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Lo seguían
1) Enfermos: Levantarse temprano y enfrentar lo que viene en el día no es molestia, sino un desafío, porque Dios te da fuerzas. Aunque hay días que uno está cansado y ya no tiene ganas de pelearla. La mente se agota y dan ganas de dejarlo todo. Para nadie la vida es fácil. La vida no te regala nada, pero si querés cambiar la historia y sanar las enfermedades de la vida, de lo cotidiano, sos vos quien tiene que luchar por ellos. Acordate que quejándote no pagas las cuentas ni resuelves los problemas y el lamentarte no te llena el freezer o la heladera. La vida misma no tiene compasión por nadie. La realidad es que todos estamos en la lucha, cada uno en su batalla, cada uno en sus desafíos, en sus dolores y en sus sonrisas cansadas. Hay cosas que uno esconde, pero solo quien persevera llega lejos. Es seguir firme, incluso sin ganas, porque sabemos que tarde o temprano llegará la recompensa. Por eso, no te detengas, porque el desánimo enferma. No tengas miedo al esfuerzo y, cuando mires atrás y veas que avanzaste, lograrás sanar muchos descontentos.
2) Discípulos: Hay veces que nos ponemos a buscar lo que vendrá después y quizás el cielo es ahora. Por eso, ser discípulos de Jesús no pasa por pertenecer a tal grupo parroquial o a tal movimiento particular, pasa por encontrar a Dios en cada cosa que hago y poner lo mejor de mí para hacer mejor la vida de cada ser humano, por ahí pasa ser discípulo de Jesús. Porque el estar con Jesús me lleva a actuar como Él, no pertenecer a una institución que me denomine que soy de Jesús.
3) Niño: La duda florece en los momentos de oscuridad de uno mismo. Cuando la soledad te lleva a la falta de fe y la falta de fe te lleva a la soledad, a la soledad fría. La soledad te hace aparecer las preguntas más duras. Cuando está la cuna vacía y estás solo o cuando se llevan el cuerpo al entierro y se queda uno solo cuando termina el velorio. Ahí es donde uno empieza a hacerse preguntas, a cuestionarse. Recuerdo que cuando murió mi papá mucha gente estaba en el velorio, pero, cuando quedé solo en la casa, vi la silla vacía y que ya no estaba el que te consuela y te abraza. Pero es allí donde aparece la fe que te lleva a ver milagros y comprendes que los tiempos de Dios te llevan a ver milagros en tu misma vida. Algo bueno está por venir.
De lo alto
1) Todos: Trátate mejor y trata mejor a los demás. Porque cada uno lleva su carga, y todo lo que podamos hacer para reducir nuestra carga y la de otras personas hará que nuestra vida haya sido una vida bien vivida. Por tanto, respeta a todos aunque no todos te respetan, pero eso habla de otros, no de ti.
2) Testimonio: Es de necios responder sin escuchar. Recuerda que los labios del sabio son su propia protección. Por tanto, cuando nos toque resolver conflictos, no significa que tenemos que pensar en decir cosas desagradables o retrucarlas al instante. Así vamos pasando por la vida hiriendo gente y hasta lastimando gente inocente. La clave es aprender a dar la respuesta adecuada en el momento oportuno. “En la lengua hay poder de vida o de muerte” y uno aprende a ser sabio con el tiempo; nos evitaríamos muchos problemas si pensáramos antes de hablar. Por eso tu testimonio es saber en qué momento hablar, en qué momento actuar y en qué momento callar.
3) Medida: Hay veces que sentimos que hicimos lo que pudimos hacer. Yo hay veces que siento que hago lo que puedo hacer en mi comunidad y en mi parroquia, cosas que me salen bien y cosas que me salen mal, pero hago lo que puedo. Hay veces que ya no sabemos qué más hacer y reconocemos con humildad que uno trató de hacer lo que pudo. Pero cuando uno se exige demás, eso ya no es humildad, es humillación. La humildad es reconocer hasta dónde llegan mis límites, humillación es cuando excedo mis límites para contentar al otro. Hay momentos en la vida que uno dice “ya hice todo lo que está a mi alcance” y hasta duele mucho cuando Dios nos hace entender que no nos sale lo que creíamos saber hacer… Es entrar en el “proceso”, en un lugar de silencio. Pero de ese silencio viene el plan de Dios, por tanto el Espíritu de Dios inicia con silencio, así que abandónate en ese momento de silencio para que Dios actúe en vos. Algo bueno está por venir.
