Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

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Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino episodes

  • Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo, John Joseph Wallis (Audio en español)
    El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.
    52 min
  • Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo, John Joseph Wallis (English audio)
    El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.
    52 min
  • Organizaciones Exponenciales. Salim Ismail (English version)
    El 10 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Salim Ismail, director general y fundador de Singularity University, con motivo de la presentación de su libro “Organizaciones Exponenciales”. Ismail comenzó su intervención preguntando cómo hacer que el mundo pase de un entorno físico a un entorno digital. Esa es la cuestión fundamental para los directivos de hoy y para la supervivencia de las empresas. En el pasado, las compañías gestionaban la escasez, pero ahora las nuevas empresas gestionan la abundancia y hay que adaptarse a ello. Estamos en un mundo de cambio tecnológico acelerado, en el que cada poco tiempo se duplica el rendimiento de la capacidad de procesar información. Esto no solo está permitiendo un desarrollo muy rápido de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías relacionadas con la medicina, la neurotecnología, la energía o la capacidad de procesamiento de datos. El desarrollo tecnológico también está permitiendo la interacción de estas tecnologías. A partir de ahí, en la Singularity University se preguntan cómo aplicar los nuevos desarrollos tecnológicos a la resolución de los problemas del mundo. A partir de ahí organizan cursos de los que luego acaban saliendo unas doce start-ups al año. Son empresas con la capacidad de anticiparse a las cosas antes de que se conviertan en corrientes principales. En la Singularity Universty también enseñan a identificar esos patrones de duplicación. En este nuevo mundo, el problema al que se enfrentan los altos directivos de las empresas es saber qué desarrollos tecnológicos les pueden impactar, porque pueden desaparecer, como le sucedió a Kodak. La cuestión es cómo detectar esos patrones de cambio, porque el cerebro percibe las cosas de forma lineal. Por tanto, si se quiere anticipar un cambio exponencial, hay que pensar de forma diferente. La disrupción implica pasar de productos físicos a productos digitales. Esto tiene un impacto revolucionario sobre los distintos sectores, porque cuando se digitaliza algo se convierte en algo rompedor. A partir de ahí el coste marginal se reduce drásticamente y tiende a cero y el modelo de negocio se desplaza hacia un modelo de abundancia. Es el caso, por ejemplo, del coste de secuenciación del genoma o de las células fotovoltaicas que incorporan las placas solares. También se aprecia en la capacidad de procesamiento de datos lo que beneficia, por ejemplo, a la sanidad porque se pueden gestionar muchos más datos sobre nuestro cuerpo y efectuar diagnósticos más rápidos y precisos. El impacto más grande, no obstante, se produce en el terreno de la energía solar. En quince años se podrá generar por esta vía toda la energía que necesita el planeta, con lo que el modelo de negocios de las empresas energéticas va a desaparecer y el precio del petróleo se va a desplomar. Otra cosa es cómo almacenar esa energía. El desarrollo de las baterías va con siete años de retraso respecto al de las placas solares, pero estará resuelto hacia 2020. La sociedad no está preparada para estos cambios, ni los líderes políticos tampoco. Necesitamos líderes que lo entiendan y que den respuesta a las dos preocupaciones principales: la transformación de los puestos de trabajo y el cambio climático. La volatilidad de los ingresos de las empresas se ha incrementado porque cuando un sector se digitaliza sus ingresos se desploman. Y es que las empresas no están diseñadas para ser flexibles, por lo que tienen que asociarse con start-ups. De hecho, la flexibilidad de las empresas se correlaciona con su precio en bolsa. Una vez que un dominio crece de forma exponencial es muy difícil saber a dónde se va a llegar. Pero este cambio no va a poder pararse porque estas tecnologías están atravesando una democratización de las cosas.
