Antes de los estadios colosales, de las camisetas numeradas y de los himnos cantados a todo pulmón, el fútbol fue apenas una idea en construcción. Un juego sin reglas claras, sin árbitros profesionales ni transmisiones en vivo.
El 19 de diciembre de 1863, en un barrio londinense llamado Limes Field, esa idea dio un paso decisivo: se jugó lo que hoy se considera el primer partido de fútbol de la historia. No fue un espectáculo grandioso, pero sí el comienzo de una pasión global.