Hoy lanzo un proyecto, fruto de mi frustración juvenil de no saber dibujar, y de una iniciativa familiar con mis hijos. Un estudio para crear cómics con IA.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Ayer empezamos el curso de conducta del consumidor, en el que aprenderemos a comprender cómo piensan, sienten y actúan los consumidores en el entorno digital actual.
Y ahora sí, vamos al lío. Hoy quiero hablaros de uno de esos proyectos que, en realidad, empiezan muchos años antes de escribirse una sola línea de código. Porque este proyecto nació cuando yo era un niño que se pasaba las tardes leyendo tebeos. Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Superlópez, La Rue del Percebe… Me fascinaban. Y claro, como os podéis imaginar, yo también quería crear mis propios cómics.
El problema era que no sabía dibujar. Intentaba hacer personajes, pero nunca me quedaban iguales de una viñeta a otra. Y llegué incluso a hacer una cosa bastante absurda y entrañable. Cogía cómics ya existentes y dibujaba dentro de ellos un personaje mío, un stickman cutrillo, participando en la historia. Lo metía entre Mortadelo y Filemón como si estuviera ahí realmente. Le ponía bocadillos y diálogos y todo. Evidentemente, nadie le hacía caso. Era como Bruce Willis en El sexto sentido. Estaba ahí, pero nadie interactuaba con él.
Pues bien, muchos años después, ha llegado mi pequeña revancha.
Todo empezó gracias a los nuevos modelos de generación de imágenes de OpenAI. Empecé haciendo pruebas con ChatGPT para crear cómics y rápidamente vi que había muchísimo potencial… pero también muchos problemas. El principal era la persistencia. El personaje empezaba bien, pero a medida que avanzabas páginas, iba cambiando poco a poco hasta que al cabo de veinte páginas parecía otra persona completamente distinta. Y ya no te digo los personajes que aparecen de uvas a peras, que los hacía completamente distintos.
Ahí pensé que quizás podía construirse una capa de software por encima que solucionara precisamente eso. Y después de muchas pruebas, muchas iteraciones y muchísimo trabajo, nació PrestoComic, un estudio para crear cómics con inteligencia artificial.
Está pensado especialmente para gente con imaginación. Para storytellers. Para personas que tienen historias en la cabeza, personajes, mundos y aventuras… pero no saben dibujar profesionalmente. Porque una cosa es tener ideas y otra muy distinta dominar el arte del dibujo durante años.
La herramienta funciona como un asistente paso a paso muy sencillo:
Primero se define el cómic. El título y una pequeña descripción de la historia. Luego elegís el estilo visual. Y aquí viene una de las partes más divertidas, porque podéis pedir prácticamente cualquier cosa. Manga, anime, cómic europeo, estilo Asterix, estilo Mortadelo y Filemón, acuarela, dibujo lineal, realista… incluso podéis subir una imagen de referencia si queréis inspiraros en una estética concreta.Después vienen los personajes. Les dais nombre, descripción y, opcionalmente, una referencia visual. Entonces el sistema genera hojas de poses, expresiones y versiones del personaje para asegurar consistencia visual durante todo el cómic.Luego los escenarios. Una zapatería misteriosa, una nave espacial, un bosque encantado, lo que queráis.Y finalmente llega la parte mágica. La creación de páginas. Ahí describís lo que ocurre usando algo muy importante dentro del sistema, que son los recursos persistentes. Por ejemplo, escribís algo como “@pepe entra en @zapateria-pepe y encuentra una caja misteriosa”. El sistema reconoce automáticamente esos elementos porque ya han sido definidos previamente.Y aquí está la clave de todo. La persistencia. Por un lado, la persistencia del personaje o de los objetos a lo largo de todo el cómic. Y por otro, la persistencia de raccord, para que una escena tenga continuidad lógica entre viñetas y páginas. Que si había un zumo encima de la mesa en la viñeta anterior, siga ahí en la siguiente. Parece una tontería, pero es lo que hace que un cómic funcione de verdad.
Además, hay el botón “Mejora” que convierte vuestra descripción simple en una planificación panel a panel. Os propone la distribución de viñetas, planos, expresiones, composición… y luego podéis modificarlo todo antes de generar la página final. Y sí, genera la página completa automáticamente.
Cuando vi funcionar esto por primera vez, flipé lo bien que funcionaba. Pero cuando realmente pensé “aquí hay algo”, fue viendo a mis hijos usarlo. Porque ellos fueron los primeros beta testers. Y empezaron a pasar tardes enteras creando historias en lugar de engancharse al iPad para otras cosas. Ahí dije: "Vale, esto puede gustar mucho..." XD
De hecho, el proyecto empezó siendo algo muy personal, casi una espinita clavada de infancia. Luego pasó a ser un proyecto familiar. Y finalmente decidí abrirlo para todo el mundo.
Los recursos no están limitados únicamente a personajes y escenarios. También podéis crear ropa, objetos y efectos especiales persistentes. Y esto surgió gracias a mis hijos. Porque enseguida me dijeron que los portales dimensionales de sus historias iban cambiando todo el rato. Y claro, tenían razón. Si un portal mágico aparece veinte veces en un cómic, tiene que ser siempre el mismo.
Otra característica muy interesante es el idioma. Vosotros podéis escribir las escenas en castellano y pedir que el cómic final salga en inglés. O en otros idiomas. Esto abre muchas puertas para publicar directamente en Amazon o compartir historias internacionalmente sin complicarse demasiado.
Finalmente, tema precio. PrestoComic no nace como un gran proyecto pensado para tener beneficios. Lo he hecho porque me apetecía muchísimo hacerlo. Y porque quería construir una herramienta que yo habría amado tener cuando era pequeño.
Por eso el sistema de precios es muy simple. No hay suscripciones ni membresías. Funciona mediante recargas de saldo. Básicamente, cobro lo que cuestan los tokens. Ya está. Lo comido por lo servido.
Con una recarga pequeña podéis generar un montón de páginas, suficientes para un cómic. Y sinceramente, me daba mucha pereza diseñar planes, límites, niveles premium y todas esas historias. Preferí hacerlo sencillo y transparente.
También quería que este episodio sirviera para enseñaros algo importante. No hace falta crear un SaaS relacionado con vuestra profesión. Podéis hacerlo sobre un hobby. Sobre algo que os guste de verdad. Yo no soy dibujante profesional. Pero sí sé de cómics porque llevo toda la vida leyéndolos. Y eso ya es suficiente para detectar necesidades y construir algo interesante.
Además, todo esto lo he creado íntegramente con Codex. Así que aquí tenéis otro ejemplo más de cómo está cambiando completamente la forma de crear software.
En fin, ahí queda presentado el proyecto. Si os gustan los cómics, si tenéis imaginación, si tenéis hijos creativos o simplemente queréis jugar con una herramienta diferente, podéis probar PrestoComic y contarme qué os parece. También podéis compartir públicamente vuestros cómics mediante enlaces y explorar las creaciones de otros usuarios en la galería.
Y sinceramente, me hace especial ilusión este proyecto. Muchísima. Porque en cierto modo siento que ese niño que dibujaba stickmans dentro de los cómics de Mortadelo y Filemón por fin ha conseguido entrar en la historia. :)
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!