    33 min
  • Organizaciones Exponenciales. Salim Ismail (Audio es español)
    El 10 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Salim Ismail, director general y fundador de Singularity University, con motivo de la presentación de su libro “Organizaciones Exponenciales”. Ismail comenzó su intervención preguntando cómo hacer que el mundo pase de un entorno físico a un entorno digital. Esa es la cuestión fundamental para los directivos de hoy y para la supervivencia de las empresas. En el pasado, las compañías gestionaban la escasez, pero ahora las nuevas empresas gestionan la abundancia y hay que adaptarse a ello. Estamos en un mundo de cambio tecnológico acelerado, en el que cada poco tiempo se duplica el rendimiento de la capacidad de procesar información. Esto no solo está permitiendo un desarrollo muy rápido de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías relacionadas con la medicina, la neurotecnología, la energía o la capacidad de procesamiento de datos. El desarrollo tecnológico también está permitiendo la interacción de estas tecnologías. A partir de ahí, en la Singularity University se preguntan cómo aplicar los nuevos desarrollos tecnológicos a la resolución de los problemas del mundo. A partir de ahí organizan cursos de los que luego acaban saliendo unas doce start-ups al año. Son empresas con la capacidad de anticiparse a las cosas antes de que se conviertan en corrientes principales. En la Singularity Universty también enseñan a identificar esos patrones de duplicación. En este nuevo mundo, el problema al que se enfrentan los altos directivos de las empresas es saber qué desarrollos tecnológicos les pueden impactar, porque pueden desaparecer, como le sucedió a Kodak. La cuestión es cómo detectar esos patrones de cambio, porque el cerebro percibe las cosas de forma lineal. Por tanto, si se quiere anticipar un cambio exponencial, hay que pensar de forma diferente. La disrupción implica pasar de productos físicos a productos digitales. Esto tiene un impacto revolucionario sobre los distintos sectores, porque cuando se digitaliza algo se convierte en algo rompedor. A partir de ahí el coste marginal se reduce drásticamente y tiende a cero y el modelo de negocio se desplaza hacia un modelo de abundancia. Es el caso, por ejemplo, del coste de secuenciación del genoma o de las células fotovoltaicas que incorporan las placas solares. También se aprecia en la capacidad de procesamiento de datos lo que beneficia, por ejemplo, a la sanidad porque se pueden gestionar muchos más datos sobre nuestro cuerpo y efectuar diagnósticos más rápidos y precisos. El impacto más grande, no obstante, se produce en el terreno de la energía solar. En quince años se podrá generar por esta vía toda la energía que necesita el planeta, con lo que el modelo de negocios de las empresas energéticas va a desaparecer y el precio del petróleo se va a desplomar. Otra cosa es cómo almacenar esa energía. El desarrollo de las baterías va con siete años de retraso respecto al de las placas solares, pero estará resuelto hacia 2020. La sociedad no está preparada para estos cambios, ni los líderes políticos tampoco. Necesitamos líderes que lo entiendan y que den respuesta a las dos preocupaciones principales: la transformación de los puestos de trabajo y el cambio climático. La volatilidad de los ingresos de las empresas se ha incrementado porque cuando un sector se digitaliza sus ingresos se desploman. Y es que las empresas no están diseñadas para ser flexibles, por lo que tienen que asociarse con start-ups. De hecho, la flexibilidad de las empresas se correlaciona con su precio en bolsa. Una vez que un dominio crece de forma exponencial es muy difícil saber a dónde se va a llegar. Pero este cambio no va a poder pararse porque estas tecnologías están atravesando una democratización de las cosas.
