¿Y si el mundo no fuera falocéntrico? Crecemos en un mundo con representaciones constantes del pene, con constantes referencias a él, y nos olvidamos de la vulva. Así, pasan cosas tan bizarras como que los cánones de estética estén llegando hasta ella: la presión del porno o de los "chikikinis", las labioplastias, hace que, cuando nos la miramos, nos parezca demasiado fea. ¿Quién se la ha mirado? ¿Quién se la ha tocado o se ha masturbado sin cierta sensación de culpa? ¿A quién le han contado cómo cuidarla? En este episodio aprendemos a amar nuestra vulva ¡porque ella lo vale! y rebuscaremos junto a Eugenia Tenenbaum entre la historia del arte para entender siglos y siglos de penes, pero pocas, muy pocas, representaciones de nuestra zona íntima.