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A medida que las especies se adaptan a diferentes ambientes, sus genomas cambian. Muchos genes son adquiridos y otros se pierden. Los cerdos han perdido un gen, denominado UCP1, que tiene una particular importancia tras el nacimiento, para combatir el frío en los recién nacidos. La ausencia del gen UCP1 plantea problemas importantes para la industria de la cría de cerdos, ya que, cuando nacen los lechones, las instalaciones deben calentarse porque, de lo contrario, debido al frio, la mortalidad es alta. Por otra parte, la carencia del gen UCP1 hace que los cerdos sean muy proclives a almacenar grasa. Ahora, científicos chinos han creado cerdos transgénicos, a los que han implantado de nuevo el gen UCP1, y han conseguido cerdos más resistentes al frío y menos obesos.
Uno de los misterios de la ciencia es por qué, en numerosas ocasiones, los resultados experimentales obtenidos con ratones de laboratorio no son pertinentes para el caso humano. Por ejemplo, se ha podido curar el cáncer muchas veces en ratones de laboratorio, pero el mismo tratamiento rara vez cura el cáncer en humanos. Para comprender estas discrepancias, un grupo de investigadores decidió comparar la microbiota de ratones de laboratorio , que son criados en condiciones estériles, con la de ratones silvestres. La diferencias eran muy notables y para comprobar si esas diferencias podrían afectar a los resultados experimentales obtenidos con los animales, los experimentadores llevaron a cabo un trasplante de microbiota de ratones silvestres a ratones de laboratorio que carecían de microbiota. Las generaciones posteriores de ratones no solamente conservaron la microbiota silvestre sino que fueron mucho más resistentes a enfermedades como la gripe o el cáncer colorectal.
Las madres y también padres de bebés de corta edad hablan a sus hijos con un tono de voz que parece propio de una obra cómica de teatro. Algunos estudios han revelado que el habla dirigida a los niños utiliza un tono particular y frases cortas que suelen repetirse, una forma de comunicación que según ciertas hipótesis podría tener un origen evolutivo. De ser esta idea cierta, todas las madres, sin importar el idioma que hablen, deberían mostrar una manera de hablar con características comunes cuando se dirigen a sus hijos pequeños. Investigadores del Instituto de Neurociencias y la Universidad de Princeton, en New Jersey, EE.UU., deciden estudiar este tema utilizando ahora la tecnología de la inteligencia artificial y descubren que el timbre de voz utilizado por las madres al dirigirse a sus hijos pequeños es perfectamente reconocible, independientemente del idioma empleado.
Según los datos disponibles, en 2015, 415 millones de personas sufrían de diabetes, una cifra muy elevada que, además, no deja de incrementarse de modo alarmante. La diabetes carece de cura. Su tratamiento necesita de inyecciones de insulina o de diversa medicación. Conseguir una cura para la diabetes necesitaría de la generación de células productoras de insulina, ya que incluso los enfermos de diabetes de tipo II acaban por perder las células del páncreas productoras de esta hormona. Una vez perdidas, estas células no pueden regenerarse de forma natural, ya que no se reproducen. Ahora un equipo de investigadores estudia una solución sorprendente: utilizar las propiedades de un tumor benigno, el insulinoma, que se manifiesta por una elevada producción de insulina. Este tumor no crece más allá de unos dos centímetros y no produce metástasis. La identificación de los genes que activan el tumor y las proteínas que producen podría posibilitar ahora el desarrollo de nuevos fármacos para luchar contra la diabetes.
El sistema inmune es fundamental para mantenernos libres de cáncer. Que aparezca una u otra célula cancerosa es solo cuestión de tiempo, pero que esa célula cancerosa pueda establecer un tumor, o, al contrario, sea eliminada, depende de la acción del sistema inmune. Las células de organismos pluricelulares, como el nuestro, generan proteínas que presentan en la membrana exterior como señal de identidad. El sistema inmune es capaz de reconocerlas y determinar si una célula funciona bien o mal. Esta muestra de proteínas varía en las células tumorales, porque en ellas se producen mutaciones que cambian sus proteínas externas. A pesar de ello, éstas son capaces de poner en funcionamiento genes productores de proteínas que bloquean la actividad del sistema inmune e impiden que este las mate. Nuevas investigaciones relacionan el número de mutaciones de un tumor con la reacción del sistema inmune contra el cáncer.