    33 min
  • Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad. Mario Alonso Puig (Audio en español)
    El 9 de mayo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Mario Alonso Puig sobre “Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad”, con motivo de la presentación del libro del mismo título del que es autor. Mario Alonso Puig, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, inició su intervención indicando que estamos en un mundo de cambio disruptivo al que tenemos que adaptarnos. Para ello, propone un viaje que empieza en la propia vida y sigue en la filosofía y la medicina antiguas hasta llegar a reconocer esa dimensión profunda del ser humano que nos enseña que contamos con recursos para afrontar esos desafíos, para dar sentido a nuestra vida. La vida se nos presenta en forma de encrucijadas. La información de la que disponemos no nos basta para saber qué camino tomar. Pero dentro de nosotros hay una sabiduría que sabe a dónde ir. En ese momento se ve claro y se sabe qué camino tomar. Y es que a nada que uno se abra a la vida, se da cuenta de que la vida asombra, enamora, descoloca, desorienta, pero que tiene un marco de orientación mejor que el de la mente. Hace 2.500 años, los médicos griegos descubrieron que había algo en su relación con los enfermos que se activaba y hacía que se curasen. Lo llamaron el arte médico, el arte de sanar a través de las palabras. Hipócrates transformó nuestra visión de la medicina al decir que las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que curan las enfermedades. También dijo que, primero, no hiciéramos daño. En la misma época, en Nepal, el príncipe Siddharta, esto es Buda, pudo observar el sufrimiento de los demás y se dijo que tenía que hacer algo. Buda es un guía, un investigador de la mente humana, y nos dice que para enseñar a los demás, primero tenemos que enderezarnos a nosotros mismos. Simultáneamente, en China aparece Lao Tse, el filósofo chino más reconocido, quien dijo: si estas deprimido, es porque vives en el pasado; si estás lleno de ansiedad, es porque vives en el futuro; si estás en paz, es porque vives en el presente. La Organización Mundial de la Salud alerta del crecimiento preocupante de la ansiedad, la depresión, la diabetes y la obesidad, sobre todo la infantil, en el mundo. Y dice que la saludo no es solo la ausencia de enfermedad, sino también el bienestar psicológico, social y emocional del ser humano. Por ello, nos pide que reflexionemos sobre la necesidad de repensar nuestra forma de vivir. El ser humano es homo sapiens sapiens, pero también tiene una dimensión de homo demens que afecta al homo sapiens, tal y como vamos a ver. Hay muchas arritmias cardiacas e hipertensiones que la medicina no sabe de dónde vienen. Por otro lado, los monjes tibetanos descubrieron cómo parar el ruido de la mente a través de la meditación y activar el núcleo topotrófico del hipotálamo. Cuando esto se aplica a los enfermos, se reducen la tensión arterial y las arritmias. El homo sapiens sapiens sabe que la vida es un regalo. En cambio, el homo demens cree que su mundo mental está por encima del mundo real. Cuando ese mundo mental alterado colapsa con el mundo real, uno se siente amenazado y cree que el problema es del mundo real, no del mental. Sin embargo, la mayor parte de la presión la genera el mundo mental, que mete tanto ruido que inhibe la parte del cerebro que nos permite resolver los desafíos que se nos presentan. Cuando se reduce ese ruido mental, empezamos a ver oportunidades donde antes solo percibíamos problemas, dificultades y amenazas. La mente nos limita tanto que creemos que lo que vemos es todo lo que hay, cuando la verdad es que el mundo real es mucho más amplio. Por ello, si podemos vivir en tres dimensiones, ¿por qué hacerlo en dos? La mayor parte de las veces, el ruido mental se refleja en la pérdida de atención y es una de las causas de tensión interior. La práctica de mindfulness empieza a cambiar todo ello hasta el punto de que modifica la estructura del cerebro y mejora la memoria y el control del miedo. Estos cambios se pueden registrar en pocos meses. Y el amor tiene los mismos efectos
    1 hr 12 min
  • Innovar: Un manifiesto de acción. Luis Pérez-Breva (Audio en español)
