En este episodio de Yo debería ser flaca hablo sobre el mandato de ser mujeres “buenas”.
Un mandato silencioso, pero profundamente instalado, que muchas hemos aprendido desde muy pequeñas: la idea de que debemos ser amables, correctas, complacientes, siempre medidas… siempre “bien”. Sé que muchas mujeres pueden sentirse identificadas con esta sensación de tener que sostener una cierta imagen frente a los demás, como si hubiera una forma correcta de existir que no podemos romper.
Pero este mandato no nos acerca realmente a ser personas genuinamente buenas, compasivas o comprensivas. Por el contrario, nos aleja de nosotras mismas. Nos llena de expectativas rígidas y poco realistas sobre cómo deberíamos comportarnos, qué deberíamos sentir, qué partes de nosotras son aceptables y cuáles no.
En lugar de permitirnos actuar desde la autenticidad, desde el cuidado real —propio y hacia otros—, terminamos actuando desde la presión, el miedo al juicio y la necesidad de aprobación. Y eso, lejos de nutrir nuestras relaciones, muchas veces las vuelve más superficiales y desconectadas.
En este episodio cuestiono ese ideal de la “mujer buena” y abro una conversación sobre lo que significa empezar a vivir con más honestidad, más libertad y menos autoexigencia. Porque tal vez no se trata de ser “buenas”, sino de ser reales.
See omnystudio.com/listener for privacy information.