En la última década, una serie de estudios ha revelado diferencias sorprendentes entre los hermanos y hermanas mayores y los más pequeños, causadas, sobre todo, por factores fisiológicos ya durante el embarazo. Los primeros estudios dejaron claro que, en general, los hermanos mayores suelen nacer con menos peso que los pequeños, pero esta desventaja es pronto superada. A la edad de cuatro años, los primogénitos alcanzan y comienzan a superar en peso a sus hermanos menores y a la edad de trece años y medio son, en media, unos 2,6 cm más altos que los hermanos menores del mismo sexo. Sin embargo, otros estudios indican que, a lo largo de los años, los hermanos mayores tienen un riesgo más elevado de desarrollar obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, como el de hígado. Ahora, un nuevo estudio encuentra razones que justifican esas diferencias.
La investigación moderna ha revelado que, además de un aumento en la acumulación de grasas, la obesidad lleva asociado un estado de inflamación crónica del tejido adiposo, del hígado e incluso del músculo esquelético que conlleva la acumulación de células del sistema inmune (macrófagos) en esos tejidos. El estado de inflamación, la acumulación de macrófagos, y algunas sustancias que estos producen aumentan la resistencia a la insulina y favorecen el desarrollo de la diabetes de tipo 2. Pero los macrófagos no son los únicos culpables, otra forma, recientemente revelada por la ciencia, podría ser la generación de exosomas. Los exosomas son pequeñísimas vesículas secretadas por las células que contienen determinadas moléculas en su interior, las cuales pueden afectar al comportamiento de las células vecinas. Ahora, investigadores de la Universidad de San Diego, en California, USA, estudian si los macrófagos producen exosomas que puedan afectar al al desarrollo de la resistencia a la insulina.
El desarrollo sistemas de visión artificial inteligente ha permitido comparar las prestaciones de humanos y robots en las tareas de identificación de objetos en una escena compleja. ¿Dónde está el bote de tomate en el frigorífico? ¿Dónde se encuentra mi coche en esa foto del aparcamiento que me muestran? Los estudios realizados han revelado que los animales, desde los insectos a los humanos, aprenden sobre las relaciones probabilísticas y estadísticas en su entorno para guiar su sistema visual hacia la identificación correcta de un objeto dado. Una investigación con voluntarios revela que si se modifican el color o el tamaño del objeto buscado de manera que no sean consistentes con la realidad, un rosal del tamaño de ún árbol, por ejemplo, nuestra capacidad para identificarlo disminuye. Las redes neuronales de última generación (robots inteligentes), en cambio, lo hacen igual de bien, o mal. Lo que indica que nuestro cerebro es más eficiente cuando se enfrenta a objetos reales, al menos por ahora.
Las especies bacterianas y de otros microrganismos que viven compartiendo los espacios en los que dormimos, comemos o nos limpiamos puede ejercer un efecto importante sobre nuestro bienestar y sobre nuestra susceptibilidad a desarrollar determinadas enfermedades. Las investigaciones revelan que esta “microbiota externa” es muy variada y se esconde en los lugares más insospechados: en los materiales de construcción, en los muebles, en los aparatos de aire acondicionado o en nuestros electrodomésticos. Se ha descubierto, por ejemplo, una levadura, típica en el intestino de murciélagos, vive estupendamente en baños, saunas y lavavajillas. Ahora, un grupo de arquitectos, ingenieros y microbiólogos ha comenzado a colaborar para investigar juntos sobre estos temas.
En los últimos años, la tendencia del ser humano a comportarse de manera deshonesta ha sido uno de los temas más estudiados de manera científica. Investigaciones recientes han revelado que, en muchas personas, hacer trampas y salirse con la suya puede generar un incremento de la sensación de satisfacción y una completa ausencia del sentimiento de culpabilidad. Otros estudios revelan que, con frecuencia, las personas utilizan la “flexibilidad moral” para justificar sus acciones deshonestas cuando estas benefician también a otros y no solo a ellos mismos. Y, ahora, un estudio, realizado con 2.109 participantes, proporciona una sólida evidencia que indica que los comportamientos carentes de ética producen cambios en la memoria. Estos cambios generan lo que los investigadores llaman “amnesia no ética”, que inclina a olvidar las malas acciones y, por lo tanto, repetirlas sin remordimientos añadidos.
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