    El 3 de mayo de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “Innovar: un manifiesto de acción”, impartida por Luis Pérez-Breva con motivo de la presentación de su libro “Innovation”. Luis Pérez-Breva, director del MIT Innovation Teams, comenzó su intervención señalando que el 20% de ideas que pasan por su curso acaban convirtiéndose en proyectos para, a continuación, indicar que escribió el libro porque las audiencias de sus intervenciones públicas siempre le hacen dos preguntas: cuándo podré hacer un ‘elevator pitch’ y cuándo podré hacer un análisis de mercado. El problema que subyace en estas cuestiones es que la gente suele confundir el análisis de mercado con lo que es innovar. Hay muchas historias de éxito sobre innovadores, de sus comienzos y sus éxitos. Pero nadie habla de lo que hay entre una idea disruptiva y el éxito. Ese espacio está definido por lo que uno no sabe y por la cantidad de veces que uno se equivoca. A partir de ahí, lo que hay que entender a la hora de innovar es que el proceso es como si una persona fuese a aprender. Nada en esta parte de la historia es predecible. El libro, por ello, se centra en tres ideas fundamentales: cómo empiezan las innovaciones, explorar qué significa estar equivocado y si se innova para crecer o se crece innovando. Respecto a la primera cuestión, Pérez-Breva advirtió que los comienzos de las innovaciones son menos glamurosos de lo que parece. Para ilustrarlo, puso el ejemplo del primer láser que se construyó, en el que todos los materiales que lo componían procedían de otros instrumentos y estaban siendo reutilizados. A partir de ahí concluye que la sociedad no se está dando cuenta de cómo innovar. En relación a la segunda cuestión, Pérez-Breva afirmó que los innovadores son exploradores que se alimentan de los errores que cometen, de estar productivamente equivocados. Tener razón es bastante difícil porque no se puede demostrar que algo puede funcionar hasta que se construye y se prueba. Por eso, las maneras en que se puede fracasar no son predecibles. Por último, para responder a la cuestión de si se innova para crecer o se crece innovando, Pérez-Breva puso el ejemplo de algunas empresas de éxito, que empezaron creando una compañía con la que aprender, luego otra más grande y luego otra más. La primera de ellas es un prototipo de lo que será después la empresa. El negocio nuevo es una derivación del anterior y el anterior financia el nuevo. Es el caso de Netflix o de Amazon, según explicó. El riesgo que se corre con todo ello es dejar que la idea le encandile a uno y no le permita aprender nada.
    41 min
  • Más allá del Brexit: los retos del futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg (English audio)
    El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea. Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores. La gente se siente insegura, siente que el Estado la ha traicionado, se encuentra incomoda con la globalización y quiere soluciones fáciles. Esto supone un serio desafío para nuestro sistema político, económico y social, que sufre presiones tanto externas como internas. En el ámbito exterior, la existencia de la Unión Europea puede estar en entredicho. Las elecciones en Francia pueden ser el principio del fin de la UE tal y como la conocemos. Además, en Estados Unidos hay un presidente poco amistoso hacia la Unión Europea que ha puesto en cuestión el vínculo trasatlántico. Y en medio de todo ello Putin trata de hacer todo lo posible para subvertir la disciplina multilateral. Internamente, sufrimos una gran crisis económica y social y hay un alto nivel de frustración con el sistema político. Algunas de las causas son de largo alcance, como el cambio tecnológico, la crisis de los refugiados sirios o la inmigración. Y luego está la crisis económica de 2007, sin la cual no hubiéramos tenido ni Trump, Brexit, … Todavía estamos lidiando con los choques económicos, políticos y sociales que trajo consigo. La UE podrá superar esos desafíos y saldrá de ellos reforzada, pero ahora estamos en un punto de inflexión y en estos momentos existen tres áreas en las que se necesita actuar con urgencia. En primer lugar, es preciso completar el proyecto de la Eurozona porque una unión monetaria sin una unión fiscal es inherentemente insostenible. Por supuesto, el proyecto implica pérdida de soberanía, pero es una cuestión de voluntad política. El segundo ámbito es el de la crisis de los inmigrantes. Hay un gran fallo en la forma en que se gestionan las fronteras de la UE y la política inmigratoria: se suprimieron las fronteras internas, pero no se instauraron controles europeos en las fronteras externas. Por último, está la política de seguridad y de defensa. Si la UE quiere tener presencia en el mundo y asumir la retirada de Estados Unidos de Europa, necesita asumir su responsabilidad en materia de defensa y gastar de forma más coordinada. Todo esto es esencial en unos tiempos de gran inseguridad como los actuales. España puede jugar un gran papel en estas cuestiones si lo asume y trata de aumentar su influencia, sobre todo porque el Reino Unido no va a ser líder. El papel de España puede ser enorme y nuestro país está en buena posición para ello: pese a la corrupción, disfruta de una estabilidad política de la que carecen otros países; no hay extremistas ni muchos populistas y el consenso en España es mantenerla identidad europea. Además, España tiene credibilidad por haber pasado por un duro