En el consultorio de hoy, Miguel Méndez ofrece una visión de mercado todavía constructiva, pero con advertencias claras sobre posibles zonas de agotamiento en algunos activos muy recalentados. Destaca especialmente el caso de los metales preciosos, donde se señala que oro y plata podrían estar cerca de un techo, manteniendo la tendencia alcista pero con una relación riesgo–beneficio menos atractiva para nuevas entradas. La idea dominante es que estos activos son más adecuados para quienes ya están posicionados y buscan gestionar beneficios, mientras otros metales y materiales estratégicos empiezan a ganar protagonismo.
A lo largo del análisis, Méndez insiste en la importancia de identificar valores líderes y sectores estructuralmente fuertes, incluso cuando atraviesan fases de descanso. Subraya que la inteligencia artificial, la robótica y la tecnología de crecimiento no deben olvidarse, aunque temporalmente parezcan “dormidas”. En este contexto aparecen valores de alto crecimiento con potencial, pero también se recalca que son activos volátiles, donde conviene dosificar la exposición y asumir que las correcciones forman parte natural del recorrido.
Otro bloque relevante gira en torno a una estrategia de inversión más flexible y menos dependiente de stops ajustados, defendiendo que estos solo son realmente eficaces para perfiles muy profesionales. Se pone en valor la inversión en compañías de calidad y tendencia alcista clara, especialmente dentro del consumo defensivo y el sector de automoción de recambios, considerados refugio en entornos de incertidumbre. La idea general es priorizar tendencias sólidas, asumir movimientos correctivos y dar margen al precio para desarrollarse.
Por último, Miguel Méndez pide prudencia en los sectores que no terminan de despegar, como el lujo, donde los resultados empresariales recientes apuntan a un primer trimestre débil y a un comportamiento técnico deteriorado en algunos líderes. Frente a ello, se destacan sectores a vigilar como aeroespacial, defensa y minerales, que muestran fortaleza estructural y apoyo geopolítico. En valores concretos de crecimiento o distribución tecnológica se advierte sobre figuras técnicas de posible agotamiento, recomendando cautela ante dobles techos y subidas muy verticales, incluso aunque no se descarten nuevos máximos.