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Poco o nada se sabe de la capacidad de adaptación de las especies a los cambios causados por el ser humano. Para adquirir más conocimiento sobre este asunto, un numeroso grupo de investigadores de varias universidades estadounidenses estudia la adaptación a condiciones de extrema toxicidad de un pequeño pez, Fundulus heteroclitus, abundante en la costa este de los Estados Unidos. Los investigadores secuenciaron los genomas de entre 43 y 50 especímenes obtenidos de ocho regiones distintas de la costa atlántica americana. Cuatro de ellas están poco contaminadas, por lo que están pobladas por peces sensibles a los contaminantes. Los resultados del estudio indican que algunas especies están adaptándose rápidamente a los cambios ambientales causados por el ser humano.
La estrella Boyajian (KIC 8463852), situada en la constelación del Cisne, a unos 1.400 años-luz de la Tierra, es algo más luminosa, aunque bastante más joven, que el Sol. Pero, al contrario de lo que sucede en nuestra estrella, su luminosidad varía de forma sorprendente a lo largo del tiempo. En 2011 su luminosidad cayó un 15%, después recuperó el nivel inicial y volvió a caer un 22% en 2013, para volver, de nuevo, a recuperarse. Ahora, investigadores del Departamento de Física de la Universidad de Illinois, tras analizar la distribución estadística de las variaciones de luminosidad de la estrella, han descubierto que la luminosidad de la estrella Boyajian sigue un comportamiento similar al de las avalanchas.
Una de las principales preocupaciones de los expertos en salud pública es el aumento de las variantes bacterianas resistentes a los antibióticos. Algunas de estas variantes son resistentes a casi la totalidad de los antibióticos conocidos, lo que las convierte en muy peligrosas. Tradicionalmente, las bacterias se estudian a partir de colonias a la que se hace crecer en laboratorio en placas de Petri. Estas placas son de pocos centímetros de diámatro pero a un grupo de profesores de las universidades de Harvard, en EE.UU. y de Haifa, en Israel, se les ocurrió fabricar una gigantesca placa de cultivo bacteriano para enseñar en tiempo real a sus estudiantes la evolución de las bacterias. Esta placa de cultivo gigante, tiene 120 × 60 × 15 cm, se ha revelado como un interesantísimo útil para estudiar la adquisición de la resistencia a los antibióticos por parte de las bacterias.
Las células de nuestro cuerpo deben indicar en cada momento a las células del sistema inmune su identidad y estado de salud. Cuando una célula es infectada por un virus o una bacteria, ésta cambia de identidad, entonces el sistema inmune la identifica como enferma y la elimina. Un cambio de identidad molecular sucede también en el caso de la transformación de una célula normal en tumoral, aunque tienen mecanismos que le permiten engañarlo. Una forma de vencer al cáncer podría ser entrenar al sistema inmune para que no se deje engañar y ataque a las células tumorales. Se están dando pasos muy alentadores en este sentido, aunque, por ahora, los resultados más interesantes sólo se han obtenido en ratones.
El calentamiento global no solo está sucediendo, sino que lo hace a mayor velocidad de la estimada antes. El año 2016 ha sido el más caluroso desde que se tiene datos. Esto implica que 16 de los 17 años más calurosos de la historia han sucedido en el siglo XXI. El año 1998 es el restante. Estos nuevos datos apoyan sin ninguna duda la realidad del calentamiento global del planeta. Dos nuevos estudios, publicados en la revista Science Advances vienen a proporcionarnos aún más claros mensajes de los ya obtenidos hasta ahora sobre la extensión del calentamiento global y de sus dramáticas consecuencias a medio y largo plazo.
La habilidad para predecir lo que con mayor o menor probabilidad puede suceder en el futuro y tomar las decisiones más adecuadas ha sido objeto de intensa investigación durante décadas. En los años 90 del pasado siglo un grupo de investigación realizó una serie de experimentos con monos y confirmó que el mesencéfalo de los primates respondía de una manera bastante sorprendente frente al nivel de la recompensa dada a los animales tras realizar ciertas tareas. Allí, un tipo de neuronas utilizan la dopamina para reaccionar según el nivel de la recompenasa esperada tras una tarea. Ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge demuestra que estas neuronas también participan en el aprendizaje de la probabilidad de recibir o no una recompensa.
Investigadores del Instituto Weizmann, en Israel, han realizado un estudio para explorar en profundidad qué cambios tienen lugar en la flora intestinal a lo largo de un día y qué factores son los más importantes en los mismos. Estos estudios revelaron que las bacterias cambian de posición de manera cíclica lo largo del día sobre la superficie del intestino, como si realizaran un baile sobre dicha superficie, baile que repiten todos los días con sus noches. Estas fluctuaciones bacterianas no solo afectan al funcionamiento de genes de las células intestinales a lo largo del día, sino también al funcionamiento de genes de otros órganos, como el hígado, que no se encuentran en contacto directo con la flora intestinal.
El año 2016 se ha ido dejándonos las tristes desapariciones de importantes científicos. Como homenaje a todos ellos, por sus contribuciones al progreso y bienestar de la Humanidad Jorge Laborda dedica este capítulo de Quilo de Ciencia a su memoria. La astrónoma Vera Rubin, cuyos estudios fueron fundamentales para postular la existencia de la materia oscura. Ahmed Zewail ideó un método para capturar imágenes de movimientos moleculares en la escala del femtosegundo. Otros son: Roger Tsien, Susan Lindquist, Henry Heimlich y Donald Henderson.
Los ratones pueden aprender a orientarse en laberintos de agua, unos recipientes llenos de un líquido opaco blanco en los que los ratones o ratas son obligados a nadar hasta encontrar una plataforma oculta sumergida. Tras varias repeticiones, los animales aprenden donde está la plataforma y nadan decididos hacia ella. Sin embargo, aquellos ratones entrenados a los que se les ha eliminado los linfocitos T olvidan los aprendido. La capacidad de aprender y recordar depende, pues, no solo de las neuronas, sino también de las células del sistema inmune.
Muchas personas atribuyen características e intenciones humanas a objetos con los que conviven. Algunas establecen una relación íntima con sus mascotas; otras, en su imaginación, con estrellas del cine o de la música; y aún otros, tal vez los que se sienten más solos, atribuyen una vida imaginaria a ciertos seres inanimados de su entorno cotidiano, como el móvil, el cargador de la batería, o incluso, dramáticamente, el cubo de la basura. Esta tendencia se denomina antropomorfismo. Ahora un grupo de investigadores en psicología social de la Universidad de McGill, en Montreal, Canadá, decidieron estudiar la asociación entre la desconexión social y la tendencia hacia el antropomorfismo con un experimento. El resultado demuestra que la soledad es un factor que estimula las tendencias antropomórficas.
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