Hubo un tiempo en que Ultra Pirineu era una de esas carreras capaces de
marcar el calendario internacional del trail running. Su combinación de
recorrido, entorno, organización y capacidad de atraer a algunas de las
grandes figuras del deporte la convirtieron en una cita imprescindible.
Sin embargo, en las últimas temporadas la prueba parece haber perdido
parte de ese magnetismo que la distinguía. Lo que durante mucho tiempo
fue una carrera de referencia capaz de atraer a la élite internacional y
monopolizar conversaciones ha ido perdiendo peso específico en un
calendario dominado por grandes circuitos, estrategias globales y
eventos que concentran gran parte de la atención mediática. La carrera
de Bagà mantiene intacta buena parte de su esencia, pero ya no ejerce la
misma capacidad de atracción ni despierta la expectación que la
convirtió en uno de los símbolos del trail. ltra Pirineu continúa siendo
una prueba notable, respetada y con una identidad propia muy definida,
pero lleva varias temporadas buscando su lugar en un panorama que ha
cambiado más rápido de lo que muchos imaginaban. La cuestión ya no es si
sigue siendo una gran carrera, sino cómo recuperar la capacidad de
emocionar y generar deseo que una vez la convirtió en imprescindible.