ajuste después de la crisis y hoy es una economía sostenible. Y también están los lazos que mantiene con Hispanoamérica. Todo ello le otorga a España una credibilidad y una voz únicas en la Unión Europea y en sus debates. En relación con las elecciones del próximo 8 de junio, Clegg consideró que se trata de una convocatoria oportunista, sobre todo porque el líder actual del Partido Laborista es el menos elegible como primer ministro que ha tenido este partido en mucho tiempo. Además, el gap entre las promesas del Brexit y la realidad es muy grande, lo que generará problemas políticos en los próximos años. La cuestión en este sentido es qué mandato va a obtener Theresa May y quien se opondrá a él dentro y fuera del Partido Conservador después del 8 de junio. Porque no hay que olvidar que el 70% de los votantes jóvenes votaron en el pasado por un futuro muy diferente al que ahora tienen con el Brexit, así como el hecho de que hay diputados que retienen su derecho a votar contra el Brexit.
    44 min
  • Más allá del Brexit: los retos del futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg (Audio en español)
    El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea. Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores. La gente se siente insegura, siente que el Estado la ha traicionado, se encuentra incomoda con la globalización y quiere soluciones fáciles. Esto supone un serio desafío para nuestro sistema político, económico y social, que sufre presiones tanto externas como internas. En el ámbito exterior, la existencia de la Unión Europea puede estar en entredicho. Las elecciones en Francia pueden ser el principio del fin de la UE tal y como la conocemos. Además, en Estados Unidos hay un presidente poco amistoso hacia la Unión Europea que ha puesto en cuestión el vínculo trasatlántico. Y en medio de todo ello Putin trata de hacer todo lo posible para subvertir la disciplina multilateral. Internamente, sufrimos una gran crisis económica y social y hay un alto nivel de frustración con el sistema político. Algunas de las causas son de largo alcance, como el cambio tecnológico, la crisis de los refugiados sirios o la inmigración. Y luego está la crisis económica de 2007, sin la cual no hubiéramos tenido ni Trump, Brexit, … Todavía estamos lidiando con los choques económicos, políticos y sociales que trajo consigo. La UE podrá superar esos desafíos y saldrá de ellos reforzada, pero ahora estamos en un punto de inflexión y en estos momentos existen tres áreas en las que se necesita actuar con urgencia. En primer lugar, es preciso completar el proyecto de la Eurozona porque una unión monetaria sin una unión fiscal es inherentemente insostenible. Por supuesto, el proyecto implica pérdida de soberanía, pero es una cuestión de voluntad política. El segundo ámbito es el de la crisis de los inmigrantes. Hay un gran fallo en la forma en que se gestionan las fronteras de la UE y la política inmigratoria: se suprimieron las fronteras internas, pero no se instauraron controles europeos en las fronteras externas. Por último, está la política de seguridad y de defensa. Si la UE quiere tener presencia en el mundo y asumir la retirada de Estados Unidos de Europa, necesita asumir su responsabilidad en materia de defensa y gastar de forma más coordinada. Todo esto es esencial en unos tiempos de gran inseguridad como los actuales. España puede jugar un gran papel en estas cuestiones si lo asume y trata de aumentar su influencia, sobre todo porque el Reino Unido no va a ser líder. El papel de España puede ser enorme y nuestro país está en buena posición para ello: pese a la corrupción, disfruta de una estabilidad política de la que carecen otros países; no hay extremistas ni muchos populistas y el consenso en España es mantenerla identidad europea. Además, España tiene credibilidad por haber pasado por un duro ajuste después de la crisis y hoy es una economía sostenible. Y también están los lazos que mantiene con Hispanoamérica. Todo ello le otorga a España una credibilidad y una voz únicas en la Unión Europea y en sus debates. En relación con las elecciones del próximo 8 de junio, Clegg consideró que se trata de una convocatoria oportunista, sobre todo porque el líder actual del Partido Laborista es el menos elegible como primer ministro que ha tenido este partido en mucho tiempo. Además, el gap entre las promesas del Brexit y la realidad es muy grande, lo que generará problemas políticos en los próximos años. La cuestión en este sentido es qué mandato va a obtener Theresa May y quien se opondrá a él dentro y fuera del Partido Conservador después del 8 de junio. Porque no hay que olvidar que el 70% de los votantes jóvenes votaron en el pasado por un futuro muy diferente al que ahora tienen con el Brexit, así como el hecho de que hay diputados que retienen su derecho a votar contra el Brexit.