El amor de Dios
1) Mundo: Uno de los problemas que tenemos es que somos muy pocos pragmáticos, somos vuelteros y noveleros. Hay veces que atiendo el teléfono y para decirme una cosa simple y concreta me cuentan la historia de su vida. Incluso no nos gusta escuchar la verdad , ni verla, hay gente que se compra un espejo pequeño para verse solo el rostro y no el cuerpo entero. No somos ni claros con nosotros mismos, sumado a que no nos gusta que nos digan que no. La verdad no es muchas veces nuestro fluir, porque hasta pensamos si le digo la verdad se enojará o no, si está bien o no. Por eso, en este mundo nos cuesta ser claros y sinceros porque pensamos más en cómo quedamos y si nos querrán o no…
2) Cree: La voluntad de Dios es difícil. Dios nos pone naufragios que ensanchan nuestra fe. Y si pasamos tormentas logramos pasar a sueños más grandes; la vida misma nos lleva a desafíos más grandes. Es mentira cuando decimos: “los chicos crecerán y me voy a desatender de ellos”.
Como dice mi madre, “cuando son chicos problemas chicos y cuando son grandes problemas grandes”. Acordáte que las complicaciones son evidencia de crecimientos, si algo viene de Dios es una santa complicación. Las bendiciones bendicen pero complican. Como dice un amigo: “más dinero ganás, más impuesto pagás”, más es nuestra responsabilidad, más hay que trabajar. Esto lo vivo ahora que como cura párroco me es más difícil que cuando era un cura vicario que tenía una función más pequeña. Pero Dios no puede hacer algo nuevo si no derrumba lo viejo. Hay cosas de las que Dios te salvó y te salva, y relaciones de las cuales Dios te liberó. Por eso aprendé a creer y desde el creer actúa.
3) Obras: La vida es caerse, fracasar y levantarse. Pero debes recordar que mucha gente no se anima a dar pasos y prefieren una vida incómoda para no buscar su comodidad por miedo a las batallas que deba enfrentar. Mucha de la gente que no quiere luchar y actuar para su bien, tiene tiempo para criticarte bien. Siempre tendremos espectadores en nuestra vida que nos humillarán y criticarán, saben mejor que nosotros lo que deberíamos hacer, aunque ellos jamás se van a ensuciar pero siempre nos van a decir cómo lo deberíamos hacer. Pero si la persona que te critica y da sugerencias, no está dispuesta a enfrentar riesgos con vos o como vos, entonces no le des oído. Si no estás viviendo lo que yo viví entonces no doy lugar a que me quites la paz. El problema de la gente que nos observa y nos crucifica es que intentan enseñarnos sin tener idea de quiénes somos. Si nunca viviste mis batallas y nunca peleaste a mi lado, es porque no está lo suficientemente cerca de mí y por lo tanto, no tienen autoridad o credibilidad. Mientras obres por tu vida y para tu vida, habrá gente que critique tu vida. Algo bueno está por venir.
Lo alto
1) El viento: El fracaso nos hace valorar el éxito y los días malos nos hacen añorar los días buenos; la deuda nos hace valorar la abundancia; los tiempos difíciles nos hacen valorar los buenos tiempos. Por tanto, aprende a valorar las cosas y también a saber soportar los momentos, porque hay momentos y momentos.
2) Nacido: A una persona se la conoce de verdad por cómo te trata cuando ya no te necesita. El tema es que tenemos miedo a enfrentarnos a nosotros mismos. Incluso en la cárcel, cuando te castigan, te meten en una celda de aislamiento para dejarte solo con tus pensamientos. Por eso cuando pases problemas, no te queda otra que enfrentarte, aceptarlo y superarlo. Pero también es aceptar la realidad que te toca porque todos somos malos en la historia de alguien.
3) Espíritu: Cuida tu vida espiritual, mantente en ese momento de oración y trata de hacer silencio para callar todo en vos. Deja de estar esperando en alguien que sea tu salvador y deja de estar buscando siempre que Dios sea el que resuelva ese problema. Orar es la clave de un alma confiada, y saber entregar todo a Dios es el proceso de la madurez espiritual y humana. No dejes de mirar tu interior antes de tomar decisión en tu exterior. Algo bueno está por venir.
Nicodemo
1) Notable: En la vida espiritual hay un elemento que presenta san Juan de la Cruz que se llama “la noche oscura” en donde no sentís nada, y en donde lo espiritual parece que todo se enfrió. Es normal y parte de la vida espiritual que te suceda esto, es como que no tenés ganas de rezar y de ni siquiera ir a misa; cuando rezas no sentís nada, no te dan ganas de estar en la comunidad, perdés las ganas de hacer obras de bien, etc. San Juan dice que eso es bueno, porque la relación con Dios no se rige por lo que me gusta o no me gusta o por lo que siento o no siento. La propuesta en tu vida espiritual es que puedas hacer una opción por Dios, incluso cuando no sientas nada. Es ahí donde uno entra en la madurez espiritual, pues te reconozco que es algo que me pasa también a mí, porque hay días que no tengo ganas de celebrar la misa o predicar.
