En el Radar Empresarial de esta jornada ponemos el foco en la nueva jugada de Estados Unidos para reforzar su control sobre las tierras raras. La Administración Trump destinará 1.600 millones de dólares a USA Rare Earth, una compañía integrada en la cadena minera nacional. Al amparo de la ley CHIPS, el plan contempla levantar una mina en Texas y una planta de imanes, con impacto directo en Defensa y Alta Tecnología. A cambio, el Estado obtendrá un 10% del capital.
De forma paralela, la empresa prevé captar 1.500 millones de dólares adicionales en el mercado privado, además de ejecutar una ampliación de capital. El proyecto completo superará los 4.000 millones de inversión. Pese a su corta trayectoria, apenas siete años, Estados Unidos confía en esta firma. En solo un ejercicio culminó con éxito la Fase I de pruebas de separación y procesamiento, un hito relevante para la industria nacional.
USA Rare Earth opera el yacimiento de tierras raras más relevante del país, el Proyecto Round Top, situado en Sierra Blanca, Texas. Allí se localizan 16 de los 17 elementos conocidos, entre ellos materiales estratégicos como el litio, clave para baterías; el berilio, esencial en el sector aeroespacial; y también uranio. La gran explotación comercial no llegará hasta 2028, aunque antes avanzará en otras iniciativas.
Uno de esos desarrollos es la planta de imanes permanentes en Stillwater, Oklahoma, destinada a abastecer vehículos eléctricos, aerogeneradores, electrónica avanzada y usos militares. El respaldo público busca reducir la dependencia de China. No es un caso aislado: el Pentágono ya adquirió el 15% de MP Materials por 400 millones y anunció más inversiones. Además, Defensa ha comprometido fondos adicionales para fortalecer toda la cadena de suministro. Estas medidas se complementan con la Ley de Producción de Defensa y programas aprobados en diciembre para separación, procesamiento y fabricación nacional de imanes estratégicos, clave para la seguridad industrial y tecnológica estadounidense.