    44 min
  • Globalización económica: ¿maldición o bendición? Juergen B. Donges (Audio en epañol)
    El 4 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia magistral de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, bajo el título “Globalización económica: ¿maldición o bendición?”. Donges comenzó su disertación recordando que las críticas a la globalización no son un fenómeno nuevo. Por el contrario, ya se dieron en la década de los 90, solo que entonces los gobernantes se mantuvieron firmes en la defensa de la libertad de mercado. Ahora, en cambio, son los propios dirigentes políticos los que se suman a las críticas. Primero fue Hollande quien, después de las primeras protestas, dijo que el TTIP estaba muerto. Luego vino el ministro de Economía alemán con lo mismo. Y después llegó Donald Trump. ¿Por qué pasa esto? En primer lugar, a causa de la disonancia cognitiva, es decir, la tendencia a percibir lo negativo como mucho peor de lo que es y los positivo como normal. Si cierran las empresas a causa de la globalización, porque no están adaptadas a ella, ese hecho se percibe como un drama; las cosas buenas, como los smartphones o la posibilidad de viajar por el mundo, en cambio, se consideran normales. Y esto se debe a que los políticos y los medios de comunicación han hecho muy poca pedagogía para corregir estas percepciones. En segundo lugar, se encuentra la alianza nefasta de grupos muy dispares en su forma de pensar: populistas, activistas de las ONG, dirigentes sindicales (qué no buscan cuáles son las verdaderas razones del paro), defensores del consumidor, ecologistas, iglesias, grupos económicos particulares (agricultores, industria cultural…), etc. A ellos se ha unido ahora la señora May con el Brexit, que lo que pretende es un sistema de tratados comerciales bilaterales que fragmenta el orden liberal. Y también Trump, con su American First. Nunca ha habido en Estados Unidos un proteccionista de este tipo, al que no le importan las consecuencias que puedan acarrear sus acciones. Los argumentos que esgrimen es que la globalización restringe la soberanía nacional, que la competencia fiscal no es buena, que la globalización incita las deslocalizaciones y aumenta las desigualdades, que erosiona los derechos sociales, que deteriora el medio ambiente… La realidad, sin embargo, es más compleja y muy diferente de lo que se dice. Los países avanzados registrar niveles de crecimiento y de empleo aceptables y los gobiernos aplican políticas sociales, los países del Tercer Mundo salen adelante gracias a la globalización, la brecha norte-sur ha disminuido, los niveles de pobreza han bajado y las causas de la mayoría de los problemas económicos de los países son locales. El problema es que, en estos tiempos, los hechos contrastables no cuentan, de lo que resulta que, hoy en día, el neoliberalismo es para mucha gente la causa de todos los males, cuando quienes lanzan este tipo de críticas no saben lo que es el liberalismo. Si queremos crecimiento económico, tenemos que tener cambios estructurales. Los sectores en declive y las personas sin cualificación lo pasarán mal, pero hay que tener en cuenta que los cambios estructurales no se deben a la globalización, sino al progreso tecnológico, y esto va a seguir siendo así, al contrario de lo que afirman los críticos de la globalización. Lo mejor que puede hacer un país es especializarse en lo que puede hacer mejor. Es lo que han hecho los países avanzados y esas son sus ventajas, aunque haya perdedores. El proteccionismo no resuelve el problema. En este sentido, la experiencia nos enseña que podemos terminar en una guerra comercial y cambiaria. La respuesta tiene que ir por otro camino. En primer lugar, los gobiernos deben establecer las condiciones adecuadas para la innovación con el fin de que se pueda crear empleo. Además, la globalización impone una presión saludable para que los gobiernos apliquen políticas económicas sensatas. Y debemos tener en cuenta que podemos asumir esos retos, no solo a través de las políticas, sino también de nuestros propios esfuerzos. La globalización, por tanto, no es una maldición, sino una bendición.
