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Paracelso nació en Einsiedeln, Suiza, en 1493, un año después del descubrimiento de América por Colón. Fue contemporáneo de Copérnico, Lutero, Leonardo da Vinci y toda una cohorte de mentes que propiciaron el salto desde la Edad Media hasta el Mundo moderno. Cuentan las crónicas de la época que, en vida, le llamaron el “Lutero de la medicina” y en los debates científicos del siglo XVI frecuentemente se ponía más énfasis en las innovaciones de Paracelso que en el sistema astronómico de Copérnico.
Alfred Wegener, nacido en Berlin en 1880, siempre se sintió atraído por la astronomía, de hecho se doctoró en esta materia en 1904, pero después se inclinó por otros campos de la ciencia, especialmente la geología y la meteorología. Como meteorólogo, Wegener se unió en 1906 a una expedición a Groenlandia para estudiar la circulación de los gélidos aires circumpolares. La visión de los enormes bloques de hielo que se desprendían de los glaciares le sirvieron de inspiración para sentar las bases de una revolucionaria teoría: La deriva de los continentes.
El 8 de febrero de 1865, el monje agustino Gregor Mendel presentaba la primera parte de sus investigaciones ante sus colegas de la Sociedad de Historia Natural de Brünn (ahora Brno, en la República Checa). Su trabajo titulado Experimentos en la hibridación de las plantas sembró las bases del conocimiento actual sobre la herencia genética.
Alan MathisonTuring (1912 – 1954) es considerado como uno de los fundadores de la ciencia de la computación, fue matemático, filósofo, hábil decodificador, visionario y homosexual. Cuando la informática estaba en pañales, el soñaba con poderosas computadoras capaces de retar al ser humano en aquello que más le enorgullece: su inteligencia.
Hoy les invitamos a escuchar la biografía de los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier, considerados como los inventores del globo aerostático. No fueron los únicos, antes que ellos el físico y matemático de origen brasileño Bartolomeu Lourenço de Gusmão desarrolló y demostró la idea y el científico francés Jacques Alexandre César Charles ideó los globos impulsados por hidrógeno. De estos les hablamos en el texto que complementa la biografía.
Muchos de los grandes descubrimientos de la historia de la ciencia se produjeron por casualidad. Pero la casualidad por sí sola no basta, lo importante es estar ahí cuando sucede y tener los conocimientos necesarios para interpretarla. En 1928, en el curso de los experimentos con bacterias Alexander Fleming se dio cuenta de que, alrededor de una mancha de moho que había contaminado por casualidad uno de sus cultivos, las colonias de bacterias habían muerto. En lugar de desechar el cultivo sin más, como hicieron muchos otros antes que él, Fleming investigó sus causas y logró abrir el camino que proporcionó a la humanidad una de las armas más poderosas en la lucha contra la enfermedad: la penicilina.
El afán del ser humano por imitar a las aves y remontar el vuelo es legendario. La mitología nos cuenta la historia de Ícaro, hijo de Dédalo, que levantó el vuelo hacia el Sol y cayó a tierra cuando el Astro Rey derritió sus alas de cera. Aquellas eran historias inventadas, la realidad ha sido muy distinta. Muchos intentaron volar, algunos de ellos de reconocido ingenio, como Leonardo da Vinci, algunos lograron planear lanzándose desde altos promotorios y no pocos perdieron la vida en el intento. Sin embargo, una cosa es planear y otra volar con impulso propio. Los primeros en emprender el vuelo, ayudados por aparatos motorizados, fueron los hermanos Orville y Wilbur Wright.
Albert Einstein es sin duda el científico más conocido del siglo XX, nació en 1879 en Ulm, Alemania, y murió en 1955 en Princeton, Estados Unidos. Su vida pasó desapercibida para la humanidad hasta el año 1905, un año extraordinario en el que dio a conocer al mundo no sólo su Teoría de la Relatividad Especial sino otros artículos, que, a decir de muchos, ya por sí solos habrían grabado su nombre en la historia del conocimiento de la humanidad. Pero detrás de las ecuaciones que le hicieron famoso, late un corazón con las grandezas y miserias del ser humano. En el texto complementario que ofrecemos en cienciaes.com les hablamos de la forma de pensar del sabio, sumido en un mundo rico en imágenes y parco en palabras.
En 1798, salió a la luz un libro titulado Ensayo sobre el principio de la población (An Essay on the Principle of Population) escrito por Thomas Robert Malthus. Sus ideas sobre las consecuencias de un aumento de la población humana y la necesidad de control levantaron ampollas en una sociedad que pensaba que la riqueza de una nación dependía de su número de habitantes. Hoy, cuando la población humana mundial roza los 6.900 millones de personas, les invitamos a reflexionar escuchando la biografía de Thomas Malthus.
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