El análisis de Roberto Moro arranca con una lectura positiva de los índices, destacando que el Ibex es el que mejor comportamiento está mostrando en el contexto europeo. A nivel técnico, es el único que mantiene una pauta clara de continuidad alcista, mientras que el resto de índices del continente se mueven con mayor indefinición, aunque sin alejarse demasiado de los máximos históricos recientemente alcanzados. Esta lateralidad se interpreta más como consolidación que como señal de debilidad, dentro de un escenario general que sigue siendo favorable y resistente incluso a eventos macro relevantes.
En el mercado de materias primas, el foco se sitúa en el fuerte desplome del oro al contado, acompañado por caídas generalizadas en otros metales. A pesar del movimiento brusco, se interpreta como una corrección técnica tras una subida muy vertical, más que como un cambio de tendencia. Se reconoce que, en el contexto actual, afirmar que no hay que entrar en oro suena casi a herejía, y aunque se asume que pueden producirse ajustes adicionales, la visión de fondo sigue siendo constructiva para el metal precioso, especialmente como activo complementario.
En cuanto al sector financiero, se muestra una clara confianza en la banca, especialmente en la española, que está ofreciendo un comportamiento muy sólido tanto en precio como en estructura técnica. Aunque el índice sectorial bancario europeo se mueve con ciertas dudas cerca de resistencias —hasta el punto de que “no me los contaría” como señal definitiva—, el tono sigue siendo positivo. Dentro del conjunto europeo, la banca española destaca claramente, y la italiana también presenta un aspecto técnico muy atractivo, reforzando la idea de mantener posiciones en el sector.
Por último, en el mercado estadounidense se pone el acento en los grandes valores tecnológicos. Moro señala que Microsoft es la más noble en su comportamiento dentro de los siete grandes. Aun así, se advierte que podría estar marcando el inicio de una caída más bien testimonial, tras un movimiento previo considerado exagerado. La recomendación general es de prudencia: reconocer la fortaleza estructural del valor, pero evitar nuevas entradas hasta que el precio muestre señales más claras de estabilización tras la corrección.