Hoy hablaremos sobre la gestión de esa sensación que tenemos en el cuerpo, una vez gestionada la dispersión mentalmente y relajado las tensiones generada por esa dispersión.
A veces, suele ser la que nos lleve mas tiempo suavizarla, reducirla o eliminarla, es bueno saber que no debemos forzar esa gestión de la sensación, si no que debemos actuar frente a ella de forma natural, sin prisas, sin expectativas y sin ganas de que desaparezca.
Una cosa a tener en cuenta como información extra es que me parece interesante saber para esto de la sensación es:
Que en 2004, la neurocientífica Jill Bolte Taylor documentó algo que una emoción generada por el sistema límbico, si no se alimenta con pensamiento adicional, dura en el cuerpo aproximadamente noventa segundos. Ese es el tiempo que tarda la ola química de una emoción en recorrer el torrente sanguíneo y ser depurada por el organismo.
Lo que hace que una emoción o una sensación dure más de noventa segundos no es la sensación en sí. Es el pensamiento que la reactiva de forma continua. Es el relato que mantiene viva la señal química. Es la resistencia que genera nueva tensión y, por tanto, nuevas señales de activación.
Por eso actuamos antes la gestión mental, para no intentar gestionar la sensación y por otro lado estuviera nuestra mente generando pensamientos o narrativa sobre ella.