo los enlaces comentados en el programa: Barcelona WordPress Meetup, herramientas para hacer rewrite y redirect, verificación de redirecciones en Webmaster Tools, CDmon, Jpod y el episodio 51 sobre Webmaster Tools.