En premenopausia, así como en edades previas, es muy importante cuidarse: hacer ejercicio, dormir bien, comer sano y tener paz interior.
En esta época es especialmente importante ya que se experimenta todo un cambio hormonal que favorece la reserva de grasas y por lo tanto, dificulta la pérdida de peso.
Aunque la efectividad del tratamiento dependerá mucho de los hábitos previos y peso previo sí que es cierto que podemos modificar nuestra alimentación para mantenernos sanos y evitar al máximo el aumento de peso.
Debemos seguir una alimentación basada en vegetales, especialmente los más diuréticos, ricos en potasio y antioxidantes para combatir la retención de líquidos.
Debemos asegurar una parte proteica en las tres comidas principales: desayuno, comida y cena. Proteínas como el huevo, carnes magras, pescados y legumbres.
Podemos usar los frutos secos como snack estratégico para la ansiedad.
Y los dos puntos más importantes:
1. Controlar la ingesta de hidratos de carbono, sobretodo de los refinados, blancos y simples.
2. Evitar el alcohol, azúcares libres o añadidos, harinas blancas, embutidos, carnes rojas, grasas, bollería...
Esto sin olvidar ni descuidar las cantidades y ¡el ejercicio!
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