2) Noche: Sumo a esto lo de san Ignacio que dice que “en tiempo de aridez espiritual, no hay que tomar decisiones, pero sí recordar”. Es recordar lo que Dios hizo por vos en una etapa de tu vida. En mi caso, en mi seminario en preparación para ser sacerdote, me entró una crisis angustiante, en donde ni siquiera sabía por qué estaba preparándome para ser cura. Es allí donde mi guía espiritual me ayudó mucho, me pidió que lea mis escritos de cuando sentía el llamado de Dios a ser sacerdote. Por eso te recomiendo que hagas memoria de momentos en que Dios fue bueno con vos. Si estás pasando por momentos de cruz, trata de volver a esos momentos que te encantó ver y vivir la vida. Tu historia no se define por este momento; tu vida es un todo y por eso es bueno recordar los buenos momentos.
3) Renacer: Dios ve todo y sabe lo que necesitás, por eso es el proceso de confiar para saber que en esta vida siempre puede venir algo bueno. Renacer es darte también vos la oportunidad a vos mismo de encontrarte en vos y con vos para caminar hacia Dios. Pero Dios siempre da esa libertad para que creas y crezcas en cuanto a Él; renacer es confiar y confiar es dejar en manos de alguien tu vida, y confiar es entregar y entregar es abandonarse y abandonarse significa soltar. Por tanto, ten el don de soltar para recibir. Algo bueno está por venir.
Al atardecer
1) Cerradas: Cuando uno siente el fracaso cree que es el primero. Pero uno, no es el primero ni el último. No te cierres a que todo está mal o que todo hiciste mal. Es una temporada difícil. Muchos cristianos y santos han pasado el síndrome del corazón roto: el padre Pío cuando le prohibieron celebrar misa en público, Teresa de Ávila cuando la perseguían por abrir sus nuevas órdenes, San Pablo que buscaban matarlo por predicar, etc… El mismo profeta Elías tiene miedo por su propia vida y después ya no le importa su propia vida y hasta le pide a Dios la muerte, Elías pedía la eutanasia espiritual. El mismo David estaba tan desalentado que se tira y se cierra. Hasta a mí me pasa muchas veces que con tantas cosas que me toca resolver, hay días que me dan ganas de cerrar todo e irme lejos donde nadie me conozca. Porque cuando uno se cierra, se esconde, y cuando uno se esconde se aleja de la realidad. No resuelve, sino más bien oculta y lo tiene ahí…
2) Envió: Hay veces que pensamos que una pastilla o un medicamento o ir al psicólogo o al psiquiatra es una falta de fe en Dios. Hay gente que me dice: “si voy al psicólogo la gente pensará que no tengo fe”, y no es así. Dios pone medios y personas para que vivas bien y vivas con dignidad. Esas cosas no son un sustituto de Dios, sino más bien un complemento a lo que Dios te propone. Dios da a los doctores la sabiduría para actuar ante ciertas personas para que así tengan mejor vida. Por eso, puede que haya cerca de ti gente enviada para que tengas mejor vida, pero vos por tu cerrazón en vez de acogerla la terminas alejando. Déjate tomar por Dios y ayudar por esos enviados de Dios, déjate ayudar.
3) Fe: Hace unos días me tocó vivir la situación de una pareja que murió por inundaciones en mi provincia. Una pareja bellísima que dejaron dos niños huérfanos. Y claro que me pregunto: “si Dios es bueno cuando los resultados que veo no son tan buenos”. A veces el cáncer desaparece o la persona sana y decimos: ”es que Dios es muy bueno”. Pero ¿decimos Dios es bueno cuando las circunstancias y situaciones son difíciles? Es fácil decir: “Dios es bueno en la maternidad”, pero qué difícil es decirlo en el cementerio… Es fácil decir: “Dios es bueno” cuando estás viendo tu casa a estrenar, pero que difícil decirlo cuando estás buscando empleo y no consigues. La pregunta es si Dios es bueno siempre o en ciertas etapas que te tocan. Tenemos que aprender a vivir sabiendo que Cristo murió ayer, resucitó hoy y que su venida será mañana. Tenemos que aprender a estar listos para lo que pueda pasar. Por eso busca que tu corazón esté siempre con paz y no dejes de tener la mirada puesta en Él. Algo bueno está por venir.
Cristo vive
1) María Magdalena: Es la mujer a la cual se consideraba de vida difícil y poco religiosa. Lo que hace el “rotulismo” y el prejuicio, es saber que tenemos en la vida personas que fueron condenadas por su pasado y no les damos oportunidad ni credibilidad. Pero Dios no es así, hasta curiosamente Jesús la elige a ella para forjar su mensaje de resurrección, de vida. Porque para Dios siempre hay una oportunidad de cambio.
