LA VOZ QUE FUERA UN DÍA- 19
El aire vive cautivo en miles de lugares,
el pecho recibe la parte mas limpia, es donde se unen
esas primaveras cuando se respira la noche y el mar,
cuando enredaderas suben por barrancos trayendo
en las venas adioses, poemas que vuelven a un sueño
cansado en la orilla, el ir y el venir de espuma en la arena.
Nunca se respira, cuando nace un beso nacen los niveles
naciendo silencios lejos de las aguas, se hiela el aliento
y se petrifican esos sentimientos que quedan grabados
en tu pensamiento, creando un ayer, el hoy es un soplo,
el futuro duerme dentro de vidrieras esperando ser
lo que tu quisieras entre tu destino, entre los colores
que espían tu alma desde que nacieras.
Y la voz que siempre se rompe en la noche sale de tu mundo,
se sienta en el porche al amanecer junto a ese vacío de sombras
de estrellas, la luna se huye, se oyen los perros ladrando de miedo
maullar a los gatos maullidos-tristeza.
Viajan los deseos, van sin equipaje entre el agua honda desde lagrimales
que no son de nadie, sin la contraseña sin aquella voz la que
siempre quise, la de los paisajes, montañas, vaguadas, los ríos,
el valle donde suena el eco casi inapreciable, en mi mano izquierda
el aire en mi globo, sujeto la diestra con la de mi madre que borra fatigas,
las oscuridades que hago surgir casi inapreciables van a cada paso
saltando en la acera.
Hace frio ahora, cuando la niñez remonta a su paso con cara redonda,
el terror y el miedo de quedarte solo en la oscuridad que lleva la historia,
esa del ayer, del hoy en su mano y un futuro oscuro envuelto en las sombras
murmurando bosques, basalto, destierro, junto a esos rumores
que esconden el miedo detrás de la frente andándote solo por calles y puentes
andando mil leguas hasta el corazón.
Chema Muñoz© (16/5/2022)