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Desde el año 1993, los científicos conocen la existencia en el medio ambiente de sustancias contaminantes que interfieren con el normal funcionamiento de algunas hormonas. Estudios llevados a cabo por investigadores españoles del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona, apuntan a una de esas sustancias como causante, o al menos colaboradora, de la mayor tasa de obesidad en nuestros días.
En mayo de 2010 nos sobresaltaba la noticia, aparecida en las primeras páginas y titulares de medios de comunicación, de la creación, por primera vez en la historia de la humanidad, de vida artificial. Por lo visto en la prensa, y por lo oído en emisoras de radio, el avance tecnológico, que no descubrimiento científico, nos cogía a todos por sorpresa, como si hubiera sucedido de repente, tras una investigación secreta, por fin revelada a la humanidad. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El grupo del Dr. Craig Venter, director del trabajo, lleva trabajando en este proyecto nada menos que quince años.
Hoy todo está codificado mediante unos y ceros. Sólo dos números, o dos maneras de representarlos en la superficie de un CD, o en una memoria Flash, entre otros mecanismos informáticos, permiten codificar incluso la palabra de Dios en una larga ristra de ellos. ¿Por qué el ADN no hace lo mismo? ¿Sería posible un ADN con sólo dos letras, por ejemplo, la A (1) y la T (0), para codificar los 20 aminoácidos?
Las proteínas son las moléculas encargadas del funcionamiento de los procesos vitales. Estas interesantísimas moléculas son polímeros, es decir, se forman por la unión de muchas moléculas pequeñas, llamadas aminoácidos, que se unen como si se tratara de los eslabones de una cadena. Las cadenas pueden tener un número muy variable de eslabones, y hay proteínas formadas por miles de aminoácidos unidos entre sí. Existen veinte diferentes grupos químicos en los aminoácidos que forman las proteínas y por eso se dice que existen veinte aminoácidos diferentes. ¿Por qué las proteínas están formadas por veinte aminoácidos, en lugar de serlo por cuarenta o por sólo diez?
Los investigadores indican que el ecosistema intestinal creado por virus y bacterias es muy diferente del ecosistema marino. En nuestro intestino no parece existir una guerra feroz entre estos dos organismos, e incluso los virus ayudan a las bacterias a intercambiarse genes beneficiosos para su supervivencia. La relación entre virus y bacterias en nuestro intestino parece ser más una relación de simbiosis, de cooperación mutua, que de competición y predación.
Hasta la década de los 90 del pasado siglo los virus marinos habían pasado desapercibidos, quizá porque nadie se había detenido a analizar el contenido en microorganismos del océano. Hoy, se ha podido determinar que cada mililitro de agua de mar contiene nada menos que cincuenta millones de virus por término medio. Se calcula que estos virus liberan unos dos microgramos de CO2 por litro de agua cada día, lo cual, considerando los billones de litros de agua que contienen los océanos, supone la emisión diaria de entre cien y mil millones de toneladas de CO2.
Una nueva generación de vacunas basadas en ADN purificado promete mayor eficacia y seguridad que las vacunas tradicionales. La idea tras las vacunas de ADN reside en que éste dirija la producción por las células de nuestro propio cuerpo de algunas de las proteínas del microorganismo contra el que deseamos generar la inmunidad. Más información en http://cienciaes.com
Desde que se inventó la fotografía, allá por la década de los años 30 del siglo XIX, descubrimos también un hecho hasta entonces desconocido: que nadie, o casi nadie, está satisfecho con su imagen en las fotografías. Siempre salimos más feos o feas de lo que somos, aunque otras personas, sobre todo si no son amigas nuestras, sí salen tal como son. ¿Por qué?
Aun en el siglo XXI, se desconoce a ciencia cierta cómo se reproducen las anguilas y dónde lo hacen exactamente. Un problema añadido es, por otra parte, si la Ciencia podrá descubrir estos misterios antes de que la especie se extinga: la población de anguilas ha disminuido de manera dramática en los últimos años.
El violinista británico Matthew Trusler interpretó, durante una audición científica ante 180 personas, cinco veces la misma pieza utilizando para ello cinco violines diferentes, sin saber nadie, ni el violinista ni los oyentes, cuál era cuál. Los violines incluían un Stradivarius valorado en dos millones de dólares, construido en 1711; dos violines construidos por Michael Rhonheimer con madera “semi podrida” con hongos; y dos violines construidos también por Ronheimer con madera no tratada en manera alguna. Escuchen ustedes lo que sucedió.
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