2) Se aparece: Jesús te recuerda que está vivo y que te acompaña siempre, va a tu lado y pide que lo reconozcas. Vos podés caminar la vida con Él y Él camina con vos. Porque es la vida así, ser caminantes, pero caminar con el Resucitado.
3) Vayan: Es caminar y salir para que otros conozcan el amor de Dios. Es saber comprender que, al ser testigos, somos misioneros porque hemos visto y oído. Dios te quiere llenar de Él para que lo anuncies a Él. Algo bueno está por venir.
¡¡¡Es el Señor!!!
1) Voy a pescar: Es ver la situación de un apóstol rendido, que se siente vencido y caído. Que busca despejar su mente porque siente la tensión. Y ante la ausencia de paz hay división. No todos van con Él. Es lo que muchas veces nos pasa a nosotros, al sentir el fracaso nos sentimos caídos y fragmentados. Ante un fracaso hay hasta familias divididas. Son esos momentos en donde cada uno apunta a su lado. Sin paz es más fácil dividirse, estar cada uno en lo suyo.
2) Tiren la red: Jesús indica, muestra, marca. Sabe del fracaso, incluso de ese fracaso de lo que ellos eran especialistas. Son esos momentos en los que no te sale ni una bien. Es allí donde vemos y reconocemos a Jesús. Cuántas veces no te sale ni una, parece que todo lo tenés en contra y encima Dios te pide. Es en esos momentos donde ves a Jesús.
3) Es el Señor: Pedro lo reconoce y se tira de una. Que lindo es tirarse de una para ir al encuentro del Señor. ¡¡¡Vamos!!! Tirate al mar, buscalo al Señor. No espere más, si escuchaste su voz tírate que Él te espera y quiere compartir con vos, tener un diálogo de intimidad con vos.
Hoy Cristo resucitado te pide que le des tu corazón. Tírate. Él siempre te espera. Algo bueno está por venir.
Reconocer al Resucitado
1) Al partir el pan: Al Resucitado lo reconocemos en la Eucaristía. Es por eso que estamos invitados a ir cada domingo a misa. No por un cumplimiento, por un precepto, por una ley o por un mandato. Es mucho más que eso, es ir a encontrarme y reconocer al Resucitado, al que me da vida, al Señor de mi vida. Darme cuenta cada domingo que Él está vivo y que vive en mí, en mi comunidad, en mi gente, en mi vida. Eso es el cambio porque Él está aquí, con nosotros. Y es la grandeza del cristiano reconocerlo.
2) Comida: Jesús hace comunidad, genera familiaridad, es una manera distinta a la religión. Te enseña que la vida hay que compartirla, partir mi pan con el otro, porque compartiendo la vida se vive y se entiende que vivir con otros ayuda a sacar dudas de todos. Viví con otros y compartí la vida con otros. Hacé familiaridad desde, con y para la Iglesia.
3) Alegría y admiración: Hoy pedí a Jesús tener alegría, admirar y vivir. Porque vos sos de Cristo y Cristo está vivo. Resucitar, resurgir, volver a encontrar esa chispa a la vida, porque podés dar mucho. Tenés esa gracia de vivir y seguir admirándote de vivir la vida, porque con vos se puede lograr mucho en la vida de otros y con otros. Algo bueno está por venir.
Emaús
1) Tarde: Hay veces que nuestra cabeza nos lleva a procrastinar y no a hacer foco en lo que realmente tenemos que hacer. Empezamos a dejar para más tarde lo que tenemos que hacer ahora. Los discípulos salen tarde, pero caminan no con un destino, sino para escapar de lo vivido. Algo similar a lo que te pasa a vos y a mí, que en vez de ir a lo que nos toca, terminamos huyendo de las cosas que realmente nos tocan.
2) Conversaban: Algo que te quiero recordar es que no tenemos que encerrar a Jesús nuevamente en el lugar de los muertos. Porque el sepulcro es ese lugar que vos te creas, porque es tu zona de confort, lo que te queda cómodo. Incluso es reducir a Jesús en un simple punto de idea o reducir a Jesús vivo en cumplir los mandamientos. En esta cuestión tenés dos opciones: o poner a Jesús en un museo de nuestra vida o convivir con el Resucitado y relacionarme con Él.
3) Forastero: Hoy, Jesús te vuelve a plantear que seas esa persona que anuncie y muestre a un Dios vivo. Es como que nos encapsulamos y hacemos de esta experiencia de Dios solo grupismos de autoayuda, en vez de ser anunciadores del Evangelio. Salí a anunciar en tu cotidianidad y no busques armar tanta burocracia o institucionalidad para hablar de Él. Algo bueno está por venir.
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