    52 min
  • Spain Global Impact Challenge 2017. Jose Luis Cordeiro
    El 14 de diciembre de 2016, se celebró el acto de lanzamiento de la edición española del Global Impact Challenge, una competición promovida en nuestro país por la Fundación Rafael del Pino con la que esta institución, conjuntamente con la Singularity University, pretende hacer un llamamiento a la sociedad para que active creatividad, su talento y su conocimiento para aportar soluciones reales a través de los últimos avances tecnológicos. El acto se inició con la intervención de José Luis Cordeiro, fundador y presidente de la World Future Society y miembro fundador de la Singularity University, quien destacó que, en los próximos veinte años, vamos a ver más cambios que en los últimos dos mil, como consecuencia de un crecimiento exponencial en los desarrollos tecnológicos que ha sacado al mundo de la trampa malthusiana. El desarrollo económico es cada vez más rápido. De esta forma, mientras Occidente necesitó doscientos años para llegar donde está ahora, las economías emergentes están recorriendo este trayecto solo en unas pocas décadas. Por lo que se refiere al desarrollo tecnológico, si la ley de Moore -cada dos años se duplica la capacidad de procesamiento de los ordenadores- en veinte años alcanzaran la complejidad de la mente humana y luego la superaran, un hecho este que se conoce como singularidad. Cordeiro, incluso, se atrevió a vaticinar que, en 2029, la inteligencia artificial habrá alcanzado a la inteligencia humana, lo que supondrá el fin de la humanidad tal y como la conocemos ahora porque el hombre se unirá a esos avances tecnológicos, se fundirá con ellos. En los próximos treinta años tendremos aparatos más pequeños que un pendrive, pero con más capacidad de procesamiento que un cerebro humano. En diez años se podrá secuenciar todo el genoma humano de forma rápida, económica e individualizada para que nadie fallezca como consecuencia de enfermedades de transmisión genética. La medicina, entonces, será preventiva. También podremos conocer a la perfección de dónde venimos gracias a un árbol genealógico elaborado a partir de nuestro genoma. Y, en el futuro, se podrán diseñar las características de nuestros hijos. La singularidad será fruto de la convergencia de la nanotecnología, la tecnología de la información y las comunicaciones, la biotecnología y la cognotecnología. Respecto a esta última, hay que tener en cuenta que el cerebro es la frontera final del conocimiento humano, porque es la estructura más compleja del mundo, pero los científicos ya están planteando el desarrollo de un cerebro externo al que vamos a estar conectados y que nos dará más inteligencia. El objetivo para los próximos cincuenta años es resolver los problemas de la humanidad gracias a la tecnología, aunque nos cueste comprenderlo. Pero esto se debe a que el cambio tecnológico es exponencial, mientras que el cerebro sigue pensando de forma lineal. Y entre ellos está el desarrollar la capacidad de rejuvenecer el cuerpo, lo que será posible en veinte o treinta años. De momento, en cinco años seremos capaces de curar a los tetrapléjicos. Y en un futuro no muy lejano podremos vencer a la muerte.
    23 min

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La Fundación Rafael del Pino, con el objetivo de contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles, organiza Conferencias Magistrales en las que participan destacadas…

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