Hoy el protagonismo en el Radar Empresarial recae en la relevante sentencia que han afrontado Google y Meta. Ambas compañías han sido consideradas responsables de fomentar la adicción en menores al atraerlos hacia sus plataformas sociales, como Instagram o YouTube. El jurado calificó su actuación como “negligente” y sostuvo que el diseño de estas aplicaciones está orientado deliberadamente a generar dependencia en los usuarios más jóvenes.
La demandante, Kaley G. M., en un juicio celebrado en Los Ángeles, explicó que el acceso a redes sociales desde temprana edad provocó en ella una fuerte dependencia. Según su testimonio, cuando sus padres limitaban su uso de dispositivos electrónicos, sufría episodios de ansiedad y ataques de pánico. Como resultado del fallo judicial, ambas empresas deberán indemnizarla con 3 millones de dólares, asumiendo Meta el 70% de la cantidad y Google el 30%, en función del tiempo de uso atribuido a cada plataforma.
No obstante, la sanción económica, relativamente pequeña en comparación con el tamaño de estas corporaciones, no es la mayor consecuencia a la que podrían enfrentarse. La verdadera preocupación gira en torno a posibles restricciones legales sobre el acceso de menores a redes sociales. Bloomberg incluso plantea un paralelismo con la industria del tabaco, que en su momento sufrió fuertes limitaciones regulatorias tras años de gran presencia en medios audiovisuales.
En décadas pasadas, especialmente en los años cincuenta y sesenta, el tabaco era promocionado ampliamente en cine y televisión. Sin embargo, a partir de los años setenta se prohibió su publicidad en radio y televisión, y en los noventa se endurecieron aún más las restricciones, especialmente en lo relativo a menores. Ahora surge la duda de si las tecnológicas enfrentarán un camino similar. Aunque Meta y Google han anunciado que recurrirán la sentencia, el debate sobre el acceso juvenil a redes sociales se intensifica, centrado no en el contenido, sino en el diseño de estas plataformas.